Parte final de aclaraciones, resumen, introducción, capítulos 1, 2, 3 y conclusión, en proceso, 17 de marzo de 2021

 

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PARTE FINAL DE ACLARACIONES

 

        Esta explicación es porque hay que liberarlos a ustedes (porque hay que sacarlos de modos del mundo que todavía los tienen como perros –entendiendo algo, pero sin entender que el mundo no tiene ningún sentido -el mundo es para nada -porque no fue creado ni ideado-, sólo es modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico que no es de razones, de propósitos, de ideas, de voluntad, es decir, de ninguna cosa de las que hay en la inteligencia, en una inteligencia que sólo surge en la evolución de una vida que sólo es una cosa química más, y que lo más que puede es lo que podemos los humanos-, sin entender que sólo son vida -de necesidades de la vida, de intereses de la vida, vida que algún día no va a poder continuar, porque va a ser cortada, por un universo que es en modos de ser, el universo en que estamos está en expansión, y en esa expansión se ha producido todo lo que vemos hoy-, e inteligencia -y que sólo ahí el mundo es visto y pensado-, vida e inteligencia que una y otra vez serán, porque por eso es que es este hoy, porque el mundo sólo es desde la inteligencia–), esta explicación es porque sin avisarme yo fui metido en lo que está en esta explicación, y la única explicación de esta explicación es la inteligencia con que nací, inteligencia que no es mérito mío (y en este mundo hay muchos factores, pero la diferencia principal que hay entre sus seres es la inteligencia, sus seres como las piedras no la tienen, sus seres como los perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos– tienen una poca, y sus seres como los humanos la tienen hasta su alcance máximo, pero hasta hoy ustedes no la han tenido así), inteligencia que quedó reflejada en mi historia escolar (nunca tuve competencia para ser el primero de mis salones de clases, siempre hubo mucha diferencia entre el resto y yo, aunque entre ese resto también hubiera “cerebritos”, lo habían sido en sus otras escuelas, pero que sólo quedaron en eso de que en tierras de ciegos los tuertos son reyes), y que ahora está reflejada en lo que está escrito aquí, y que es de casi toda una vida que he tenido que dedicarla a tratar de entender (porque no podía hacer otra cosa, porque antes que nada había que “arreglar al mundo”) por qué, no sólo la pobreza o la maldad humanas, sino por qué todos ustedes están como en otro mundo (como sonámbulos, como retrasados mentales, con un entendimiento increíble, limitado, muy ciego, muy ignorante, y más la mayoría de ustedes. Todos ustedes están como en otro mundo, no en éste, en donde hay problemas y causas, en donde hay cosas maravillosas, pero en donde la terribilidad lo permea todo), y mucho (casi todo, sólo se salva lo que la ciencia ha investigado científicamente, es decir, con rigor científico, es decir, con pruebas –todo lo demás de ustedes son creencias, opiniones, suposiciones, vislumbres, algunos más o menos fundamentados -como las ideas políticas más hacia la izquierda-, pero otros sin nada de fundamento, como las creencias en Dios o en el tarot–, pero esa ciencia –que sólo muy pocos de ustedes -científicos o no- pueden medio entender, una ciencia que debía llevar a una comprensión más integral, más totalizadora de la naturaleza, entre la que estamos nosotros y nuestros problemas, todos nuestros problemas, principalmente los más terribles, como los de nuestra condición de cosa, que se puede ver en la terrible historia que hemos tenido– es una ciencia como de ciegos, como todo lo demás de ustedes –como todo lo demás que pueden ustedes -lo religioso, lo filosófico, lo político, lo revolucionario, lo marxista, lo anarquista, desde el anarquismo bienintencionado y fraternal de “ni Dios ni amo”, hasta el anarquismo más tonto, destructivo, caótico-, pero lo que no pueden es la cordura, para mirar las fallas de todo eso, lo infundamentado o lo insuficiente de todo eso–, aun lo de esos pocos izquierdistas que ven un poquito de algo de lo más relevante del mundo) de ese mundo puede probarse fácilmente que es ignorancia y sólo ignorancia, y algunas cosas de plano franca desfachatez, como eso de la astrología, o como lo del tarot, para los muy modernos, porque cuando yo era niño usaban más eso de “echar las cartas”, con la baraja española (y Dios o la religión –y si hago la distinción es porque algunos de ustedes dicen que lo suyo no es religión, sino que lo suyo es una relación personal con Dios -con ese personaje de fantasía, pero los que creen en él no lo saben, porque no saben casi nada de lo relevante, saben muchas cosas intrascendentes, y también saben muchas tonterías- son ignorancia, pero sólo en algunos casos llegan hasta el nivel de desfachatez).

 

        Y nosotros y los perros estamos metidos en nuestros asuntos, creyendo que son muy importantes, pero nada importa (los humanos del planeta Tierra somos el resultado de una larga cadena de injusticias, de desigualdades, de azares, de buena suerte para unos y mala suerte para otros, pero al final, si éramos, íbamos a ser más o menos como hoy, no exactamente en las caras y en los cuerpos, pero sí con la misma tontería –e íbamos a tener idiomas, países, religiones, y la ciencia iba a terminar en lo que es hoy -en ese tipo de conocimiento tan preciso, tan fundamentado, pero que no se da cuenta de que está en un mundo que no tiene sentido -porque no fue creado ni ideado-, y en donde sólo durante lapsos se da el humano, y su Dios, y su filosofía, y su política, y su ciencia-, y la filosofía siempre termina como hoy -en nada-, y la política siempre termina definiéndose en sus 2 tendencias posibles -y los elementos que las separan son cosas como los conceptos de libertad, de justicia, de Dios-, y aquí en la Tierra tienen como nombres izquierda y derecha–), porque el ser permanente sólo es física y química, no es de inteligencia (y hay inteligencia, y “sentires” –como los sentimientos de humanos y perros, como los de la Mimosa pudica, pero no son en continuidad eterna, siempre se cortan, se borran), y esta cosa de locos tiene que ser enfrentada, y no escapando, sino renunciando (entendiendo que es increíble, pero que es terrible, y la terribilidad que hemos tenido –y la de los animales devorados– debería de darnos pistas de lo que es esto, sólo una cosa natural en donde hay mucha terribilidad, pero que aun y así a partir de un momento como el de hoy los humanos podrían hacer –pero sólo por un tiempo, aunque sean miles de millones de años– una vida mucho mejor, pero el problema es que sería para nada, y que la terribilidad seguirá por siempre), pero no sin antes detenerla, arreglarla, hacerle su único arreglo (no somos la única humanidad, y el mundo es eterno, siempre ha sido, ya ha habido innumerables humanidades, desde siempre, pero siempre terminan entendiendo que aquí –en lo único– no se puede ser –que desgraciadamente sólo es para perros -y para piedras-, y para cuando los humanos están como los perros–).

 

        El problema es que todos ustedes están como los perros, siendo ciegamente su ser (y no tienen la culpa, pero los perros tampoco tienen la culpa, de ser perros, sólo perros… y este mundo de palos dados tiene que darnos pistas de qué es, de cómo es, y de lo ciegos y tontos que están ustedes), y sólo muy pocos de ustedes tienen las herramientas suficientes (pero no por mérito propio, sino por circunstancias, principalmente por la cantidad de inteligencia con que se nace) para poder traspasar (si se les señala, si se les encamina) eso, esa normalidad, esa naturalidad, esa inevitabilidad, esa etapa, sólo algunos revolucionarios izquierdistas y algunos científicos podrían entender que hay que liberar a la humanidad... y sé que hoy sólo es un momento, que pasará, que esto de hoy no será siempre (y que nada importa, y que algún día no habrá humanos del planeta Tierra, pero que humanos seguirá habiendo una y otra vez –porque hoy nosotros somos y no hay Dios -porque no hay ninguna prueba de eso-, y que siempre tendrán una etapa como eso en que hoy están todos ustedes –y el mundo sólo se abre en un punto como éste de hoy–), y que siempre las humanidades terminan entendiendo al mundo, pero mientras tanto nosotros y los perros estamos viviendo, amando, odiando, pero ustedes y los perros se lo creen, pobres criaturas ciegas de un sinsentido, en donde no hay nada sagrado, en donde todo lo de nosotros es como lo de los perros, capacidades, limitaciones, es tonto asumir que somos libres (que podemos jugar a las comiditas, sin poder ver que lo de hoy es parte de una Bestia –eterna, sola, sin sentido, inútil–, y que nosotros los “humanos” somos de una de sus bestiecitas, porque sólo hay seres vivos y seres no vivos, e inteligencia en distintos grados), ése es el error (la limitación, la ceguera, la ignorancia, el sonambulismo) de la ciencia, y la religión es pura ignorancia (y tal vez buenas intenciones, pero de pura ignorancia), y los revolucionarios izquierdistas tal vez sólo sean buenas intenciones (mucho corazón, o mucha locura, porque sólo alcanzan a darse cuenta de un poquito de lo del mundo, principalmente de la injusticia, y algunos de ellos tratan de apuntalar sus buenas intenciones con filosofía materialista –como pasó -y todavía pasa- con algunos marxistas–), y los de la filosofía del absurdo tampoco entendieron gran cosa, porque el asunto no es tan sencillo como ellos creyeron, el mundo no tiene sentido, pero tiene modos, y sí, uno no debiera preocuparse, porque todo es inútil, pero aun y así hay tareas, enderezarlos a todos ustedes, liberarlos, porque hoy están igual que los perros, siendo ciegamente a un mundo ciego.

 

        Humanos y perros somos de lo mismo, sólo vida e inteligencia (los humanos sólo somos ciertas características, ciertas cualidades, ciertas capacidades, que también tienen los perros –lo que nosotros somos parece muy grandioso, pero también lo son los perros, y sólo es vida -vida que sólo es una cosa química más, vida que es tan fácil de matar, y vida que es en los modos de ser del universo y eso la condena, puede durar miles de millones de años, pero al final es cortada, todo lo de ella es, sucede, vive, muere, pero no vale, porque siempre es borrado del pizarrón- y su inteligencia -y nosotros sólo somos el nivel de inteligencia siguiente del de los perros, pero el de ustedes todavía está como el de los perros-, pero ustedes se creen casi divinas garzas, y como hasta hoy nadie los había puesto en su lugar, como los perros no hablan, como los perros se ven tan inferiores, tan “animales”, tan otra cosa, tan diferentes de los humanos, pero todos ustedes aún están como los perros, también están ignorantes de su ser, ignorantes del ser, ignorantes del mundo, en una inteligencia aún amarrada, como programada, como de robot, con límites, ciega, tonta, todos ustedes están increíblemente tontos, pero no es culpa de ustedes, es por cosas de la inteligencia, pero también por cosas de la inteligencia los perros son perros, sólo perros), y los perros sólo pueden ser lo que son hoy, y mayoritariamente hoy ustedes están muy ignorantes (más del 99 % de ustedes, en una gran variedad de grados, pero abrumadoramente tienden más hacia cosas como las de la religión o como las del tarot –hacia cosas que no existen– que hacia ideas políticas de izquierda, que es hacia donde está lo de menos ignorancia que ustedes pueden alcanzar), y el máximo conocimiento relevante que alcanzan es como de ciegos (o como de autistas) y es muy minoritario (menos del 1 % de ustedes manejan al conocimiento científico). Sólo hay seres como las piedras (seres no vivos), seres como los perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos) y seres como los humanos, pero todos ustedes todavía están en un estado como el de los perros (ustedes y los perros pueden ver, pueden pensar, pueden entender –porque tienen inteligencia suficiente para eso–, pero no pueden ver, pensar ni entender mucho –porque la cantidad de inteligencia que tienen no se los permite, aunque ustedes tengan mucha más inteligencia que los perros–; eso de ver, de pensar, de entender, llega hasta el entendimiento del mundo; eso de ustedes, lo de los perros y lo del entendimiento del mundo sólo es inteligencia en distintos grados). Pero no hay culpas, nosotros sólo somos unos seres naturales más, como todo lo demás que hay a nuestro alrededor, pero el mundo no está bien, pero ustedes y los perros no lo saben, sólo viven, sólo son, su ser, un ser.

 

        La vida sólo es una cosa química (la vida surge a partir de una serie de combinaciones de los elementos químicos, y evoluciona y evoluciona, y llega hasta cosas como las que hay hoy aquí), en donde hay inteligencia, y por tanto mundo, un mundo que es, independientemente de que en él haya o no haya inteligencia, pero que sólo a través de la inteligencia puede ser percibido, visto, pensado, incluso entendido. La vida y la inteligencia son increíbles (son portentosas, pero son como fuegos artificiales), pero mueren, y se acaba totalmente todo lo que había ahí, todo lo que era ahí (es decir, se acaba el mundo, para el que muere, pero algún día –por muchos millones -o miles de millones- de años que falten para que eso ocurra– se acabará toda la vida que ha surgido en el planeta Tierra –porque el universo en que estamos algún día no va a poder albergar vida -pero la habitabilidad del planeta Tierra va a durar mucho menos, pero ustedes podrían intentar correr hacia el planeta Marte, o hacia algún planeta de alguna estrella enana roja -ellas no son como el Sol, que es una estrella de tipo G, conocidas antes como enanas amarillas, las enanas rojas permanecen en estabilidad el tiempo suficiente como para que ahí ustedes puedan esperar el final… con algo de tranquilidad, porque en todo hay factores negativos-, pero sólo recuerden que no va a ser tan fácil, nosotros somos organismos del planeta Tierra, constituidos de acuerdo a la atmósfera, presión atmosférica, fuerza de gravedad y más -no nos creó un Dios, fuimos formados por la naturaleza- que hay en el planeta Tierra-, y son varias las posibilidades de lo que podría pasarle al universo en el futuro -pero todo lo que vemos hoy va a ser desbaratado-, a un universo que no está inmóvil, fijo, fijado, el universo se está expandiendo, se sigue expandiendo, empezó a expandirse hace como 13 800 millones de años–, es decir, todo lo que vivimos y hemos vivido los humanos y los perros se va a volver nada, va a ser como si nunca hubiera sido, pero los perros se lo creen, no saben que sólo son de la vida, de cosas –caminos, modos de ser, necesidades– de la vida –de una vida química, que es el único lugar en donde puede haber ojos, y creencias–, y que la vida puede darse dentro de una fase de los modos de ser del universo –que sólo ahí es, que sólo de ahí es, que sólo ahí puede ser–, y que eso y más es parte del esquema de un mundo que no tiene sentido, porque no fue creado, porque no hay eso llamado Dios –no hay seres fantásticos que a partir de nada pueden crear cosas con el poder de su voluntad–, la única voluntad, sentido, propósitos, poder de creación con intención –pero sólo de algunas cosas, y no a partir de la absoluta nada– e ideas que existen son los que hay en la inteligencia –lo demás del mundo no es así, el mundo es muchas cosas -pero no es de inteligencia, pero es desde la inteligencia, pero la inteligencia de todos ustedes está como la de los perros, no les ha alcanzado para en verdad poder entender -pero muchos de ustedes sí pueden, si se les encamina--, es muy raro, pero no es de voluntad -no muestra voluntad-, no es de idea -no muestra idea-, no fue planeado -no muestra planeación-, el mundo sólo es modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico, material, no espiritual, no sobrenatural, no mágico, no caprichoso -el mundo tampoco muestra magia, ni milagros, ni espíritus, ni nada relacionado con ello, ni aun en lo más desconcertante de la mecánica cuántica-, un marco de leyes regulares, de comportamientos regulares, constantes, sin sorpresas, en donde se produce la inteligencia, y no siempre la inteligencia puede entender al mundo, y eso es lo que pasa con los perros, y con nosotros en la etapa -en el nivel de inteligencia- en que aun hoy están todos ustedes–, y la inteligencia es de la vida, surge en la evolución de la vida).

 

        El mundo sólo tiene, o puede tener (porque no siempre hay todo lo que hoy hay aquí), 3 tipos de seres (los diferentes seres del mundo se pueden reducir, se pueden simplificar, desde que los seres como nosotros son los más diferentes –los más peligrosos, los más complicados, los más engañados–, pero se ve de dónde venimos, de dónde salimos): seres como las piedras (o como las estrellas, o sea, seres no vivos), seres como los perros (o como las estrellas de mar, o sea, seres vivos, pero menos perceptivos que nosotros) y seres como los “humanos” (los humanos del planeta Tierra sólo somos una humanidad más –el mundo es eterno, porque hoy es y no fue creado, y no fue creado porque los datos del mundo no muestran ningún creador, ninguna posibilidad de creador, absolutamente ninguna -porque no hay ningún Dios -porque no hay ninguna prueba de tal cosa-, y porque el mundo no muestra que sea de inteligencia -que es lo único en donde hay voluntad, propósitos, poder de creación con intención-, porque no muestra nada de inteligencia -no muestra idea, no muestra propósitos, no muestra voluntad, “alma”, sólo muestra procesos ciegos, sordos, mudos, insensibles, indiferentes- aparte de la inteligencia que hay en la vida y cuyos máximos exponentes hasta hoy han sido ustedes y algunos otros seres como los perros, es decir, una inteligencia tonta, en donde están los enredos del mundo, de un mundo que sólo es en la inteligencia, es decir, un mundo que sólo la inteligencia puede ver, pensar-, el mundo sólo es -es la realidad, es el ser, eternos, hacia atrás y hacia adelante-, y en él se producen cosas, se crean cosas -pero no son obra de magia, ni de inteligencia -excepto por muchas de las que hacemos nosotros y por algunas que hacen otros animales--, y es muy increíble -pero no tiene sentido, es para nada -porque no fue creado ni ideado--, muy inconcebible -principalmente la vida -porque puede vivir- y la inteligencia -porque puede pensar-, tan diferentes de todo lo demás-, pero es solo, es “natural”, y funciona de alguna manera, pero ahí no está el problema del mundo, sino en la inteligencia, porque el mundo sólo repercute en la inteligencia -en cosas como los ojos y el pensamiento-, y hasta hoy en el planeta Tierra sólo había repercutido en unos ojos y en un pensamiento como los de todos ustedes y como los de los perros, en unos ojos y en un pensamiento ciegos, tontos, pero que están normales, sin culpa, los perros sólo son lo que son–), no hay más tipos de seres (las plantas pueden ser agrupadas con los perros, con los demás seres vivos diferentes a nosotros, y los seres vivos salimos de lo mismo de donde salieron las piedras y las estrellas: de reacciones químicas), no hay seres como ese Dios (y demás mundo sobrenatural) en que cree la mayoría de ustedes (Dios –y todo lo religioso– no es asunto de amor, o de piedad, o de elección, Dios es asunto de muchísima ignorancia, Dios no significa amor, piedad o libre albedrío, Dios significa muchísima ignorancia, la que se necesita para creer en algo de lo que no hay la más mínima prueba, pero Dios no es el problema –por eso los “ateos” tampoco entienden mucho–, problema es que no lo haya, porque entonces el mundo es solo, sin sentido, sus piedras, perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos– y humanos están solos, y sólo son y pueden ser lo que sus modos de ser les hacen ser –y el mundo en su conjunto es como las piedras, porque actúa como las piedras, no vive, no ve, no piensa–, y los humanos en la etapa en que están todos ustedes estarán tan ciegos como los perros), no hay seres como los espíritus (el mundo se ha quedado sin sorpresas, así como ha sido así seguirá siendo, sólo con la posibilidad de tener piedras, perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos–, y humanos).

 

        El mundo es, pero sólo “es” en la inteligencia, el mundo es, pero sólo “emerge” a través de (cosas como los ojos y el pensamiento de) la inteligencia, pero la cantidad de inteligencia con que nace la mayoría de ustedes no permite entender mucho, y el resto de ustedes nace con un poco más de inteligencia, pero hasta hoy no había sido suficiente para entender más, y por eso todos ustedes seguían en una situación (en que inevitablemente siempre va a caer la inteligencia una vez que vaya más allá del nivel de inteligencia en que están los perros) todavía no muy diferente de ésa en que están los perros (ustedes están muy increíbles, y sólo naciendo con una inteligencia suficiente es como alguien iba a poder superar eso, esa parálisis, ese atasco, esa inercia).

 

        Todo está trabado, el mundo sólo es desde la inteligencia, el mundo está atado a la inteligencia, y a cantidad de inteligencia, como la de todos ustedes (y como la de los perros), no sólo como la de la mayoría de ustedes que casi no sabe nada (de lo relevante, porque sí saben muchas cosas… que los llevan a creer en cosas que no existen, como en eso llamado Dios), porque algunos de ustedes saben que el universo en que estamos no siempre va a estar como está hoy, y que eso va a cortar a la vida, pero no han entendido las implicaciones de eso (que entonces lo que vivimos nosotros y los perros va a ser como si nunca hubiera sido, que se vuelve inútil, pero tampoco han entendido que el mundo no tiene sentido –porque no fue creado ni ideado–, que va hacia nada –que sólo da vueltas en torno a sus capacidades físicas y químicas, en donde de tarde en tarde se produce la vida, y con ella la inteligencia, que puede llegar hasta ojos y entendimiento–, que es para nada, que es inútil, que sólo es modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico –y lo de que todo lo que vive la vida está de más -porque va a ser borrado- sólo es un pilón–), no pueden entender mucho, por eso no han entendido cosas como que lo de ustedes sólo es una etapa de uno de los 3 tipos de seres que puede haber en el mundo, que lo nuestro no es nuestro, que nosotros sólo estamos siendo (repitiendo) un modo de ser, que los extraterrestres sólo pueden ser como piedras, como perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos), o como nosotros (pero los extraterrestres del tipo de nosotros no son muy frecuentes, porque la vida no es muy frecuente –porque no es fácil que se produzca y arraigue–, y porque una vez que entienden al mundo ya no duran mucho –porque se van, voluntariamente, colectivamente–, y por esas 2 razones no hemos tenido noticias de ellos –pero también puede ser que nosotros seamos la primera humanidad de esta galaxia, y también puede ser que se aniquilen a sí mismas en guerras nucleares–, y porque en su etapa de mucha inconsciencia –como en la que hoy están todos ustedes– no pueden mucho –pero la etapa de conciencia no es algo raro, no es algo esotérico, sólo es darse cuenta de cómo es el mundo y de lo que somos los humanos–, los viajes espaciales interestelares tripulados son casi imposibles –porque las distancias entre estrella y estrella son grandísimas–, y la humanidad terrícola ni siquiera ha podido viajar al planeta Marte –pero en el planeta Marte no hay seres como nosotros, y tampoco los hay en los demás planetas y lunas del Sistema Solar, y puede ser que ni siquiera haya vida primitivísima, muy estancada–, y apenas tiene como 100 años que empezó a radiar ondas –de radio, de televisión– al espacio, y ya está esta explicación del mundo, y así más o menos les pasa a todos los extraterrestres del tipo de nosotros –y tal vez desde hace 4 400 años ya podía haberse llegado a lo fundamental de esta explicación–. Pero durante mucho tiempo no sabrán qué es eso que viven, por eso vivirán –como hasta hoy nosotros, aunque sea una vida de casi muerte, aunque vivan en injusticia, en desigualdad, en irresponsabilidad, en violencia, en crimen, en maldad–, y cuando lo saben se van, porque no se puede arreglar a los humanos –aquí no se puede ser ni siquiera en la justicia máxima -es decir, en la igualdad máxima- que pudiéramos hacer, ni siquiera llegando hasta la clonación, para que -de hoy en adelante- hubiera menos causas de infelicidad, pero está la muerte, el envejecimiento, y más–, porque sólo son una cosa química -en un mundo físico sin sentido-, y que además no puede ser continua por siempre, porque en los modos de ser del universo se pueden producir seres –como las estrellas, como los perros, como nosotros–, pero ahí mismo son desbaratados –no sólo es la muerte personal, sino que algún día no quedará nada vivo de esta vida que se produjo en el planeta Tierra, y tampoco quedarán estrellas, ni planetas–, pero volverán a producirse –en el futuro de este universo -pero muy en el futuro, si es que eso es posible, porque hoy este universo va encarrerado hacia una disgregación, pero tiene que ser posible, porque si no fuera así este universo en que estamos quedaría truncado, pero de alguna manera es todo lo de este mundo eterno que nadie creó y que hoy nosotros estamos viendo, desde este universo. Y el mundo es eterno porque hoy es, pero sólo es desde cosas como los ojos y el pensamiento, que son de la vida, como ésta del planeta Tierra, y que todavía podría seguir siendo durante millones, o miles de millones, de años más, pero que sólo es una cosa química, de un mundo físico, material, no espiritual, sin sentido, pero que ustedes no entienden, y que sin embargo lo viven, pero también los perros lo viven, pero ustedes y los perros no siempre han sido, ni esta vida que hay hoy en el planeta Tierra, un planeta Tierra que tampoco siempre ha sido, y que algún día será achicharrado, o puede que hasta tragado, por un Sol que seguirá su ciclo de estrella de tipo G… Y la mitad de lo inmediato anterior es información científica, pero lo de que el mundo es eterno -y que sólo es desde cosas como los ojos y el pensamiento, y que no es espiritual y que por tanto no tiene sentido- no lo es, pero ustedes no han entendido cosas como ésas, y tampoco han entendido que porque el mundo no tiene sentido no se puede arreglar lo de los humanos, pero que tampoco podemos seguir como hasta hoy, como perros por el mundo-, o en otros universos que actualmente pudiera haber, pero que no resuelven al universo en que estamos, a éste sólo lo resolvería alguna especie de multiverso, o algún Big Crunch–, una y otra vez –porque seres como las piedras, seres como los perros -y demás seres vivos con excepción de los humanos, o sea, seres vivos que jamás entenderán al mundo, tengan o no tengan inteligencia- y seres como los humanos son los únicos tipos de seres que podrían producirse, porque sólo hay vida y no vida, e inteligencia en distintos grados–, y una y otra vez serán desbaratados –porque el universo es en desarrollos, despliegues, y tal vez también en repliegues -pero todo es hacia adelante, nada es hacia atrás, nada es hacia el pasado-).

 

        Y estoy mostrándoles la explicación de tantas cosas increíbles, y la explicación es que el mundo no tiene sentido, propósitos (porque no fue creado ni ideado), y que sólo nosotros y algunos otros seres como los perros lo vemos, lo pensamos, pero que los ojos y el pensamiento de todos ustedes todavía están como los de los perros, y que ahí es en donde están los líos de un mundo que sólo tiene seres como las piedras, seres como los perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos) y seres como nosotros… y sólo puede haber estos 3 tipos de seres (hoy sólo hay seres que se pueden clasificar dentro de estos 3 tipos, y por más que uno busque –o trate de imaginarse– no hay más, no podría haber más, sólo la vida es la que aporta seres diferentes a como son las piedras –a como son las estrellas, a como es el aire–), y que los únicos seres que faltarían (que podrían faltar, que podría haber, para cubrir todas las posibilidades de todo) serían los seres fantásticos, como los espíritus, como Dios (pero que esos seres sólo son nosotros imaginados poderosísimos, e inmortales), pero que esas creencias sólo están en los humanos, al principio en todos (como tal vez hasta hace 4 400 años, o como cuando somos niños), pero después sólo en la mayoría.

 

        Los humanos del planeta Tierra somos de uno de los 3 tipos de seres que hay en el mundo, pero ustedes no se dan cuenta, pudiendo ver que además de nosotros sólo hay seres como los perros (o como las plantas, seres vivos con y sin inteligencia, pero inteligencia peor que la de ustedes) y seres como las piedras (seres no vivos), y que no hay seres espirituales (como eso llamado Dios, es decir, seres con capacidades de inteligencia imaginadas hasta el infinito, y que además son eternos, seres que si existieran serían los que podrían crear cosas como el mundo), que no hay seres misteriosos, mágicos, la creencia en seres espirituales sólo está en la mayoría de ustedes, no en la realidad (ése es el problema de Dios –que desafortunadamente no haya algo como eso, que no haya alguien, o algo, cuidado, protegiendo, amando, a todas las cosas, o por lo menos a todos los humanos, pero absolutamente a todos, aunque dejara a los demás seres vivos como están, sujetos a los modos de ser de la naturaleza, en donde hay perros grandes, y perros chicos, perros con suerte, y perros sin suerte, pero en donde al final mueren todos–, que está al revés de cómo debía estar, no está en la realidad, sólo está en la ignorancia, de los más ignorantes de ustedes).

 

        Todos ustedes viven con cegueras (a un mundo ciego, y de ahí son los ojos, y las cegueras), y eso está mal, pero no está mal, es como lo de los perros, que están mal, pero que no están mal, así es su ser, ellos no pueden evitarlo, y hasta hoy nosotros tampoco habíamos podido evitarlo, porque el mundo tiene modos de ser, y en esos modos de ser hay mucho mal (es decir, daño, el mal no es mal, es daño –y la maldad humana no es maldad, es tontería, ignorancia–, el mundo no es malo, ni bueno, pero en él se dan situaciones, de bien y de mal… y la mayoría de los humanos tendrá vidas terribles, serán pobres, feos, enfermos –y todo lo que vivan y hagan siempre será como si nunca hubiera sido, porque algún día no habrá ningún humano–, y entonces, cómo asistir impasibles a tanta inutilidad, a tanto sinsentido, a tanta terribilidad, que sin embargo es, ha sido, seguirá siendo, aunque ahora nosotros ya podamos enfrentarla en nosotros), y los perros no pueden liberarse (pero también algún día va a ser como si nunca hubiera habido ningún perro del planeta Tierra), pero nosotros sí (y sé muy bien que a los perros no se les puede explicar, pero a ustedes sí –aunque con la mayoría de ustedes va a ser como tratar con un avispero–), nosotros sí podemos hacer algo, y simplemente lo que nos corresponde hacer, ya no seguir como perros.

 

        Y qué opinar de ustedes (aunque no tengan culpa), pero más de los más malos. Nosotros los humanos sólo somos unos pobres perros más, pero todos ustedes están igual que los perros (en un tipo de inteligencia parecida: parcial), y cómo enfrentar esto, y tener que hacer que vean, para que se conduelan, para que vivan con los ojos abiertos, para que ya dejen de andarse con tanto cuento (y con tanto daño hacia los demás), para que vean que sólo somos vida, sólo una cosa química (que tiene sus modos de ser y que si no estuviera sujeta a los modos de ser del universo podría ser eterna, porque –aunque está sujeta a la muerte– se replica, se reproduce, y así hasta podría no importar que el mundo no tenga sentido –y los seres como nosotros podrían inventarse un ser, pero ya lo hubieran hecho, atrás de nosotros ya ha habido eternidad, pero no se ve nada de ellos. Y esto de hoy de nosotros viene desde abajo, aquí en el planeta Tierra la vida tuvo que empezar de nuevo. Y los datos que hay son pistas, de cómo es todo esto, que hoy nosotros estamos viendo–, pero la vida es aniquilada una y otra vez –y esto sólo es la puntilla, el mundo no tiene sentido, nosotros sólo somos de necesidades de la vida, de intereses de la vida, pero de una vida en la que hay inteligencia y que sólo ahí el mundo es visto, pensado -y se hace este círculo humano, este lío en que hoy estamos nosotros-, porque es dentro del universo –y el universo tiene modos de ser–, y llega un momento en que el universo no puede seguir albergando vida, y entonces –además de que el mundo no tiene sentido, propósitos, de que es para nada, de que es inútil -porque no fue creado ni ideado- todos los afanes de los seres vivos se vuelven inútiles), de un mundo físico (es decir, no espiritual, no mágico, no sobrenatural), que estamos sujetos, a la vida (y al mundo), que somos de la vida, de caminos de la vida (por eso respiramos, por eso comemos, por eso amamos, por eso nos ilusionamos), de modos de la vida  (y de modos del mundo, un mundo que tiene cosas que están sujetas a modos de ser, como los de la vida –que muere–, o como los del universo –en que se producen y se desbaratan cosas–), de una vida ciega, una vida en donde hay inteligencia, pero que no es de inteligencia, igual que todo lo demás del mundo.

 

        Y el asunto es que hay que enderezarlos a todos ustedes (sacarlos de la injusticia, de la desigualdad, de la irresponsabilidad, de la ignorancia, de la tontería, de la violencia, del crimen, del vicio… sacarlos de tanta ceguera, es decir, sacarlos de los modos de ser de un mundo ciego que a todos ustedes todavía los tiene ciegos… ojalá lo único contra lo que tuviéramos que enfrentarnos fuera la desigualdad –es decir, la pobreza, la enfermedad, la fealdad–, ojalá el mundo fuera otra cosa y todo estuviera en nuestras manos... o en las de Dios), por eso es esta explicación, pero el problema es que la tontería en que están todos ustedes es parte de un asunto muchísimo más grande, muy complejo, y que si están tontos es porque el mundo no es de inteligencia, y porque la inteligencia no es muy inteligente (y no sólo están los perros como ejemplo, sino que también está la mayoría de ustedes).

 

        Nosotros los humanos somos de aquí (y tenemos inteligencia, pero nos domina el cuerpo, porque si no comemos nos morimos, y después de lo de la comida la vida tiene que poder reproducirse, porque si la vida no se reproduce no sigue, aunque coma, por eso el sexo también domina), de lo que es el mundo (de nada con inteligencia, con sentido, con razones, de ser, para ser), de lo que es la vida (la vida sólo es una cosa química una vida que lo único que hace es vivir, supervivir, sobrevivir, y por eso tiende tanto hacia la fuerza, y un poco hacia la belleza, pero no mucho hacia la inteligencia, en donde hay inteligencia, el único lugar en donde hay inteligencia –que es lo único que ve, que piensa–, una inteligencia que también es como la de ustedes y como la de los perros, y ahí están los enredos), pero todo esto no está bien (cómo va a estar bien una cosa en donde la ignorancia y su tontería puede mandar, forjar, como hasta hoy en nosotros, cómo va a estar bien una cosa en la que sus humanos durante mucho tiempo van a estar esclavizados, sujetos a un mundo ciego en que hay mucha terribilidad, y a cantidad incompleta de inteligencia, y por tanto también ciega, terrible y los pobres perros están peor, porque ellos no pueden ser liberados), pero los perros no se dan cuenta, y hasta hoy ustedes tampoco (y sin embargo lo son, lo van a ser siempre que sean, y siempre van a tener que ser liberados, siempre va a haber que explicarles el mundo).

 

        Y verlos a ustedes y a los perros, pero verlos esclavizados (e independientemente de los caminos seguidos el resultado en los seres vivos sólo puede ser, seres que actúen como los perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos–, y seres que actúen como los humanos, y en los humanos habrá dinero, negocios, fronteras, ideas políticas, ciencia, filosofía, creencias religiosas –creencias religiosas increíbles, increíblemente ignorantes, como las de aquí del planeta Tierra, estamos solos y es terrible, es lamentable que no haya nadie, que no haya un Padre -o una Madre- creador… y ahora que por fin puedo con todo esto, con las estructuras de un mundo ciego en donde ustedes y los perros quedan esclavizados, sumidos en mundos increíbles, y afortunadamente nosotros podemos hacer algo, los perros no, ellos seguirán así mientras el universo les permita ser, tal vez hasta miles de millones de años–), por un mundo que no es de inteligencia, pero que en nosotros y en los perros es a través de la inteligencia, pero que todos ustedes todavía están en una cantidad insuficiente de inteligencia, y más la mayoría de ustedes.

 

        Y el Sol está siendo un ser, pero no se entera (y los perros tampoco, y ustedes no mucho), y algún día el Sol no será (ni el planeta Tierra, ni ninguno de los humanos del planeta Tierra, aunque evacuen el planeta, porque no pueden evacuar el universo, algún día el universo en que estamos no va a poder albergar vida, ni estrellas), pero seguirá habiendo estrellas (porque hoy las hay, porque son algo posible de esta cosa sola que es), seguirán formándose (y desbaratándose) estrellas (y humanidades –es decir, seres de inteligencia como la de nosotros. Y hasta hoy no han venido humanos extraterrestres a la Tierra -porque, para empezar, no hay ninguna prueba de eso, así como no hay ninguna prueba de Dios-, porque los humanos son como se los cuento, no es muy fácil que se produzcan -porque no es muy fácil que se produzca la vida-, pero se producen -porque aquí estamos nosotros, y no se ve ningún Dios, ni ninguna otra cosa creadora con voluntad, aparte de la inteligencia, que sólo surge en esa cosa química que es la vida, pero que lo más que puede es lo que podemos los humanos-, y una vez que se producen pasarán mucho tiempo como hasta hoy hemos estado nosotros -soñando, hasta con viajes espaciales-, y nosotros no hemos podido viajar a otro sistema solar -porque no es tan fácil, las distancias entre estrella y estrella son enormes, son muchísimo más que ir a la Luna o que mandar sondas a los planetas del Sistema Solar-, y ya está esta explicación, que pone límite a los sueños y tonterías de los seres como nosotros–).

 

        Y ya saber que no hay arreglo para nosotros (pero que tampoco vamos a seguir como hasta hoy. Nosotros siempre hemos estado necesitados de arreglo, y los mejores arreglos sólo podrían estar en la justicia, en la igualdad, en la felicidad, pero para todos, absolutamente para todos, pero la falta de sentido del mundo –porque no fue creado ni ideado– convierte en inútil a todo, el mundo es para nada –la vida de humanos y de perros es para nada, sólo es una cosa química, que vive -que muere, que se reproduce-, que sobrevive, que va sobreviviendo, eso es lo que en realidad hace, y en seres como nosotros ya no está tan animal, por eso hay suicidas–, pero hoy estamos como los perros, gruñendo, o moviendo la cola, pero naufragando, en este naufragio eterno), pero que hay modos de ser, y que ahí está lo nuestro (lo que somos, lo que hemos tenido que ser, lo que pasará con nosotros), que estamos atrapados, pero que esto tiene estructuras, que nosotros tenemos una estructura, y haber podido entender (pero no porque yo me lo propusiera, sino porque me fue inevitable), a esto, a terribilidad y a estupidez, a tanta terribilidad que tiene el mundo, y a tanta estupidez que tiene el humano, y ya saber al mundo, que no tiene sentido, y que sus humanos y sus perros siempre son cortados (y es terrible tanto drama, que será por siempre, el mismo circo, pero con diferentes payasos, y nadie de allá afuera sabrá de los payasos del planeta Tierra, pero podrán imaginarse, así como nosotros ya podemos saber cómo serán todos los demás humanos y perros del mundo eterno), y ver a los humanos, y a los perros, ver a seres indefensos, a seres tontos, e indefensos, y ver que los perros no pueden llegar hasta cordura, que no pueden entender al mundo, que no pueden entender cómo es el mundo, que no pueden entender qué son ellos, pero que ustedes sí pueden entender, y yo entendí por verlos a ustedes, y a los perros (y demás seres vivos), y a las piedras, y a mí, que de algún lugar salí, y tuvo que haber algo diferente, tiene que haber algo diferente, y la única diferencia relevante que he tenido ha sido la inteligencia.

 

        Y cómo mostrarles el mundo a unos como ustedes, que no alcanzan a arañar mucho (pero que están normales, ése es el problema, que nosotros sólo somos unas criaturas del mundo, que somos de acuerdo al mundo, no de acuerdo a nosotros –que si tenemos buen juicio o mal juicio no es por nosotros, sino por la cantidad de inteligencia con que nacimos, y por la cantidad -y calidad- de conocimiento que hemos adquirido, que hemos podido adquirir -a partir de la inteligencia con que nacimos, y del tiempo en que nacimos, no siempre los humanos hemos tenido la misma cantidad de conocimiento disponible, hubo un tiempo en que sólo podíamos saber casi lo que puede saber un perro-, el mundo –sus modos de ser, sus capacidades, sus desigualdades– es el que nos da nuestro ser, es decir, todo lo que somos), que lo más a lo que pueden llegar por sí solos (pero es porque la cantidad de inteligencia con que nacieron sólo puede llegar hasta eso, para que hubieran podido ir más allá de eso –por sí solos, en la oscuridad en que hasta hoy habíamos estado todos– les faltaba más inteligencia, nacer con un poco más de inteligencia, sólo un poco más, para que pudieran darse cuenta de más cosas, que llevaban a más y más cosas, que llegaban hasta cómo es todo esto del “mundo”) es a ciencia (a conocimiento científico, un tipo de conocimiento muy bueno, de calidad, comprobable, pero muy ciego, muy capaz para investigar al universo, pero no para entender al mundo, es decir, a la realidad, al ser), a filosofía (y la filosofía no entiende ni al mundo ni al universo, pero a veces hasta puede apantallar, pero los merolicos sólo pueden enredar) y a izquierda (una izquierda –unas ideas políticas de izquierda– que sólo es un poco de sentido común, resultado de darse cuenta un poco de la injusticia, de la desigualdad, de la materialidad del mundo, de algunas estructuras del mundo), pero sólo muy pocos de ustedes, porque la mayoría de ustedes está peor, la mayoría de ustedes está creyendo en cosas que no existen, y creyendo por ingenuidad, por infantilidad, por mucha ceguera, por poca inteligencia, por haber nacido con poca inteligencia.

 

        El mundo es muy terrible para muchísimos, y por eso se necesita justicia, igualdad, igualar, pero no es suficiente (pero se necesita, es necesario, no podemos seguir como los perros, es terrible el estado en que se encuentran ustedes, y el problema es que son todos ustedes –no sólo los más tontos, no sólo los malos–, que están viviendo desconectados –ignorantes– de la realidad, y no es culpa de nadie, así es el mundo, tiene mucha terribilidad, y en nosotros –y en los perros– es en niveles de inteligencia innata), porque aunque arreglemos al humano (lo máximo posible, es decir, hasta la igualdad máxima posible), seguimos siendo parte de un mundo sin sentido (porque no fue creado ni ideado), un mundo que es en círculos, en modos de ser eternos (como los de la vida, como los del universo, vida que se produce y que se corta dentro del universo, universo que tiene periodos en donde hay estrellas, planetas, vida, e inteligencia –desde la que el mundo es visto y pensado–), pero que ustedes no saben, no entienden, pero que nosotros los humanos podemos saber, que, por ejemplo, sólo tiene (o puede tener, porque 2 de ellos no siempre los hay, pero siempre hay seres como las piedras, porque el universo es como las piedras, se comporta como las piedras) 3 tipos de seres, como piedras, como perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos) y como humanos (y las propias experiencias personales de penosa construcción –nacemos como bebés, y tenemos que aprender todo– y de fin absoluto –morimos, es decir, abruptamente pasamos de estar siendo todo a ser nada– dan una idea de lo que es este tipo de cosa que hoy estamos siendo nosotros, esta experiencia humana que es grandiosa, ilusionante, pero pasajera –algún día no va a haber ninguno de los humanos del planeta Tierra–, e inútil –porque es para nada, porque el mundo no tiene sentido–, pero que puede reincidir –pero ya no nosotros, los humanos del planeta Tierra– una y otra vez –por eso es que somos nosotros en el planeta Tierra, porque la vida -esa cosa química- aquí -por ciertos asuntos, principalmente de habitabilidad- pudo producirse, y arraigar, y llegar hasta humano–, pero que siempre será cortada, por eso mismo por lo que se produjo, por los modos de ser del universo).

 

        En ustedes es en donde están los dramas más grandes del mundo, dramas peores que los de los leones comiendo cebras (o que de los meteoritos exterminando leones y cebras), y las cebras miran y miran, y siguen comiendo plantas, porque se los pide el cuerpo, y siguen mirando, pero no entienden al mundo, no pueden entenderlo (pero entienden otras cosas –más sencillas–, y así ustedes, aunque ustedes entiendan muchísimo más, aunque a ustedes las capacidades de inteligencia que tienen les permitan entender más cosas –incluso cosas que ni siquiera son–), y ustedes sí pueden entenderlo, pero hasta hoy han estado como las cebras (trabados en un escollo de la inteligencia, pero ese escollo de ustedes es superable), perdidos en él, siguiendo necesidades de la vida, comiendo, enamorándose, ilusionándose, y muriendo, pasando.

 

        Y ya poder con ustedes, que están siendo un ser raro, increíble, con conocimientos, y con cegueras, ustedes que han descubierto al universo (aunque la mayoría de ustedes no entienda eso, pero sí que se sirve de la tecnología resultante), ustedes que están capacitados naturalmente para poder descubrir al universo, pero que hasta hoy no han podido darse cuenta de que todo esto (el “mundo”) está tonto en los perros y en ustedes.

 

        Estar aquí, viendo que todo es terrible, y que todos ustedes están como los perros, que nacen al mundo, y son, sólo son, su ser, no dándose cuenta de que sólo son perros, y que están sometidos a su ser de perro.

 

        El mundo es un lío interdependiente, autocontenido (el mundo es, pero sólo es visto y pensado por la inteligencia, pero una inteligencia incompleta cae en mundos de inteligencia incompleta, como los de ustedes y como los de los perros), sin sentido (porque no fue creado ni ideado), en donde nada importa (y en donde todo lo que vemos hoy algún día va a ser desbaratado), pero aun y así es necesario liberar a esta humanidad del planeta Tierra (porque es lo que corresponde, porque ustedes pueden ser liberados, los perros no), y sólo podremos hacerlo conociendo la verdad, es decir, la realidad, es decir, el mundo.

 

        Ustedes pueden ver a los perros, es decir, ustedes pueden ver al mundo de los perros, a eso en lo que andan los perros, y no tendría que sorprender que los perros sean lo que son, todo lo de aquí es natural (todo lo de aquí es de aquí), incluidos nosotros los “humanos”, pero las cosas se complican cuando alguien puede ver que todos ustedes andan en una cosa muy parecida a ésa en la que andan los perros… El problema (la complicación, la sorpresa, la buena nueva, es que el mundo puede ser entendido, que el mundo no sólo es eso de maravilla y tontería sin culpa y sin mérito de él, de los perros y de ustedes) es que el mundo puede verse completamente (que no tiene sentido, y que tiene mundos como los de ustedes y como los de los perros, esclavizados ambos, pero que ustedes pueden ser liberados), no sólo como lo ven los perros (no sólo lo que ven los perros), no sólo como lo ven todos ustedes (no sólo lo que ven todos ustedes), aunque cada uno de ustedes vea cosas diferentes, y la mayoría de ustedes ve cosas muy increíbles, de mucha ignorancia.

 

        El mundo no tiene sentido (porque no fue creado ni ideado), lo único que piensa en sentidos es la inteligencia, lo único que piensa es la inteligencia, pero este asunto de la falta de sentido del mundo no es tan sencillo, no se trata de nihilismo, todos los temas de ustedes están muy cortos, y ustedes trataron casi todo, excepto, que el error estaba en todos ustedes, en la inteligencia de todos ustedes, pero ustedes no podían ver que ustedes estaban mal, los perros tampoco se dan cuenta de que sólo son perros, es decir, sólo vida, e inteligencia a medias… El mundo no tiene sentido, pero entonces, qué es esto, cómo explicar tantas cosas, hay ser, hay vida, hay ojos, hay pensamiento… hay cosas bonitas… y hay injusticia, hay ignorancia, hay mentira, hay maldad… hay cadenas, que es necesario enfrentar… El mundo no tiene sentido, pero hay cadenas, hoy nosotros estamos en ellas, como los perros, sujetos a fuerzas, pero nosotros podemos enfrentar a esas fuerzas, los perros no, pero hasta hoy ustedes no han podido, porque así es el mundo... El mundo no tiene sentido, pero hay cadenas, y modos, las humanidades siempre terminarán enfrentándose a su condición, de eso trata esta explicación, de un mundo raro, y terrible, pero en donde hay modos.

 

        Ustedes que creen que saben, ustedes que pueden ver a los perros y que no saben que (los humanos somos como ellos, que somos de lo mismo que ellos, pero que todos ustedes) están igual que ellos, igual de ciegos, igual de inconscientes (y ustedes que creen que tienen conciencia, pues hasta hoy ha sido como la de los perros, con límites, que no han podido rebasar), y casi igual de ignorantes (y más la mayoría de ustedes), y quién les dio a los perros ese ser de perro, quién condenó a los perros, a ser perros, a sólo ser perros… pues eso mismo hasta hoy nos ha condenado a nosotros: los modos del mundo.

 

        El mundo ya puede saberse (el mundo es sorprendente, y parece incomprensible, pero es pequeño, tiene límites, y su principal límite es que no es de inteligencia, que no se maneja por inteligencia –que es lo único en donde hay propósitos, razones, sentido, voluntad, racionalidad, y la mayoría de ustedes cree que la racionalidad de un Dios creó al mundo, y todos ustedes se creen muy racionales, pero hasta hoy la racionalidad de ustedes ha estado muy irracional, ha estado igual de programada -de limitada, de cerrada. Y así también está la famosa conciencia que muchos de ustedes cacarean tanto- que la pequeña racionalidad -pensamiento, entendimiento- que alcanzan los perros, que tienen los perros, que hay para los perros, y que por eso son perros, si tuvieran más serían humanos, y ya no serían perros, ni parecerían perros, tendrían cuerpo como de humano -¿y los cuerpos de los chimpancés, y de los gorilas, y de los orangutanes, y de los gibones y de muchos de los demás primates que tienen cuerpos más parecidos a los de nosotros que a los que tienen los delfines?, y esto nos lleva a 2 cosas, nos lleva a que la inteligencia de tipo humano proviene directamente de cuerpos semihumanos, y nos lleva a que la inteligencia de tipo humano es tajante, y que la inteligencia de tipo perro máxima puede incluso tener un cuerpo muy semihumano, como el de los chimpancés, o que puede tener un cuerpo como el de los delfines. Y los humanos no descendemos de los chimpancés, descendemos de algo que nos dio origen a nosotros y a los chimpancés -y a los bonobos-, y ese algo -que ya tenía un cuerpo muy semihumano- vivió hace como 7 millones de años -pero desde hace como 19 millones de años que en el planeta Tierra ya hay cuerpos muy semihumanos, hace como 19 millones de años se diferenciaron los gibones y los homínidos, es decir, ésos que algún día darían origen a orangutanes, gorilas, chimpancés, bonobos, y humanos-, y una vez que se separaron nuestros caminos, humanos y chimpancés pasamos por una gran serie de antepasados propios, y en algún momento nosotros caímos en el punto irreversible que hace que haya humanos, inteligencia de tipo humano-, y la inteligencia también tiene límites, pero es la única cosa en donde hay ojos y pensamiento), porque la inteligencia ya puede saberse (que produce entendimientos raros, como los de ustedes y como los de los perros… está el mundo y sus datos –sus hechos–, está la inteligencia, que puede entender, y están los mundos de ustedes y de los perros. Cuando se pregunten qué es el mundo, tienen que ver hacia el mundo, y hacia la inteligencia –que es quien entiende–, y lo mismo que les dio a los perros esa inteligencia tan rara se los dio a ustedes –las cantidades de inteligencia–, esa inteligencia que ve Dios donde no hay nada, esa inteligencia que entiende ciencia, pero que no entiende justicia, porque no ve las causas de la injusticia, porque no está totalmente capaz, para en verdad poder ver, y trató de ver al mundo y a sus partes, y a eso le llamó filosofía, pero no pasó mucho, y establece reglas para vivir el día a día, y a eso le llama política, pero no se ha dado cuenta de que no se puede, que sólo sería administrar seres como los perros, igual de condenados, a sólo ser lo que un mundo sin inteligencia da para ser, y a unos los hace perros, y a otros los hace humanos, perros humanos).

 

        Todos ustedes andan en el mundo como andan los perros (todo lo que viven ustedes y los perros es un mundo irreal, y viven y mueren en ese mundo, siéndolo, creyéndolo), sin saber qué son (que sólo son cosas, que sólo son vida, que sólo son animales, que tienen inteligencia, pero que no es mucha, y que la mayoría de ustedes incluso tiene menos), sin saber al mundo (que no tiene sentido, y que es totalmente inútil), impotentes (padeciendo –en ustedes, o en el prójimo– infelicidad, injusticia, desigualdad, irresponsabilidad, estafa, poder, ignorancia, maldad, modos de ser del mundo y del humano), como tontos (en vicios, en países, en dinero, en egoísmo, en negocios), como locos (en vilezas, en bestialidad, en crimen, en violencia, en guerras religiosas, políticas y sociales), pero sólo están limitados, programados (es decir, condicionados, obligados, a ser de determinada manera, sólo el conjunto de capacidades y de límites que les permiten su cuerpo y su cantidad de inteligencia), lo que están siendo hoy sólo es una etapa del humano (y no hay nada para nadie, pero los perros y ustedes no lo saben, y los perros no pueden saberlo, pero ustedes sí, y cuando pasa eso el final ya estaría cerca –pero ese final no es a lo loco, tiene que planearse muy bien–, porque se dan cuenta de que sólo son vida, e inteligencia, y de que aquí no se puede ser, que lo más que podrían ser sería perros conscientes, pero que serían para nada, que lo único que hay para ser es como para perros –y para piedras–, que no pueden saber su ser, al ser).

 

        Y hay mujeres muy atractivas (que también están condenadas a la ignominia de tener que ir al baño –y de expeler gases–, y que se marchitarán, y ellas se producen en la evolución de la vida, de un tipo de peces salieron vacas y ratas, y también de ahí salieron los cuerpos y las caras de las mujeres de ensueño), pero también hay muy feas, y ellas no tienen la culpa, pero todo es como una broma para los seres que pueden verlo, sentirlo (los humanos sentimos hambre, y ganas sexuales, que incluso llegan hasta eso que es el amor sexual, y el hambre es porque la vida en el nivel animal así es como se sostiene, y las ganas sexuales y el amor sexual son porque ésos son algunos de los modos de cómo la vida se reproduce, se duplica, se atrapa, se ata), y pregúntenle a la gallina que se van a comer (y si ya hemos matado muchísimas gallinas es porque no somos animales herbívoros como las vacas, pero las gallinas tampoco son animales herbívoros, también matan, gusanos y más) si todo no es como una broma, como una broma macabra, y ser el aguafiestas de un carnaval para tontos, en donde hay tanto daño, pero sólo es el mundo, así es el mundo, ustedes y las gallinas son a los que una inteligencia de gallina les hace creer cosas.

 

        Y el mundo carece de sentido, es inútil, pero los perros no lo saben, ellos andan en sus cosas (como loquitos, sin saber que van a morir, sin saber lo que es el mundo, sin saber lo que es la vida, sin saber casi nada), en sus apetitos, en sus peleas, en sus mundos de dominio… Y es estar obligado a que ustedes entiendan al mundo, aunque nada importa, pero cómo asistir incólume a esta terribilidad en donde todos ustedes están como los perros. Y ser de aquí, igual que todos ustedes, pero haber podido entender al mundo (pero no porque yo me lo propusiera, sino porque así nací, con más inteligencia). Y lo primero que debió haberse percibido es la injusticia, la desigualdad, la ignorancia, la mentira, pero la mayoría de ustedes ni siquiera podía darse cuenta de esas cosas tan obvias, y había más, mucho más (hay estructuras, hay cosas, hay modos de ser), pero eso ya los incluía a todos ustedes, porque todos ustedes están en una inteligencia muy incompleta. Todo lo de ustedes es como lo de los perros, sólo capacidades ciegas, y pueden tener mucha tecnología, pero mucha cordura no tienen.

 

        Y hoy estoy en este terrible hoy, que sólo es una partecita de un mundo terrible (el fondo es de terribilidad, porque nada tiene sentido, porque todo es inútil, y porque las desgracias serán una y otra vez –eternamente–, siempre va a haber la posibilidad de que haya –como aquí ya los hubo, eso espero, que ya no los vuelva a haber más– tipos como Hitler que a muchísimos les destruirán la vida –y no todo es tan negro, pero al ser inútil todo, entonces todo es nada, pero hoy estamos siendo esta nada–), en donde nada importa, pero en donde aun así hay responsabilidades, deberes (y por eso yo ya no pude pensar en ser un “licenciado” –o un médico, o un guerrillero–, cuando esto era muchísimo más –cuando el mundo no es lo que ustedes creen, cuando todos ustedes viven un mundo irreal–, y cuando tenía que llegar hasta el fondo de todo esto –tenía que atraparlo, y tenía que poder decirlo lo más exactamente posible–, de esta cosa que es lo único que es, lo único que hay, y ahora ya puedo ver –no sólo vislumbrar– que los licenciados –y los médicos y los guerrilleros– sólo están en los mundos de ustedes, tan irreales como los de los perros).

 

        Y yo no quisiera meterme con eso llamado Dios, pero no tengo alternativa. Esto (el mundo, la realidad, el ser, la naturaleza, las cosas, todo) sólo podría ser de Dios (es decir, de un Creador, de una Inteligencia), o podría no ser de Dios (pero tampoco es del diablo, Dios y diablo son del mismo cuento de espíritus), y no es de Dios (porque no hay la más mínima prueba de tal cosa), y entonces, cómo es, de eso trata esta explicación.

 

        Y no hay nada como eso que ustedes creen que es la vida (en nosotros los humanos sólo hay “instintos” –capacidades, de vida, y de inteligencia–, igual que en los perros), ustedes se inventan un mundo, inventan cosas como las religiones, como las formas de gobierno, como el matrimonio, y todas las demás cosas “humanas” (el no hacer del baño a la vista de todos, las tazas de baño, el papel para –medio– limpiarse el ano), todas las demás cosas que no tienen los perros, todas las demás cosas que si los perros tuvieran nuestras capacidades también inventarían, nosotros sólo somos unos perros más avanzados, y tarde o temprano llegamos a un momento en que el mundo puede verse, y puede verse lo que somos nosotros, y lo que son los perros, y en lo que están ustedes (hay un mundo perro el mundo que los perros ven, el mundo que los perros entienden, y hay un mundo ustedes el mundo que ustedes ven, el mundo que ustedes entienden, pero sólo hay un mundo, el real, de eso trata esta explicación, del mundo real, y de los mundos de los perros y de ustedes –del mundo de los humanos cuando están en la etapa en que hoy están todos ustedes, y antes yo también vivía en eso. Y sigo sintiendo ganas de comer, y de ir al baño, y de dormir, y de sexualidad, pero ahora ya sé qué es todo esto, y por lo menos los humanos ya no andamos a 4 patas, porque si así fuera yo tendría que seguir andando a 4 patas, aun sabiendo ya a tanta cosa natural sin sentido, inútil–).

 

        Los humanos sólo somos unas cosas más del mundo, y somos en modos de ser (nosotros venimos desde un nivel de entendimiento como el del perro, pero ustedes ya debían de haber entendido al mundo, y sin embargo no ha sido así, pero no es culpa de ustedes, la inteligencia tiene modos de ser, la inteligencia es en niveles, desde los más mínimos y hasta el nivel como en que están los perros, y luego hasta el nivel en que todos ustedes están hoy –aunque no todos ustedes estén en el mismo nivel–, y en el nivel que sigue ya se puede entender al mundo, y yo nací, y he podido entender al mundo, porque nací con un poco más de inteligencia, y porque ya se había acumulado el conocimiento suficiente –pero eso ya es desde hace 4 400 años–, pero ante el que todos ustedes están ciegos). Y además de nosotros sólo hay perros (o seres como ellos, es decir, seres vivos, pero menos perceptivos que nosotros) y piedras (o seres como ellas, es decir, seres no vivos), no hay más, no hay dioses ni nada que se les parezca (no hay Dios, ni espíritus, ni fantasmas, ni aparecidos, ni brujería, ni clarividencias, ni milagros. Y no los hay porque no hay ninguna prueba de cosas como ésas, cosas mágicas, inteligencia espiritual, sólo hay un mundo muy raro, pero que no es de inteligencia –en él sólo hay modos de ser físicos y químicos–, inteligencia sólo la hay en muchos de los seres vivos –pero puede estar tan poco inteligente como está en todos ustedes y en los perros–. Pero la tortilla se voltea cuando la inteligencia –de un nivel como en que sigue estando la mayoría de ustedes– inventa a los espíritus, y entonces le da superpoderes a la inteligencia –y entonces cree que la inteligencia está detrás de todo, cree que la inteligencia es la fuerza máxima del mundo -que ella creó al mundo-, o cree que el mundo es como es la inteligencia, que tiene voluntad, que tiene propósitos–), pero la mayoría de ustedes cree en cosas como ésas (y la mayoría de la mayoría de ustedes que cree en cosas fantásticas cree en eso llamado Dios –aunque cada quien lo crea a su manera, una manera que sólo es el resultado de lo que hay acumulado en el cerebro, o sea, en lo que cada inteligencia ha podido extraer del mundo–, pero generalmente a ese Dios lo tienen muy revuelto con muchas otras creencias, como la de la Llorona –un fantasma del folclor mexicano, pero en otros países también han inventado algo parecido a ella–, como el tarot –o como la astrología o la brujería, aunque algunos -de los creyentes en Dios- no confíen en eso, porque lo creen del diablo, diablo que sólo es el Coco del cuento de Dios– o con extraterrestres –que según algunos de los creyentes sólo vienen y se van -y a veces sólo vienen a hacer figuras en los campos de trigo de Inglaterra, han de ser extraterrestres con retraso mental-, pero otros de los creyentes dicen que actualmente hay extraterrestres en el planeta -y que son millones-, que algunos viven entre nosotros, y que otros viven bajo tierra–, y seres como nosotros los ha habido y los seguirá habiendo, pero hasta hoy no han venido al planeta Tierra, porque no hay ninguna prueba).

 

        Y yo he llegado a lo que está en esta explicación de una forma natural, para mí ha sido inevitable, imperioso, nunca pude dejar de seguir todo lo que veía del mundo. Y de lo de ustedes lo que más se acerca a esto son las ganas que han tenido algunos de ustedes de querer “cambiar al mundo”, de querer hacerlo mejor, darle justicia, arrancarlo de manos de la injusticia (y no hay diablo, pero la injusticia se le parece mucho), porque por ahí pasé yo, cuando tenía 16 años, pero también veía más cosas.

 

        Y hoy sé que los humanos sólo somos cosa, capacidad, y procesos, los humanos no siempre hemos sido como somos hoy, pero lo que hoy se sabe del mundo ya es suficiente (y tiene tiempo que ya era suficiente, tal vez unos 4 400 años –algunos testimonios de ese tiempo que tenemos de Sumeria muestran que el humano ya podía darse cuenta de muchos asuntos de fondo del mundo–) para poder darse cuenta de él, pero ustedes no han podido. Y yo nací, y durante algunos años viví como cualquiera de ustedes (en la normalidad que viven ustedes, en el sonambulismo que viven ustedes), y un día vislumbré que todos ustedes estaban como están, como tontos, como ciegos, muy ignorantes (y malos, y buenos, pero que aun su bondad tiene ignorancia. Pero que su maldad tiene ignorancia y sólo ignorancia. No hay diablo, pero la injusticia y la ignorancia se le parecen mucho).

 

        Todo lo de ustedes ha sido dentro del esquema del mundo, y ahí podían darse esas revoluciones científicas de Copérnico o de Darwin, que movieron mucho al mundo de ustedes, pero que terminaron asimilándose al mundo de ustedes, por eso todavía hoy algunos de ustedes pueden seguir creyendo en tonterías como lo de la Tierra plana, y por eso todavía hoy la mayoría de ustedes puede seguir creyendo en cuentos como el de Adán y Eva (y era necesario evidenciarle algo a una Biblia tan infantil, pero hace falta evidenciarle más cosas, como eso de que “varón y hembra los creó” –todos con voz de hombre, todas con voz de mujer, todos con la misma cantidad de pene, todas con la misma cantidad de clítoris, ningún güevedoce o con síndrome de Klinefelter, ninguna con agenesia vaginal… pero una de cada 5 mil -de las mujeres nacidas vivas- nace sin, o casi sin, vagina, y uno de cada 166 -de los hombres nacidos vivos- nace con micropene, o sea, actualmente en el planeta Tierra hay como 778 000 mujeres que nacieron con agenesia vaginal y hay como 23 442 500 hombres que nacieron con micropene. Y la cantidad de pene, o de clítoris, o de pechos, o de caderas, son buenos indicadores de lo que somos realmente, pero hay paradojas, principalmente referentes al pene, muchas tienen pene, y cuando sienten amor, o deseo, usan lo que tienen -Y micropene es menos de 7 centímetros en erección, y ya me dirán si el mundo es hermoso, para todos, y actualmente ya se puede hacer algo por las vaginas -por las vaginas muy pequeñas, o por la vaginas ausentes-, pero no mucho por los micropenes. Y además de los micropenes hay los minipenes, y son muchos más, y no todos son por las diferencias de raza o de estatura, también los hay por desórdenes del desarrollo sexual, como es en el caso de los güevedoce, que son consecuencia de problemas en la enzima 5 alfa reductasa 2, y se les llama güevedoce porque como a esa edad les salen, y también el pene, pero no les salen plenos, y así sus vidas-).

 

        Los humanos del planeta Tierra somos de uno de los 3 tipos de seres que puede haber en el mundo (sólo hay seres como las piedras, seres como los perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos– y seres como los humanos. No hay seres como Dios o como el diablo, los seres espirituales sólo existen en la imaginación. Sólo hay seres que tienen vida y seres que no tienen vida, y la vida sólo es una capacidad de los elementos químicos –porque de ellos está hecha, y no hay Dios–, y no siempre hay vida, pero la vida puede llegar hasta pensamiento, y cuando la vida llega hasta pensamiento es cuando se complica el mundo, porque en el pensamiento el mundo es en ideas, sólo en el pensamiento hay ideas, ideas como las de nosotros, ideas como las de los perros. Y el pensamiento de ustedes –revelado por sus cegueras– y de los perros –revelado por sus ladridos– es lo que permite desnudar al pensamiento, y cuando se desnuda al pensamiento se puede desnudar a todo los demás. En el mundo lo único que es en pensamiento es el pensamiento, él es el único que piensa, imagina, cree, crea ideas, hace conceptos, pone nombres, inventa cuentos, tiene ilusiones, es en ilusiones, en sueños. Y pareciera que vida y mundo son sinónimos, pero lo único que pueden hacer muchos seres vivos es percibir a lo que existe, pensar a lo que existe, ver a lo que existe –pero no todos los seres vivos que tienen ojos ven lo mismo, los perros no ven todo lo que nosotros vemos, y no todos nosotros vemos lo mismo, no todos nosotros entendemos lo mismo, la inteligencia tiene niveles–), pero lo humano es la cosa más compleja del mundo (lo humano se produce cuando las características de la inteligencia pueden ser hasta su límite, en los seres como los perros la inteligencia llega hasta cierto límite, y así sus cuerpos, cuerpos de chimpancés, o de delfines), pero tiene una etapa como en la que todos ustedes están hoy (y ahí está el enredo del mundo), con la mayoría de ustedes en muchísima ignorancia (en Dios, en espíritus, en tarot), y en donde ninguno de ustedes ha podido llegar a los máximos alcances de la inteligencia (o sea, poder entender a los 2 mundos, al mundo real y al mundo que es desde limitaciones de la inteligencia. Y eso llamado ciencia es sorprendente, pero es un conocimiento como de ciegos, como de sonámbulos. Y eso llamado filosofía no está sorprendente, es especulación de ciegos, de sonámbulos, de loritos. Y de eso llamado política lo más rescatable está hacia la izquierda y hacia la revolución, aunque la mayoría de eso que se dice izquierda dé vergüenza, y aunque las revoluciones sociales siempre estén tan contaminadas de humanidad de la más común y corriente). Pero los humanos sólo somos cosas, no hay méritos ni culpas (sólo son una serie de condiciones las que hacen posible que algún “animal” llegue hasta “humano”), sólo somos un modo de ser, sólo somos algunas capacidades (ni nosotros ni los perros hemos inventado nada, sólo hemos sido lo que está dentro de nuestras capacidades de vida e inteligencia).

 

        Y habría que arreglar al mundo (sus problemas, sus males, sus miserias, sus injusticias, sus desigualdades, sus irresponsabilidades, sus infelicidades), no sólo hoy, sino siempre (pero apenas hoy nosotros podemos hacer algo), y no sólo para nosotros los humanos (todos los humanos tendrían que ser iguales, en todo, no sólo para que no hubiera pobres, sino para que no hubiera feos ni todas las demás causas de mal. Y ni aun la clonación podría resolverlo todo, porque la vida está viva, se desarrolla, envejece, muere, y porque el mundo no tiene sentido, es para nada –porque no fue creado ni ideado–, y porque la vida se vuelve nada, porque se produce en el universo, cuando en el universo hay condiciones para eso, pero también llega un momento que en el universo ya no hay condiciones para que siga habiendo vida), sino para todos los demás seres que necesiten arreglo (pero nosotros no podemos meter orden en los perros, sólo en los humanos, y sólo en los humanos del planeta Tierra). El asunto es lo malo, el problema es lo malo, y el querer arreglar a lo malo me llevó hasta lo que está en esta explicación, y desde el mundo en que están encerrados todos ustedes lo más lejos que se puede ver es hasta revolución muy izquierdista, y sólo muy pocos de ustedes pueden llegar a ese máximo.

 

        Y quisiera poder decir que si hubiera Dios (porque el mundo sólo podría ser solo… o de Dios, es decir, de alguien, creación de alguien), pues que entonces los problemas de los humanos se los dejáramos a Dios y que él los resuelva cuando quiera, pero que si no hay Dios, pues que entonces esta explicación del mundo sólo sería un intento de explicación, pero no puedo, Dios y todo lo que hay en el mundo de ustedes está sosteniéndose en la ignorancia y en el conocimiento de todos ustedes, en la ignorancia increíble en que está la mayoría de ustedes (se necesita tener demasiada ignorancia para creer en Dios, en la astrología, o en el “movimiento antivacunas”. Creer en Dios no es un asunto de bondad, o de piedad, o de elección. Y creer en la astrología –o en el tarot– es sinónimo de casi babear, o de mucha desvergüenza), y en el poco conocimiento relevante que tienen ustedes (y que sólo manejan muy pocos de ustedes), y que está muy increíble, muy corto, muy ciego, es como de sonámbulos, o como de loritos (ustedes pueden algunas cosas, pero los perros también tienen algunas gracias, es decir, algunas capacidades, ciegas).

 

        Nosotros los humanos somos unos perros más, pero ustedes no lo saben. Seres como los humanos y como los perros somos los únicos que somos el mundo desde ideas, juicios, conceptos (en la inteligencia hay mundos, como el mundo que viven los perros, el mundo que ven los perros, el mundo que entienden los perros, o ustedes. La clave del mundo está en la inteligencia, porque sólo ahí el mundo es en cosas de inteligencia, en voluntad, en sentido, en propósitos, en ideas, en juicios, en razones, en querer encontrar razones, pero no hay razones. El mundo es solo, sin un Creador, es decir, sin un Dios, es decir, sin una inteligencia general. Y en un mundo así lo único a lo que los humanos podrían aferrarse sería a la justicia hasta la igualdad máxima posible. Porque no hay razones, no hay sentido. Sólo Dios, o algo como eso, podría haberle dado sentido al mundo, pero desgraciadamente los seres espirituales no existen más que en la inteligencia de la mayoría de ustedes, en los mundos de una inteligencia que ve, pero que no ve, como la de los perros, pero así también están todos ustedes, en ojos como programados, para sólo ver determinadas cosas, y algunos ven Dios, y otros ven desde ciencia, o desde filosofía, o desde política, o en mezcolanzas de todo eso, pero si de por sí la política y la filosofía son ya una mezcolanza de creencias y de conocimientos, de esas creencias cuya expresión máxima es eso que ustedes llaman Dios, de esos conocimientos que lo más lejos que llegan en ustedes es hasta ciencia por un lado, y hasta revolución izquierdista por el otro).

 

        Y meterse con el avispero de ustedes está de locos, pero tarde o temprano cada humanidad tiene que enfrentar al mundo real (y a la cita ustedes llegan normales, bastante normales, con la mayoría muy tonta, y con muchos malos, y con algunos muy muy malos). Esto que hoy estamos siendo nosotros ya ha sido innumerables veces (porque hoy es y no hay Dios, no es especial, único) en la eternidad del mundo que ya ha habido antes de nosotros (el mundo es eterno, porque hoy es y porque no hay ningún Dios, sólo hay fuerzas naturales, fuerzas sin idea, sin propósitos), y en algún momento dado toda humanidad deja de estar tan sujeta al mundo como lo están los perros, y cuando eso sucede esos humanos sólo tienen 2 opciones, quedarse, o irse (y si deciden irse tienen que ser todos, y a la de tres. Pero eso tiene que ser bien planeado). Y lo más seguro es que las humanidades no se quedan, porque en inteligencia completa aquí no se puede ser (aquí sólo se puede ser en inteligencia como la de los perros, o como la de ustedes. Aquí no se puede ser porque no hay sentido –el mundo es para nada, es inútil–, sólo sería hacerle al tonto, y no sería fácil, porque son muchas las goteras, y no todas se pueden reparar, algún día el universo no podrá albergar vida, y entonces la vida de nosotros se cortaría –la vida sólo es una cosa química -una combinación más de los elementos químicos-, que vive, y que muere, pero que se reproduce, que se continúa, pero que no puede tener una continuidad eterna–, la vida está sujeta a un mundo físico –es decir, a un mundo material, no espiritual, no mágico–, natural –es decir, solo–, raro, que no tiene sentido –porque no fue creado ni ideado–, y que lo que hay en él siempre es cortado –porque el universo -dentro del cual se da la vida, y las estrellas- es en modos de ser, no está inmóvil, el universo en que estamos se está expandiendo, las cosas son en periodos, por lo menos las que vemos hoy no siempre han sido, pero pueden ser, son posibles que sean, en la etapa de la expansión del universo como la que hasta hoy ha sido–, y que entonces sus humanos ni siquiera pueden engañarse queriendo inventarse un mundo –que tendría que ser de justicia, de igualdad -hasta la clonación-, no lo de hoy, que ni siquiera es de engaño, sino que es de un nivel de inteligencia todavía como el de los perros, ciego, tonto, pero normal, inevitable–). Pero sea lo que sea lo que decidan hacer, primero tienen que enderezar su ser, que hasta ese momento habría sido igual que en los perros, ciego, completamente títere (títere de fuerzas naturales, títere de modos naturales, que producen, en los que se producen, belleza y fealdad, sin ningún sentido de justicia).

 

        Y todavía a veces me parece increíble que el mundo sea así como lo estoy diciendo, pero no hay Dios (ni nada como eso, es decir, no hay seres que puedan crear cosas de la nada con el poder de su voluntad, y lo único que se acerca un poquitito a eso es la inteligencia, pero la inteligencia sólo es de la vida, ahí surge –en la evolución de la vida, de una vida que es una cosa química–, y lo más que puede es lo que podemos los humanos. Pero también de ella son los líos del mundo, porque el mundo sólo es desde ella, ella es la única que ve, la única que piensa), y hay muchas cosas buenas (pero no hay sentido, el mundo es para nada –porque no fue creado ni ideado–, y lo único que puede hacer la vida es vivir, mientras es –mientras los modos de ser del universo se lo permiten–, pero vive para nada, sólo vive para mantenerse –y por eso hay cosas como el hambre y como el sexo–, es decir, sólo vive para sobrevivir, sólo son vueltas de más, aunque en nosotros sea muy sofisticado, en los perros es más bestial), y hay ignorancia, y mentira, y desigualdad (hay perros chicos y grandes, hay belleza y fealdad, hay enfermedad), y daño (hay muertos, hay asesinados, hay sufrimiento), y mala suerte (como tal vez ésa que exterminó a los dinosaurios, antes de tiempo, porque algún día toda la vida que surgió en el planeta Tierra será exterminada), es decir, sólo hay cosas naturales, y hay cosas humanas, que también son cosas naturales, pero los únicos que hablamos somos nosotros, y hasta hoy el mundo era de ustedes, de lo que decían ustedes.

 

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RESUMEN

 

        Al mundo (o realidad, o ser) podríamos llamarlo universo si el universo en que estamos fuera el único, y actualmente este universo se está expandiendo, y esta expansión empezó hace como 13 800 millones de años, y en esta expansión se han producido los elementos químicos de los que están hechas las estrellas y la vida, y algún día esta expansión se va a resolver de una u otra manera (va a seguir y seguir, o va haber contracción), pero todo lo que vemos hoy (incluso los elementos químicos, que no podemos ver a simple vista) va a ser desbaratado, ya sea que sea desmembrado o aplastado.

        Pero eso no es lo peor, eso no es el problema, el problema es que el mundo no tiene sentido, propósitos, que es para nada, porque no fue creado, porque no hay ningún dato que sostenga a esa posibilidad de que alguien haya creado al mundo (y aquí todo podría ser posible, pero no lo es –porque aquí hay datos, hechos–, y la inteligencia es lo único que puede aclarar a todo esto –porque ella es lo único del mundo que ve, que piensa, que entiende–, a un mundo increíble –inconcebible–, y en donde todos ustedes están increíbles, como ciegos, como sonámbulos), porque eso llamado Dios no existe (porque no hay ninguna prueba de eso), y porque lo único en donde hay ideas y poder de creación voluntario (porque aquí hay mucho poder de creación, pero no es de voluntad, es de modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico, material, es decir, no espiritual, no de espíritus) es en la inteligencia (pero sólo puede crear algunas cosas, pero no mágicamente es decir, a partir de la más absoluta nada, sino a partir de lo que hay en el mundo), en una inteligencia que sólo es de la vida (surge en la evolución de la vida), y que lo más que puede es lo que podemos los humanos.

        Inteligencia sólo la hay en los seres vivos, y en donde hay más es en animales como nosotros y como los perros. Y en nosotros hay mucha más inteligencia que en los perros (incluso en la mayoría de ustedes que no nació con mucha inteligencia y que por eso es capaz de creer en cosas como Dios o como el tarot, y que además puede actuar con mucha maldad), pero en todos ustedes todavía está como está en los perros, y ahí está el lío del mundo, en una inteligencia que tiene ojos, pero que sin embargo no ve lo suficiente como para entender al mundo.

        Los humanos del planeta Tierra somos de uno de los 3 tipos de seres que hay en el mundo, sólo hay seres vivos y seres no vivos, e inteligencia en distintos grados, sólo hay seres como las piedras, seres como los perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos) y seres como los humanos (nosotros somos una humanidad más, lo de nosotros sólo es la inteligencia más allá del nivel que alcanzan los perros, y en ese nivel ya se puede entender en verdad, no en ese tipo de entendimiento increíble en que están los perros… y todos ustedes, pero lo de ustedes sólo es una etapa del humano. Y hasta hoy todos ustedes han estado en la misma incapacidad de no poder entender en verdad, pero no todos ustedes están igual, algunos de ustedes nacieron con más inteligencia, y eso los tiene en ideas de izquierda de más izquierda –de más justicia, de más igualdad, de más responsabilidad–, y otros de ustedes están en conocimiento científico. Y la mayoría de ustedes cree en cosas que no existen).

        Todo lo de ustedes está increíble (no sólo la religión, sino también la ciencia, y la filosofía, y la política, pero en algo de las ideas políticas de izquierda es en donde está lo menos ciego de ustedes, porque incluso el conocimiento científico está ciego, es de ciegos, que ni siquiera pueden darse mucha cuenta de las raíces de tanto problema que ha jodido y sigue jodiendo a los humanos –como la injusticia, como la desigualdad, como la ignorancia, como la irresponsabilidad, como el vicio, como la vileza, como la violencia, como el crimen, como la mentira–, y de la falta de sentido del mundo ni hablemos), pero no es de ustedes, es de las cosas que son como nosotros en la etapa en que están todos ustedes, aquí no hay culpas ni méritos, hay cosas y modos (y lo de ustedes sólo iba a poder superarse cuando alguien naciera con la inteligencia suficiente como para poder darse cuenta de que todos ustedes están ciegos, ante lo que más tenemos frente a las narices: terribilidad y estupidez, y a partir de eso –de terribilidad, estupidez y cegueras– iba a llegar hasta lo que es todo esto, hasta cómo es el mundo).

        Y el problema es que no podemos quedarnos en igualdad (en la igualdad máxima que pudiéramos hacer, es decir, hasta la clonación, no sólo hasta la igualdad económica), que no podemos hacer un mundo mejor para el humano, el mejor mundo que jamás hemos tenido (porque el mundo no tiene sentido, es para nada, es inútil –porque no fue creado ni ideado–, y porque algún día el universo no va a poder seguir albergando vida), pero mucho menos podemos quedarnos en lo que hoy están ustedes, y todos ustedes van a ser sacados de sus cuentos, de sus estructuras de tontería, de dinero, de fronteras, de egoísmo, de problema, de daño (y no he querido tratar lo de la reconversión mínima que se tendría que hacer, pero mucho de lo de hoy tiene que volcarse, y construirse algo basado en igualdad máxima hoy posible, y en todo lo contrario a irresponsabilidad, a estupidez). Y el problema es que el asunto era tajante, o era en verdad saber, o era estar como hasta hoy, es muy abrupto, es pasar de la tontería y locura a la nada, es pasar de ser perros a ser nada.

 

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INTRODUCCIÓN

 

        El mundo es eterno, y hoy yo me encuentro en él… y puedo ver, desde mi inteligencia… Y veo y veo, y no veo a ningún Dios, a ningún Creador, sólo veo cosas, modos de ser… Y veo a la inteligencia que también tienen los perros… y los veo a ustedes, y a los perros, perdidos ambos... Y veo a algo del planeta Tierra (y a la Luna, y al Sol, y a algunos planetas del Sistema Solar, y a algunas estrellas), y a la vida y a la inteligencia que hay en el planeta Tierra… y tengo que encontrar una explicación de todo, principalmente de las cegueras increíbles de todos ustedes, porque ahí estamos atorados los humanos, ahí está atorada la justicia, ahí está atorada la cordura.

        Todos ustedes están increíbles (y por eso va a parecerles increíble lo que voy a decir en esta explicación), pero no es culpa de ustedes, y los perros también están increíbles, tan bobos (tan ciegos ante el mundo del que son parte, tan perdidos en su mundo de perros, tan reaccionando sólo a sus “instintos”, es decir, a sus programaciones, forjadas en el curso de la evolución), pero tampoco es su culpa, así es el mundo.

        Los seres humanos tenemos muchos problemas (pobreza, enfermedad, violencia, crimen, vicio, irresponsabilidad, mentira, vileza, egoísmo, prejuicios, ignorancia, injusticia, desigualdad, infelicidad…), y cualquiera de nosotros tendría que darse cuenta de ellos, y tendría que tratar de hacer algo para solucionarlos, pero no sucede así, a lo largo de la historia humana sólo pocos se han dado cuenta, y sólo de algunos de los problemas, por eso hoy todavía seguimos muy mal, pero son cosas del mundo. En esta explicación voy a mostrar lo que yo veo (pero las cosas no son de opiniones, desde pequeño siempre hubo una gran diferencia entre todos mis compañeros de salones de clases y yo, y eso me fue marcando, y un día a todos ustedes los vi tan mal que empecé a leer y a leer para algún día poder gobernarlos, pero terminé hasta lo que está en esta explicación –en donde ya no hay lugar para ningún gobierno -ni siquiera para el mejor que pudiéramos hacer-, ni para nada–. Y la diferencia que había era de calificaciones, de saber –y con el tiempo esa diferencia se hizo más y más, ya no en las calificaciones, sino en el saber, las calificaciones fueron constantes desde mi primer año de escuela–. Y cuando empecé lo que ahora está en esta explicación fue porque a todos ustedes los percibí como operados del cerebro, y ahora puedo decir que sí, que están como operados del cerebro, que están en un estado parecido al de los perros, que sólo entienden hasta cierto punto). Y de lo que se trata es de solucionar los problemas de los humanos, de lo que se trata es de ponerle un alto a tanto que no debería ser, pero que es, ha sido, tenía que ser así, porque así es el mundo.

        En esta explicación voy a mostrar al mundo, o sea, a eso a lo que también se le llama realidad, naturaleza, ser. Y también voy a mostrar a los humanos, y a los perros y demás seres vivos, y a las piedras, a los seres no vivos. Y también voy a mostrarlos a ustedes, que sólo son una etapa de los humanos.

        Esta explicación es para empezar a corregir una situación natural, la única situación incoherente que se da en el mundo (en un mundo en donde no hay deber ser sólo a la inteligencia podría calificársele de incoherente): una inteligencia que ya puede entender al mundo (y no siempre fue así, los humanos no siempre hemos sido lo que somos hoy, lo humano surge a partir de niveles mentales como los de los perros, pero ya tiene muchos años –tal vez 4 400 años– que el mundo ya hubiera podido ser ubicado, enmarcado, marcado, fijado, porque ya podían verse los mundos en que están encerrados ustedes y los perros, porque ya podía verse que el mundo de ustedes sólo está dentro de ustedes y que el mundo de los perros sólo está dentro de los perros, ya podía verse que sólo hay “conciencia” –ojos, pensamiento– y “materia” –un mundo material, no espiritual -con ojos y pensamiento sólo en seres como nosotros y como los perros-) y que sin embargo sigue ciega, tonta, entendiendo sólo parcialmente, ocupada en asuntos menores del mundo, igual que los perros.

        Y el problema es que son todos ustedes los que están muy increíbles, como ciegos, como sonámbulos, pero no es culpa de ustedes, pero tampoco es mérito lo de nosotros los humanos, que somos lo que somos porque tenemos un poco más de inteligencia que los perros, y si todos ustedes todavía están como los perros es porque todavía les faltaba un poco más de inteligencia, y por eso no han podido entender al mundo (por sí solos), por eso todavía están encerrados en un mundo, igual que los perros (aunque lo que ellos hagan más sea ladrar, a lo tonto la mayoría de las veces. Y ustedes tienen política, y religión, y filosofía, y ciencia, pero esas cosas son de cegueras increíbles, de ignorancias increíbles, son de una inteligencia parecida a la del perro, que sólo puede entender algo de lo del mundo. Y la inteligencia tendría que poder entender todo –o por lo menos hasta cómo es este todo que es–, pero la inteligencia tiene niveles, como los de los perros, como los de nosotros, como los de ustedes, como los de las plantas), igual que los pobres perros que sólo son lo que son, y también así los pobres de nosotros, sólo títeres, cosas, resultados.

        La inteligencia de nivel humano sí puede entender al mundo, pero hoy (que comprobablemente ya se puede porque tal vez desde hace 4 400 años que ya se podía) todos ustedes están ajenos a eso, en los humanos hay una etapa como en la que hasta hoy habíamos estado todos nosotros, una etapa completamente cerrada, un mundo completamente cerrado, como el de los perros.

        Hace como 4 400 años en un sumerio llamado Urukagina puede verse que el humano ya podía darse cuenta de muchas cosas del mundo, pero ustedes tienen barreras, máximos, y eso se ve en la política (que lo más lejos que ha podido ver es revolución social e izquierda), y en la filosofía (que siempre debió darse cuenta de más cosas, pero no pudo, y en Heráclito de Éfeso puede verse que muy pronto la filosofía llegó a sus potencialidades máximas, y luego siguieron 2 500 años de filosofía que lo más que pudo ver fue hasta algo tan obvio como la materialidad del mundo, pero tan limitadamente la vio que por eso terminó en el callejón del marxismo), y en la ciencia (que es conocimiento del mejor, pero desviado de los problemas más primarios de los humanos: las desigualdades, las estructuras).

        Y no ha sido fácil atrapar a esta cosa que es el mundo. Y luego no ha sido fácil encontrar desde dónde decirla (lo filosófico y lo científico no sirven para decir a un mundo tan atrapado dentro de sí, y lo político podría servir algo, al mostrarles que la lucha política se queda corta ante las soluciones que necesitamos los humanos para poder con todos nuestros problemas, que aun las mejores intenciones políticas de ustedes se quedan cortísimas ante la realidad, ante un mundo que no tiene sentido –que es para nada, que va hacia nada -porque no fue creado ni ideado-, que sólo es de modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico–, y ante una vida que algún día será cortada, porque algún día el universo en que estamos no podrá albergar vida).

        Y no es fácil estar obligado a tener que abrirlos a ustedes, pero no tengo de otra, a pesar de que nada importa, de que nada tiene sentido, de que todo es inútil, pero ustedes no lo saben, ustedes están como los perros, pero ustedes pueden saber, por los perros no se puede hacer nada.

        Y me fue inevitable no poder ser como ustedes, en esa inteligencia inconsciente (de la que ninguno de ustedes tiene la culpa. Y el que alguien pueda llegar solitariamente a esta explicación es cosa de procesos sujetos a tiempo y a cantidad de inteligencia, se necesita nacer con la inteligencia adecuada en un tiempo ya adecuado, cuando la cantidad de conocimiento relevante acumulado ya es suficiente –pero que la mayoría de ustedes no sabe, no maneja, no entiende, la mayoría de ustedes cree en cosas como Dios, como el tarot–, y así va a ser siempre –los humanos del planeta Tierra sólo somos una humanidad más–, en el mundo hay esquemas, la inteligencia de todos ustedes se queda increíble, estacionada, atorada –como ésa que se queda en perro–, y sólo naciendo con una inteligencia suficiente es como va a poder desatorarse esto, porque se tiene que tener la inteligencia suficiente para poder verlos a todos ustedes –que están tontos, como ciegos, como sonámbulos -ante los datos que hoy -y tal vez desde hace 4 400 años- hay, datos que llevan y llevan -no crean que ha sido muy sencillo llegar- hasta lo que está en esta explicación-, aun los pocos de ustedes que saben -y medio vislumbran- algo de lo relevante–, y a pesar de lo muy difícil que es entender al mundo a contracorriente de todos ustedes se tiene que seguir y seguir –porque se llega a sentir que el destino de los todos los humanos -principalmente lo peor, la injusticia, la pobreza, el vicio, la vileza, el crimen, la violencia, la mentira, el daño, la infelicidad, el sufrimiento- depende de uno, y cuando resulta que no se andaba errado, que así es como se rompía esto– todo lo que se ve, a un montón de cosas extrañas, entre las que están todos ustedes, muy incapaces, tan perdidos en el mundo como lo están los perros. Y tal vez suene rudo, pero por lo menos hay algunos de ustedes que se dan cuenta de que esas ideas de Dios en que cree la mayoría de ustedes ya son muy incoherentes a esta altura del desarrollo de la humanidad, de una humanidad que hace 200 mil años todavía andaba desnuda y que no sabía mucho, y hace 200 mil años los humanos todavía no nos limpiábamos el ano, y actualmente ya casi todos los que pueden hacerlo se lo “limpian”, con papel, pero lo que también deberían hacer sería lavarlo con jabón, en alguna especie de bidet, por lo menos, porque por lo que he visto en los baños públicos no es difícil que muchísimos de ustedes habitualmente anden con excremento embarrado en el ano, y con el movimiento o con el sudor se ha de hacer una buena combinación) como de perro, en donde algunos de ustedes se aprovechan de que la vida les dio dientes (poder: dinero, fuerza, belleza, algo de inteligencia, no mucha), y en donde para muchos de ustedes el vivir sólo es sobrevivir, y en donde muy pocos de ustedes tratan de hacer algo (los revolucionarios sociales principalmente, pero también otros buenos, como algunos de religión, o como muchos de los que se dedican a la investigación científica), y a veces eso les cuesta la vida, pero lo hacen, porque no pueden evitarlo.

        Y me molesta que el mundo sea como es, me molesta ponerlos a todos ustedes al mismo nivel que los perros (y que yo quede como protagonista, pero sólo así puedo acomodar al mundo, a lo humano, y al mundo que todos ustedes viven hoy. Y no crean que ha sido muy bonito haberse ganado la rifa del tigre, pero tarde o temprano a alguien le iba a tocar), encerrados en mundos, perdidos en mundos, pero es que hoy así están todos ustedes. Y ustedes sí pueden ver a los perros, al mundo de los perros, al mundo que viven los perros (y también pueden ver al mundo de los niños, y al mundo de los locos, y al mundo de los más tontos).

 

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CAPÍTULO 1    EL PROBLEMA (EL NUDO) DE ESTA EXPLICACIÓN

 

        Esta explicación del mundo no es fácil, porque va contra todos ustedes y contra todo lo que el mundo ha sido hasta hoy para cualquiera de ustedes. Y el problema está en ustedes (ustedes están muy increíbles, con mucho sonambulismo, con mucha ceguera, con mucha ignorancia, con mucha tontería, con mucha maldad), pero no es de ustedes, los humanos somos una cosa más del mundo, y ustedes sólo están siendo lo que se espera que sean (sólo lo que sus niveles de vida y de inteligencia les hacen ser), pero no está bien (y tampoco ser perro está bien, pero por ellos no puede hacerse nada).

        Esta explicación del mundo no es fácil, porque implica meterse con las cosas del mundo, es como si a los perros se les quisiera hacer entender el mundo, para que dejen de ser en esa inteligencia inconsciente que los tiene como perros.

        Pero los perros (o las hormigas, o las estrellas) sólo son lo que son, y no pueden ser diferentes a eso, no pueden ser más (ser perro –u hormiga, o planta, o sea, todos los seres vivos con excepción de los humanos– es un nivel de ser en el mundo, los otros niveles son lo que somos los humanos y lo que son las piedras –o las estrellas, o el agua, o sea, los seres no vivos–), pero ustedes sí pueden ser más, ustedes sí pueden ser diferentes de lo que son hoy, ustedes sí pueden ser movidos de esa inteligencia ciega en que están hoy, no por culpa de ustedes, sino porque los humanos (y los perros) sólo somos cosas (y estamos sujetos a modos de ser), y aunque tengamos ojos eso no significa mucho, sino sólo que podemos ver, pero los perros no ven mucho (no entienden mucho), hasta ustedes pueden darse cuenta de eso, pero ustedes tampoco han podido entender mucho, y de eso ustedes no se dan cuenta.

        En nosotros y en los perros (y en algunos otros seres) el mundo es a través de (lo único en donde el mundo es, lo único en donde el mundo se puede manifestar) los ojos y del pensamiento, pero el mundo que nosotros y los perros vemos no es el mismo (y no todos los humanos entienden lo mismo –y no todos los perros entienden lo mismo–, porque el entendimiento depende de la cantidad de inteligencia con que se nace, y del conocimiento adquirido, y de la época en que se nace –los humanos no siempre hemos tenido la misma cantidad de conocimiento, hace 6 millones de años lo que podíamos saber -aun el que naciera con una gran cantidad de inteligencia- era casi lo que puede saber un perro–, y de la edad que se tiene, porque nacemos sabiendo nada). Pero los perros no pueden entender al mundo (porque su inteligencia no da para tanto, porque su nivel de inteligencia no es mucho), y hasta hoy ustedes tampoco han podido entenderlo, hasta hoy ustedes también han estado estacionados en uno de los mundos intermedios de la inteligencia (por cosas de los modos de ser de la inteligencia –que sólo podían ser rotos cuando alguien naciera con una cantidad de inteligencia muy descollante -en un tiempo ya adecuado, cuando la cantidad de conocimiento -acumulado por los humanos- ya fuera suficiente para poder entender al mundo, y en los humanos del planeta Tierra esto tal vez ya es desde hace 4 400 años-, en verdad descollante -para que pudiera darse cuenta de lo increíbles -tontos, ciegos- que están todos ustedes-, no semiautista, como la de Einstein y otros que son considerados muy, pero muy, inteligentes–, porque la inteligencia de muchos de ustedes ya es suficiente para entender al mundo, si se les encamina). Y no va a ser fácil moverlos de ahí, pero yo tengo que hacer mi parte, yo tengo que mostrarles al mundo (y dejárselos fijado, marcado, para que el entendimiento de los pocos de ustedes que –por la cantidad de inteligencia con que nacieron– entienden más pueda entender más). Porque así es esto, nosotros no somos únicos, esto que hoy somos nosotros aquí en el planeta Tierra ya ha sido innumerables veces, y volverá a ser innumerables veces más, porque el mundo es eterno (porque hoy es y nadie lo creó, porque no hay eso llamado Dios, y sin embargo la mayoría de ustedes cree en Dios –y en cosas como ésa, cosas que no son, cosas que no tienen ninguna prueba–).

        Y sólo puedo mostrar al mundo a través del conocimiento, pero todos ustedes están muy increíbles (debido a las cantidades de inteligencia con que nacieron), y la mayoría de ustedes (y no estamos hablando del 51 %, sino de más del 99 %) está más que increíble, está muy tonta (y tengo que ser muy claro, para que ustedes dejen ya de estar en tantos cuentos, y cuentos normales, naturales, esperables, inevitables, pero que sólo son cegueras, limitaciones, que el humano tiene en la etapa en que están todos ustedes), muy ignorante (y el hecho de que la mayoría de ustedes esté tan ignorante sólo evidencia la pequeña cantidad de cordura en que hoy están todos ustedes). Pero los perros también ignoran tanto, y sin embargo andan por la vida como si nada. Pero por eso tienen una vida de perros.

 

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CAPÍTULO 2    6 EJEMPLOS DEL MUNDO

 

Los mormones

        Los que creen en Dios tienen muchos ejemplos increíbles de ignorancia, o de tontería (no sé cómo decirlo, no quiero ofender), y voy a dar un ejemplo:

        Los mormones (la religión mormona fue fundada en Estados Unidos en 1830 por Joseph Smith) creen en muchas barbaridades, pero la principal barbaridad en la que creen es que los indígenas del continente americano son judíos (en el Libro de Mormón se narra algo de la supuesta historia de esos judíos, entre ello que Jesucristo estuvo unos días en el continente americano poco después de su muerte y que ahí terminó de dar su mensaje, y ese complemento también está en ese libro), y que llegaron en barcos, en 3 distintas ocasiones, una en tiempos de la Torre de Babel (y según los creyentes de la Biblia lo de la Torre de Babel fue allá por el año 2269 antes de Cristo. Y por si hiciera falta aclaro que no hubo tal cosa como la Torre de Babel en donde según el cuento fueron creados todos los idiomas de los humanos, para esa fecha Imhotep, Urukagina de Lagash y Sargón de Acad ya habían vivido, e Imhotep había hablado en egipcio, Urukagina había hablado en sumerio y Sargón había hablado en acadio, y todavía faltaban más de 2 mil años para que empezara a formarse el idioma que estoy utilizando. Y ni hubo un Diluvio Universal, y ni existió un humano llamado Matusalén que vivió 969 años, y ni existió un tal primer hombre de nombre Adán, que fue creado, según muchos, en el año 4026 –o, según otros -James Ussher principalmente-, en el año 4004– antes de Cristo, y el hecho de que fechemos tomando como referencia a alguien a quien apodaron el Cristo no significa nada, sólo es una de las huellas de cómo fue formándose nuestro mundo humano de hoy), otra allá por el año 600 antes de Cristo, y la otra en el año 588 antes de Cristo, y que si se les cambiaron los rasgos y el color de la piel es por una maldición de Dios (que de blancos y “sumamente bellos” los volvió de piel oscura a casi la mitad de ellos, para que no fueran atractivos a los que siguieron siendo blancos y sumamente bellos, pero que con el tiempo los blancos y sumamente bellos fueron exterminados por los de la piel oscura, y que por eso cuando los europeos “descubrieron” América ya sólo encontraron gente de piel oscura. Pero ésos que encontraron los europeos no son los del cuento de los mormones, el origen de los indígenas del continente americano está en Siberia, más algunos náufragos polinesios, y tal vez uno que otro naufrago europeo y africano). Y los mormones creen que todo lo anterior es verdad, todo eso viene en el Libro de Mormón, un libro que según ellos le fue dado a Joseph Smith por medio de un mensajero de Dios (ese mensajero le mostró dónde estaban unas planchas de oro en las que estaba escrita una historia de los antiguos habitantes del continente americano, y Joseph Smith tradujo al idioma inglés esa historia por medio de 2 piedras en aros de plata, ensambladas por el mismísimo Dios). Y pobre Joseph Smith, cómo hubiera podido imaginar él que sus absurdidades (cuentos, fantasías, mentiras) iban a servirme para poder demostrar la ignorancia o tontería que conlleva en sí toda creencia de eso llamado Dios. Y todas las religiones pueden ser desnudadas, pero una de las más fáciles de desnudar es la de los mormones, pero también son fáciles de desnudar todas las religiones que toman a la Biblia como palabra auténtica de Dios (la Biblia es fantasiosa y abunda en contradicciones, fue armada en distintas épocas, desde diferentes puntos de vista, y tiene añadidos sobre añadidos).

        Y con ejemplos como el de los mormones tengo que mostrar lo raros (como sonámbulos, como hipnotizados) que están ustedes, todos ustedes, tanto los que creen en cosas como las de los mormones, como los que no creen en ninguna cosa como ésa, pero que no pueden enfrentarse a un mundo humano dominado por creencias (como las de los mormones, o por peores, como las de los satánicos), y por ignorancia, y por mentiras, y por dinero (y por pobreza, y por enfermedad, y por irresponsabilidad, y por injusticia, y por desigualdad), y por vicios, y por todas las demás vilezas: asesinatos, robos, violaciones de niños y bebés… Pero nosotros los humanos sólo somos cosas, no hay culpas ni méritos.

 

Los extraterrestres

        Lo menos que puedo decirles a ésos que creen en los cuentos de los extraterrestres (o a ésos que hacen negocio con los cuentos de los extraterrestres) es que los extraterrestres no han venido a visitar el planeta Tierra, ni están viniendo, ni van a venir, porque los extraterrestres (es decir, los otros humanos, los otros seres de cerebro de tipo humano que hay –o ha habido, o va a haber– en otros planetas de nuestro universo, o de otros universos) son como nosotros (no exactamente iguales, pero son como nosotros, no son como las piedras, no son como los perros, ni siquiera son como los gorilas, o como los chimpancés, son más o menos como nosotros, y mientras están como hasta hoy hemos estado nosotros tienen países, fronteras, negocios, dinero, política, religiones, filosofía, ciencia), y antes de que lleven las tan normales cegueras humanas (ignorancia, injusticia, conquista, comercio, exploración, proselitismo religioso, turismo) a otros planetas los alcanza (les abre los ojos, les detiene su carrera natural de inconsciencia) una explicación como ésta (si es que han llegado hasta este punto, es decir, si es que antes no se han autodestruido, completamente, en una guerra nuclear), y por mucho que esa explicación tarde en poder darse va a haber tiempo, porque los viajes interestelares no son tan fáciles de realizar (y la humanidad del planeta Tierra ni siquiera ha hecho viajes interplanetarios, lo más lejos que ha podido ir es a la Luna), para que los humanos del planeta Tierra hubieran podido ir a algún planeta de alguna de las estrellas más cercanas (porque en los demás planetas y lunas del Sistema Solar puede ser que ni siquiera haya bacterias, mucho menos perros o humanos) todavía les iba a tomar muchísimos años, ¿saben a qué distancia está hoy (porque las estrellas no siempre están a la misma distancia una de otra) la estrella más cercana a nosotros (aparte de nuestro Sol, claro está)? A 4.22 años luz. ¿Saben cuánto es eso en kilómetros? 39 924 221 601 024 kilómetros. ¿Saben cuánto se tardaría en recorrer 39 924 221 601 024 kilómetros a la velocidad a la que viaja la sonda espacial (que es muchísimo más sencilla que una nave espacial tripulada) Voyager 1 (que es el objeto de los humanos del planeta Tierra que más se ha alejado del planeta Tierra, y sigue alejándose –fue lanzado en 1977–, y actualmente viaja como a 17 kilómetros por segundo, y para lograr esa velocidad se utilizaron combustibles normales y algo de la fuerza de propulsión que pueden dar los planetas, pero el uso de esa propulsión –aun combinada con los mejores materiales de propulsión que puedan ser ideados– no da para mucho, lo más que se podría bajar sería hasta, más o menos, 10 mil años. Y para lograr viajar –en una nave tripulada– en una cantidad de años que no suene a locura se necesitarían cosas casi imposibles, por la cantidad de energía requerida)? Más de 74 000 años.

 

Nagasaki

        Había 2 (y en algunas fuentes se habla de 3) ciudades japonesas candidatas para ser la ciudad en donde iba a ser lanzada la segunda bomba atómica, y la que se llevó el premio fue Nagasaki, porque se combinaron diferentes circunstancias, principalmente las del clima (nubes, y viento, que llevó humo de una ciudad cercana que el día anterior había sido bombardeada, desencadenando incendios), así que los aviones se fueron hacia Nagasaki, hacia los pobres habitantes de Nagasaki, que tuvieron que morir (o ser afectados) por cosas como el clima, ¿y quién da el clima, qué acaso no se mueve ni la hoja de un árbol si no es por la voluntad de Dios (en varios lugares de la Biblia dice que Dios es el causante de todo lo bueno y de todo lo malo, por ejemplo: en el capítulo 45 de Isaías, versículos 6, 7 y 8; o en el capítulo 3 de Lamentaciones, versículos 37 y 38; o en el capítulo 4 de Éxodo, versículo 11)?, pero los japoneses también tenían cuentos, creían que sus dioses iban a ayudarlos (ya los habían ayudado en el pasado, como cuando los mongoles quisieron invadirlos, bueno, eso creían ellos, y también creían que eran una nación divina), pero qué decepción se llevaron, fueron vencidos en una guerra que creían que iban a ganar, porque así debía ser, porque sus dioses eran los originales, los verdaderos, pero no, no eran, pero todos los que creen en dioses piensan que sus dioses son los verdaderos, y son los verdaderos mientras no se los desmiente la realidad, sólo con la realidad pueden ser desmentidos los dioses humanos.

 

Las medicinas

        Si siempre hubiéramos tenido medicinas (pero medicinas efectivas, no medicinas “alternativas”, medicinas alternativas que hemos tenido siempre, pero que no pueden curar casi nada, medicinas alternativas que no pudieron evitar los millones de muertes por peste bubónica, porque para esa enfermedad se necesitaba un tipo de antibióticos que sólo empezaron a ser descubiertos a partir de 1943) no hubieran tenido que morir tantísimos millones de seres humanos.

        Pero los humanos sólo somos lo que somos, sólo unos animales más, sólo que con un cerebro más desarrollado, pero a ese cerebro más desarrollado le toma algún tiempo poder darse cuenta de todo lo que puede darse cuenta (incluida esta explicación de un mundo tan terrible en donde inevitablemente siempre va a haber víctimas).

        ¿Cómo podíamos saber que para poder con la bacteria que causa la peste bubónica había que utilizar alguna tetraciclina (o cloranfenicol, o estreptomicina), o que para poder con la bacteria que causa la tuberculosis había que utilizar Isoniacida, Rifampicina y Pirazonamida?

        ¿Cómo podíamos saber cosas como ésas?, imagínense a los perros o a las moscas (o a ustedes a la edad de un año) sabiendo eso, imagínense que los perros o las moscas fueran capaces de poder obtener esos conocimientos, pues desde seres como ésos venimos nosotros, desde por allá venimos, por eso hemos tenido tanta ignorancia, por problemas de origen, porque las cosas son naturales (porque no hay un Dios creando al hombre tal cual es hoy. Y la Biblia dice que el hombre –y la mujer– fue hecho a “imagen y semejanza” de Dios. Pero el cerebro de esa imagen y semejanza ignoraba tanto, no sabía que la lepra no es una maldición de Dios, no sabía que la lepra puede ser curada con Dapsona y Rifampicina, no sabía que la bacteria Mycobacterium leprae, que causa la lepra, tiene mucho de semejanza con el animal Homo sapiens, o sea, con nosotros, los humanos del planeta Tierra), este cerebro y su cuerpo (pero en el principio es más importante el cuerpo que el cerebro, porque en cuerpos primates fue donde pudo desarrollarse más el cerebro, fue por donde la vida terrícola llegó hasta humano) salieron de la naturaleza, y fueron desarrollándose casi a la par, se desarrolló la postura erecta, se desarrolló la belleza, se desarrolló la resistencia a las enfermedades, pero no toda la belleza, y no toda la resistencia a las enfermedades, porque empezó a intervenir cada vez más el cerebro de tipo humano, que alteró cosas como eso de la resistencia a las enfermedades, porque empezamos a tener más cuidados, más limpieza (no mucha), “casas” (aunque al principio sólo fueran cuevas), empezamos a alterar cursos naturales, en donde sobrevive sólo lo que sobrevive, lo más adaptado.

 

Adán y Eva

        Y voy a dar una prueba más de la incoherencia del mundo de todos ustedes.

        El cuento de Adán y Eva es un buen ejemplo del mundo increíble de todos ustedes, un mundo lleno de ignorancia (y de mucha infelicidad), y de vicio, y de vileza, y de deformación, en donde nuestros destinos son forjados, en donde las cadenas en que están todos ustedes no permiten un respiro, por lo menos de bondad, un punto inicial de cordura.

        Ustedes tienen un mundo increíble en donde unos de ustedes dicen una cosa y otros de ustedes dicen otra (y en un lado está la mayoría de ustedes, y en el otro lado están pocos de ustedes; y en un lado están los más ignorantes de ustedes, y en el otro lado están los menos ignorantes de ustedes; y en un lado están los que creen en Dios o en cosas como ésa, como el tarot, o los fantasmas, y en el otro lado están los que ven al mundo desde ciencia o desde filosofía materialista), y no pasa nada, el mundo de ustedes sigue, más o menos igual, más o menos en unos cauces en donde se mantienen el daño, el mal, la locura, y con algo de bondad, pero como de ciegos, como de tontos, como de niños, que hacen lo que pueden, pero que no se dan mucha cuenta del mundo.

        En ejemplos como el de Adán y Eva es donde se ve la inoperancia del conocimiento relevante de ustedes (que no se le hace mucho caso al conocimiento relevante, y a los que no creen en el cuento de Adán y Eva parece que no les importa que la mayoría de ustedes siga creyendo en cuentos, han de pensar que en nada modifica al mundo el hecho de que la mayoría de los humanos crea en cosas que no son. Y también están las mentiras que ustedes tienen, con las que conviven, que los moldean, que los perpetúan. Parece que todos ustedes están tontos, pero no es que estén tontos, sólo están en una etapa de los seres de cerebro de tipo humano), porque las ignorancias increíbles en que está la mayoría de ustedes pueden ser comprobadas (como por ejemplo, que los seres humanos no somos creación de ningún Dios, sino que venimos de la naturaleza, que somos naturaleza, sólo que un poco diferente, pero que también las moscas son diferentes, y que incluso vuelan), pero no pasa nada, el mundo de ustedes (el mundo normal de todos ustedes) sigue como si nada, pero no es un mundo inocente, se pagan precios, un mundo con tantos daños que tienen causas, entre ellas una ignorancia increíble, pero la ignorancia de ustedes y la impotencia de ustedes tienen su explicación en lo que es el mundo, en cómo es el mundo.

 

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CONCLUSIÓN   

 

        Los humanos sólo somos un tipo diferente de perro (o de piedra).

        Y todo lo del mundo tiene explicación, tiene que tenerla, pero las explicaciones determinantes del mundo son: el mundo no lo creó nadie (porque el mundo no muestra nada como un Dios, y porque voluntad –e ideas, y ojos– sólo la hay en la inteligencia, en la inteligencia que sólo es de la vida, en la inteligencia que sólo surge en la evolución de la vida, de una vida que sólo es una cosa química más, la vida surge a partir de una serie de combinaciones de los elementos químicos), el mundo es eterno (porque hoy es y no hay creador), el mundo no tiene sentido, propósitos, es para nada (porque no fue creado ni ideado), el mundo sólo es a través de cosas como los ojos y el pensamiento, pero los de todos ustedes y los de los perros están increíbles, muy ciegos, y ahí es donde el mundo se hace bolas (pero ustedes sólo están en una etapa de lo que somos los humanos –y los perros no están en una etapa–, sólo hay 3 tipos de seres en el mundo –y lo que los define es la vida y la cantidad de inteligencia–: seres como las piedras –seres no vivos–, seres como los perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos– y seres como los humanos).

        Y la inteligencia no es la gran cosa, casi no puede nada frente al mundo, pero sí puede mucho dentro del mundo humano, porque es la que dice al mundo (es la que lo ve, es la que lo piensa), y la inteligencia increíble (limitada, pero natural, normal, inevitable) de todos ustedes (la cantidad de inteligencia que el humano tiene cuando está en la etapa en que están ustedes, o sea que no sólo es de ustedes, no se envanezcan, de todo lo bueno que hay hoy en el mundo humano, sino que vean hacia todo lo malo, y hacia todo lo tonto, que hay hoy en el mundo humano, porque ése es el punto que pone al humano en su exacta medida, sólo un perro, sólo una piedra, sólo que diferente. Los humanos –y los perros– sólo somos lo que nuestras capacidades de vida y de inteligencia nos hacen ser) es la que hasta hoy ha dicho al mundo.

        Y sólo Dios (o cualquier otra cosa sobrenatural, la más mínima cosa sobrenatural, la más mínima prueba de mundo sobrenatural) haría la diferencia, porque pondría al mundo en otra dimensión (y entonces yo tendría que callarme), y ahí la ignorancia y el conocimiento de todos ustedes (y de los perros) tendrían la razón, como hasta hoy (a pesar de que todas las evidencias están en contra del mundo que ustedes y los perros creen vivir, pero todos ustedes están enceguecidos, y la mayoría de ustedes está muy ignorante, e irresponsable, estamos como en una trampa, pero sólo son modos de ser de la inteligencia, ojalá se pudiera preguntarle a los perros qué es lo que ellos entienden del mundo… desde sus capacidades de inteligencia… y hacerles ver sus cegueras y afanes necios, que para ellos lo son todo).

        El mundo no tiene sentido, porque no fue creado (porque no se ve ningún Dios, y lo que sí se ve es muchísima ignorancia en los que creen en tal cosa, y son la mayoría de ustedes), y hoy nosotros estamos siendo testigos de él (a través de nuestra inteligencia de tipo humano, pero esta inteligencia de tipo humano tiene una etapa como en la que hasta hoy habíamos estado todos los humanos del planeta Tierra, pero en la que todavía están todos ustedes, una etapa en donde se idean tantas tonterías, como las leyes con las que ustedes tratan de enmarcar religiosa o civilmente al mundo –a un mundo que no tiene ningún sentido, y en donde sus cosas son en modos de ser–, como en el asunto de la criminalización de la homosexualidad, de una homosexualidad que sólo es aparente, una homosexualidad que sólo es intersexualidad, una intersexualidad que es resultado de desórdenes con los que nacen los “machos” y las “hembras” de los organismos que se reproducen sexualmente, muchísimos de esos machos y de esas hembras no son 100 % machos o 100 % hembras, y en los humanos el ejemplo más visible de eso son ésos que ustedes llaman homosexuales, y que le causan problemas a “instituciones” como la del matrimonio. Y son más de 40 los diferentes tipos de desórdenes que ocasionan alteraciones en el desarrollo sexual de los “hombres” y de las “mujeres”, los seres humanos no somos seres humanos a secas, somos hombres, o mujeres, o con partes de ambos, unos hombres y unas mujeres que pueden ser hombres o mujeres al 100 %, o muy cercanos al 100 %, pero que también pueden tener grandes porciones del sexo contrario, pero nadie elige nacer como nace –nadie elige nacer pareciendo “homosexual”, pero una vez que pasa ya no queda sino aguantarse o matarse, u operarse, pero no siempre hubo la tecnología para eso, pero ni aun las operaciones pueden corregir toda la deformación, quedan muchas marcas, de un mundo, que no es que sea malo, sólo es difícil, ciego, sin corazón, porque así como en él hay belleza también hay fealdad, y sólo los ciegos, o los suertudos, no pueden darse cuenta de tanta desigualdad, de tanta injusticia, de tanta complejidad. Nadie elige nacer a problemas, nadie elige nacer feo, nadie elige nacer débil, nadie elige nacer enfermo–, y en las mezclas más paradójicas es donde pareciera que hay eso que ustedes llaman homosexualidad, pero la homosexualidad no existe, que los exteriores no nos engañen, hay heterosexualidad, bisexualidad y asexualidad, los gais y las lesbianas son heterosexuales –los “afeminados” en realidad son mujeres, y las “machorras”, hombres, nada más que con el cuerpo alrevesado–, no son homosexuales, “ellos” y “ellas” son una mezcla de hombre heterosexual y de mujer heterosexual, pero sus ganas sólo son unas, quienes tienen de ambas –aunque no con la misma intensidad– son los bisexuales. Y muchísimos de los que por fuera se ven como hombres o mujeres “normales” podrían ser bisexuales –o gais o lesbianas–, y si la mayoría de los bisexuales puede mantener ocultos toda su vida sentimientos tan “vergonzosos” es porque la bisexualidad no es una, sino en una gran variedad de grados. Y el matrimonio es un invento de los humanos cuando están ciegos, eso del matrimonio es un buen ejemplo para restregarles la clase de mundo que creen vivir ustedes. Y querer hacer aquí –en un mundo como éste, el único, en lo único que es, pero en donde no hay sentido, en donde todo es inútil, en donde nada importa– la igualdad máxima que pudiéramos hacer también sería una necedad), y los perros también, y hoy todos ustedes todavía ven al mundo con ojos como los de los perros, con ojos muy inconscientes, con ojos como programados, para sólo darse cuenta de determinadas cosas.

        No podemos arreglar a los humanos, ni siquiera clonándolos (para que no sólo no hubiera pobres, sino para que tampoco hubiera feos, ni enfermos, ni tontos, es decir, para que casi –porque los clones no son 100 % iguales– no hubiera ninguna diferencia de hoy en adelante, más que las de entre hombre y mujer), porque el mundo no tiene sentido (porque así no es el mundo, no es de nada de lo de la inteligencia, sólo es física y química, y la inteligencia tampoco es de inteligencia, y en los perros y en la mayoría de ustedes se puede ver eso –Y sólo podría haber 2 tipos de mundo, o el mundo sería de alguien -de un Dios-, o el mundo sería solo, y es solo -porque los hechos así lo muestran-, y un mundo solo no puede tener ningún sentido, porque no es de planes, de ideas, no hay ninguna voluntad detrás de él… Y un Creador implica inteligencia, y esa inteligencia se vería en el mundo, pero sólo se ven humanos tontos, y perros tontos, y moscas y mosquitos tontos y latosos, y meteoritos que obedeciendo a fuerza de gravedad física pueden caer en planetas, y exterminar dinosaurios tontos, que tal vez incluso amaban. Y el amor sexual tampoco es la gran cosa, el amor sexual sólo es una cosa más que le funciona a la vida, para su persistencia -mientras esa vida puede ser, mientras hay las condiciones para que esa vida pueda seguir siendo-, uno no se enamora porque quiere, uno se enamora porque el amor sexual es una fuerza natural exitosa, el amor sexual no es de cuento de hadas, es de impulsos animales–), es para nada, es inútil (y por eso no podríamos pensar en una vida de igualdad hasta la clonación para las próximas generaciones porque puede verse que lo que somos está atado al universo, y que el universo algún día no va a poder albergar vida, porque el universo no es una cosa inmóvil, porque actualmente se está expandiendo, porque esa expansión tuvo un inicio, porque en esa expansión se ha producido todo lo que vemos hoy, porque esa expansión sólo puede seguir y seguir, o va a revertirse, va a disgregar, o va a aplastar, los humanos –y los perros, y las estrellas, y los planetas– somos unas cosas que una y otra vez se producirán –porque hoy somos y no nos creó ningún Dios, porque no hay ninguna prueba de tal cosa–, y que una y otra vez serán desbaratadas), pero tampoco podemos seguir como hasta hoy hemos sido.

        Y por lo pronto tenemos tareas, enfrentarnos a la pobreza, a la estafa, a la injusticia (más primaria), a la desigualdad (más primaria), a la ignorancia (más cavernícola), a la irresponsabilidad (más infantil), a la maldad (a toda la maldad), a un mundo humano gobernado con los pies, de los más vivillos, que se amparan en una mayoría muy ignorante (de la que ellos también son parte) que vota (cuando ya hay ese cuento de la democracia electoral, pero las cadenas de ignorancia y poder vienen de mucho más atrás, de cuando ni siquiera había dictadores o reyes, vienen de esas peleas de perros en donde la fuerza bruta decide, condena, y hoy esos modos de la naturaleza sólo están sutilizados en nosotros), decide (ésa que hace que gente como Trump gobierne, guíe, la marcha, en un mundo sin sentido, por eso no importa cómo gobiernen, o desgobiernen, porque somos habitantes de un vacío, más afín a perros y a piedras. Pero aun y así tenemos que luchar, hacer un poco de orden en esta casa de fieras. Y después ustedes podrían tratar de hacer una isla –condenada, porque algún día sería destruida– de felicidad para estos humanos del planeta Tierra, porque sólo eso les quedaría, tratar de ser felices aquí, pero todos, absolutamente todos, y para eso necesitarían la igualdad máxima que pudieran hacer, la igualdad hasta la clonación, no sólo hasta la igualdad económica, que es lo menos que hoy nosotros tenemos que hacer, y hoy también tenemos que hacer la igualdad de corazón).

        La clave del mundo está en la inteligencia (porque sólo ahí el mundo aterriza, sólo ahí el mundo es visto, pensado), y la clave de la inteligencia está en la cantidad de inteligencia con que se nace (una cantidad de inteligencia que entre más sea más puede saber, y entender. Y qué más se puede entender sino al mundo mismo).

        La inteligencia tendría que llegar hasta el poder entender al mundo mismo, y el escalón anterior a esto (no es la ciencia) tendría que ser el darse cuenta de que hay que hacer la justicia, la igualdad (porque siempre hemos estado plagados de problemas, en los que podían verse algunas causas: estafas, mentiras, injusticias, desigualdades, ignorancias, historia, naturaleza… y entre más fuera ese darse cuenta de toda la injusticia, y de toda la desigualdad, más cerca se estaría de poder entender al mundo, pero hasta hoy ésos han sido terrenos en los que ustedes no han podido meterse. Y yo sólo les explico al mundo y les cuento cómo llegué a esta explicación, y me sigue admirando que todos ustedes estén como ciegos, aunque ya sepa que nada de lo nuestro es nuestro, que lo humano sólo es un lugar del mundo, que tiene sus modos de ser, y que hoy nosotros los humanos del planeta Tierra sólo estamos siendo ese lugar y sus caminos), y los escalones de más hasta abajo van de derecha hasta perro (o hasta mosca, o hasta planta, o hasta bacteria).

        El mundo no tiene sentido, y eso nos condena a los humanos (a un final, que tendrá que ser muy bien planeado), a los perros no (porque ellos jamás podrán entender al mundo, en el mundo en que están encerrados ellos el mundo se queda en ese nivel, en nivel perro, en donde se nace y se es lo que se tiene que ser, mientras se puede serlo, es decir, mientras se es –y a los perros del planeta Tierra eso podría durarles todavía muchos millones de años–. Y cada vez que ustedes se queden maravillados ante lo sorprendente de cualquier cosa del mundo sólo piensen que lo más lejos que puede llegar el mundo somos nosotros, y que lo inmediatamente anterior a nosotros son ustedes, los afanes de todos ustedes, tan ciegos como los de cualquier perro), pero hoy nosotros tenemos tareas más inmediatas: empezar a enderezar a nuestro mundo humano (y ya a otros les tocará lo más difícil, lo más terrible, dentro de 30 ó 300 años).

 

Mi170321

 

Y aquí va a estar lo demás https://capitulo4enproceso.blogspot.com

 

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