Parte final de aclaraciones, resumen, introducción, capítulos 1, 2, 3 y conclusión, en proceso, 17 de marzo de 2021
170321
PARTE FINAL DE ACLARACIONES
Esta explicación es porque hay que liberarlos
a ustedes (porque
hay que sacarlos de modos del mundo que todavía los tienen como perros –entendiendo algo, pero sin entender que
el mundo no tiene ningún sentido -el mundo es para nada -porque no fue creado ni ideado-, sólo es modos de ser físicos y químicos
dentro de un marco físico que no es de razones, de propósitos, de ideas, de
voluntad, es decir, de ninguna cosa de las que hay en la inteligencia, en una
inteligencia que sólo surge en la evolución de una vida que sólo es una cosa
química más, y que lo más que puede es lo que podemos los humanos-, sin entender que sólo son vida -de necesidades de la vida, de intereses
de la vida, vida que algún día no va a poder continuar, porque va a ser
cortada, por un universo que es en modos de ser, el universo en que estamos
está en expansión, y en esa expansión se ha producido todo lo que vemos hoy-, e inteligencia -y que sólo ahí el mundo es visto y
pensado-, vida
e inteligencia que una y otra vez serán, porque por eso es que es este hoy,
porque el mundo sólo es desde la inteligencia–), esta explicación es porque sin avisarme yo fui
metido en lo que está en esta explicación, y la única explicación de esta
explicación es la inteligencia con que nací, inteligencia que no es mérito mío (y en este mundo hay muchos factores, pero
la diferencia principal que hay entre sus seres es la inteligencia, sus seres
como las piedras no la tienen, sus seres como los perros –y demás seres vivos con excepción de
los humanos– tienen una
poca, y sus seres como los humanos la tienen hasta su alcance máximo, pero
hasta hoy ustedes no la han tenido así), inteligencia que quedó reflejada en mi
historia escolar (nunca
tuve competencia para ser el primero de mis salones de clases, siempre hubo
mucha diferencia entre el resto y yo, aunque entre ese resto también hubiera
“cerebritos”, lo habían sido en sus otras escuelas, pero que sólo quedaron en
eso de que en tierras de ciegos los tuertos son reyes), y que ahora está reflejada en lo que
está escrito aquí, y que es de casi toda una vida que he tenido que dedicarla a
tratar de entender (porque
no podía hacer otra cosa, porque antes que nada había que “arreglar al mundo”) por qué, no sólo la pobreza o la maldad
humanas, sino por qué todos ustedes están como en otro mundo (como sonámbulos, como retrasados mentales,
con un entendimiento increíble, limitado, muy ciego, muy ignorante, y más la
mayoría de ustedes. Todos ustedes están como en otro mundo, no en éste, en
donde hay problemas y causas, en donde hay cosas maravillosas, pero en donde la
terribilidad lo permea todo), y mucho (casi
todo, sólo se salva lo que la ciencia ha investigado científicamente, es decir,
con rigor científico, es decir, con pruebas –todo lo demás de ustedes son creencias,
opiniones, suposiciones, vislumbres, algunos más o menos fundamentados -como las ideas políticas más hacia la
izquierda-, pero
otros sin nada de fundamento, como las creencias en Dios o en el tarot–, pero esa ciencia –que sólo muy pocos de ustedes -científicos o no- pueden medio entender, una ciencia que
debía llevar a una comprensión más integral, más totalizadora de la naturaleza,
entre la que estamos nosotros y nuestros problemas, todos nuestros problemas,
principalmente los más terribles, como los de nuestra condición de cosa, que se
puede ver en la terrible historia que hemos tenido– es una ciencia como de ciegos, como todo
lo demás de ustedes –como
todo lo demás que pueden ustedes -lo religioso, lo filosófico, lo político, lo revolucionario, lo
marxista, lo anarquista, desde el anarquismo bienintencionado y fraternal de
“ni Dios ni amo”, hasta el anarquismo más tonto, destructivo, caótico-, pero lo que no pueden es la cordura,
para mirar las fallas de todo eso, lo infundamentado o lo insuficiente de todo
eso–, aun lo
de esos pocos izquierdistas que ven un poquito de algo de lo más relevante del
mundo) de ese
mundo puede probarse fácilmente que es ignorancia y sólo ignorancia, y algunas
cosas de plano franca desfachatez, como eso de la astrología, o como lo del
tarot, para los muy modernos, porque cuando yo era niño usaban más eso de
“echar las cartas”, con la baraja española (y Dios o la religión –y si hago la distinción es porque
algunos de ustedes dicen que lo suyo no es religión, sino que lo suyo es una
relación personal con Dios -con ese personaje de fantasía, pero los que creen en él no lo saben,
porque no saben casi nada de lo relevante, saben muchas cosas intrascendentes, y
también saben muchas tonterías-– son
ignorancia, pero sólo en algunos casos llegan hasta el nivel de desfachatez).
Y nosotros y los perros estamos metidos
en nuestros asuntos, creyendo que son muy importantes, pero nada importa (los humanos del planeta Tierra somos el resultado de una larga
cadena de injusticias, de desigualdades, de azares, de buena suerte para unos y
mala suerte para otros, pero al final, si éramos, íbamos a ser más o menos como
hoy, no exactamente en las caras y en los cuerpos, pero sí con la misma
tontería –e íbamos a tener idiomas,
países, religiones, y la ciencia iba a terminar en lo que es hoy -en ese tipo de conocimiento tan preciso, tan fundamentado, pero
que no se da cuenta de que está en un mundo que no tiene sentido -porque no fue creado ni ideado-, y en donde sólo durante lapsos se da el humano, y su Dios, y
su filosofía, y su política, y su ciencia-, y la filosofía siempre termina como hoy -en nada-, y la
política siempre termina definiéndose en sus 2 tendencias posibles -y los elementos que las separan son cosas como los conceptos de
libertad, de justicia, de Dios-, y aquí en la
Tierra tienen como nombres izquierda y derecha–), porque el ser permanente sólo
es física y química, no es de inteligencia (y hay inteligencia, y “sentires” –como los sentimientos de humanos y perros, como los de la Mimosa pudica–, pero no son en continuidad eterna, siempre se cortan, se borran), y esta cosa de locos tiene que ser enfrentada, y no escapando,
sino renunciando (entendiendo que es increíble,
pero que es terrible, y la terribilidad que hemos tenido –y la de los animales devorados– debería de darnos pistas de lo que es esto, sólo una cosa natural
en donde hay mucha terribilidad, pero que aun y así a partir de un momento como
el de hoy los humanos podrían hacer –pero sólo por
un tiempo, aunque sean miles de millones de años– una vida mucho mejor, pero el problema es que sería para nada, y
que la terribilidad seguirá por siempre), pero no
sin antes detenerla, arreglarla, hacerle su único arreglo (no somos la única humanidad, y el mundo es eterno, siempre ha
sido, ya ha habido innumerables humanidades, desde siempre, pero siempre
terminan entendiendo que aquí –en lo único– no se puede ser –que
desgraciadamente sólo es para perros -y para
piedras-, y para cuando los humanos
están como los perros–).
El problema es que todos ustedes están
como los perros, siendo ciegamente su ser (y no
tienen la culpa, pero los perros tampoco tienen la culpa, de ser perros, sólo
perros… y este mundo de palos dados tiene que darnos pistas de qué es, de cómo
es, y de lo ciegos y tontos que están ustedes), y sólo muy pocos de ustedes tienen las herramientas suficientes (pero no por mérito propio, sino por circunstancias, principalmente
por la cantidad de inteligencia con que se nace) para poder traspasar (si se les
señala, si se les encamina) eso, esa
normalidad, esa naturalidad, esa inevitabilidad, esa etapa, sólo algunos
revolucionarios izquierdistas y algunos científicos podrían entender que hay
que liberar a la humanidad... y sé que hoy sólo es un momento, que pasará, que
esto de hoy no será siempre (y que nada
importa, y que algún día no habrá humanos del planeta Tierra, pero que humanos
seguirá habiendo una y otra vez –porque hoy
nosotros somos y no hay Dios -porque no hay
ninguna prueba de eso-–, y que siempre tendrán una etapa como eso en que hoy están todos
ustedes –y el mundo sólo se abre en un
punto como éste de hoy–), y que siempre las humanidades terminan entendiendo al mundo,
pero mientras tanto nosotros y los perros estamos viviendo, amando, odiando,
pero ustedes y los perros se lo creen, pobres criaturas ciegas de un sinsentido,
en donde no hay nada sagrado, en donde todo lo de nosotros es como lo de los
perros, capacidades, limitaciones, es tonto asumir que somos libres (que podemos jugar a las comiditas, sin poder ver que lo de hoy es
parte de una Bestia –eterna, sola, sin
sentido, inútil–, y que nosotros los “humanos”
somos de una de sus bestiecitas, porque sólo hay seres vivos y seres no vivos,
e inteligencia en distintos grados), ése es el
error (la limitación, la ceguera, la ignorancia, el
sonambulismo) de la ciencia, y la religión es
pura ignorancia (y tal vez buenas intenciones,
pero de pura ignorancia), y los
revolucionarios izquierdistas tal vez sólo sean buenas intenciones (mucho corazón, o mucha locura, porque sólo alcanzan a darse
cuenta de un poquito de lo del mundo, principalmente de la injusticia, y
algunos de ellos tratan de apuntalar sus buenas intenciones con filosofía
materialista –como pasó -y todavía pasa- con algunos marxistas–), y los de la filosofía del absurdo tampoco entendieron gran cosa,
porque el asunto no es tan sencillo como ellos
creyeron, el mundo no tiene sentido, pero tiene modos, y sí, uno no debiera
preocuparse, porque todo es inútil, pero aun y así hay tareas, enderezarlos a
todos ustedes, liberarlos, porque hoy están igual que los perros, siendo
ciegamente a un mundo ciego.
Humanos y perros somos de lo mismo,
sólo vida e inteligencia (los humanos sólo
somos ciertas características, ciertas cualidades, ciertas capacidades, que
también tienen los perros –lo que
nosotros somos parece muy grandioso, pero también lo son los perros, y sólo es
vida -vida que sólo es una cosa química más,
vida que es tan fácil de matar, y vida que es en los modos de ser del universo y
eso la condena, puede durar miles de millones de años, pero al final es cortada,
todo lo de ella es, sucede, vive, muere, pero no vale, porque siempre es borrado
del pizarrón- y su inteligencia -y nosotros sólo somos el nivel de inteligencia siguiente del de
los perros, pero el de ustedes todavía está como el de los perros-–, pero ustedes se creen casi
divinas garzas, y como hasta hoy nadie los había puesto en su lugar, como los
perros no hablan, como los perros se ven tan inferiores, tan “animales”, tan
otra cosa, tan diferentes de los humanos, pero todos ustedes aún están como los
perros, también están ignorantes de su ser, ignorantes del ser, ignorantes del
mundo, en una inteligencia aún amarrada, como programada, como de robot, con
límites, ciega, tonta, todos
ustedes están increíblemente tontos, pero no es culpa de ustedes, es por cosas de la inteligencia, pero también por cosas de la
inteligencia los perros son perros, sólo perros), y los perros sólo pueden ser lo que son hoy, y mayoritariamente hoy
ustedes están muy ignorantes (más del 99 % de
ustedes, en una gran variedad de grados, pero abrumadoramente tienden más hacia
cosas como las de la religión o como las del tarot –hacia cosas que no existen– que hacia ideas políticas de izquierda, que es hacia donde está lo
de menos ignorancia que ustedes pueden alcanzar), y el máximo conocimiento relevante que alcanzan es como de
ciegos (o como de autistas) y es muy minoritario (menos del 1 %
de ustedes manejan al conocimiento científico). Sólo hay seres como las piedras (seres no vivos), seres como los
perros (y demás seres vivos con excepción
de los humanos) y seres como los humanos, pero
todos ustedes todavía están en un estado como el de los perros (ustedes y los perros pueden ver, pueden pensar, pueden entender –porque tienen inteligencia suficiente para eso–, pero no pueden ver, pensar ni entender mucho –porque la cantidad de inteligencia que tienen no se los permite,
aunque ustedes tengan mucha más inteligencia que los perros–; eso de ver, de pensar, de entender, llega hasta el entendimiento
del mundo; eso de ustedes, lo de los perros y lo del entendimiento del mundo sólo
es inteligencia en distintos grados). Pero no hay
culpas, nosotros sólo somos unos seres naturales más, como todo lo demás que
hay a nuestro alrededor, pero el mundo no está bien, pero ustedes y los perros
no lo saben, sólo viven, sólo son, su ser, un ser.
La vida sólo es una cosa química
(la vida surge a partir de una serie de combinaciones
de los elementos químicos, y evoluciona y evoluciona, y llega hasta cosas como
las que hay hoy aquí), en donde hay
inteligencia, y por tanto mundo, un mundo que es, independientemente de que en
él haya o no haya inteligencia, pero que sólo a través de la inteligencia puede
ser percibido, visto, pensado, incluso entendido. La vida y la inteligencia son
increíbles (son portentosas, pero son como
fuegos artificiales), pero mueren, y se acaba
totalmente todo lo que había ahí, todo lo que era ahí (es decir, se acaba el mundo, para el que muere, pero algún
día –por muchos millones -o miles de millones- de
años que falten para que eso ocurra– se acabará
toda la vida que ha surgido en el planeta Tierra –porque el universo en que estamos algún día no va a poder albergar vida
-pero la habitabilidad del planeta Tierra va
a durar mucho menos, pero ustedes podrían intentar correr hacia el planeta
Marte, o hacia algún planeta de alguna estrella enana roja -ellas no son como el Sol, que es una estrella de tipo G,
conocidas antes como enanas amarillas, las enanas rojas permanecen en
estabilidad el tiempo suficiente como para que ahí ustedes puedan esperar el
final… con algo de tranquilidad, porque en todo hay factores negativos-, pero sólo recuerden que no va a ser tan fácil, nosotros
somos organismos del planeta Tierra, constituidos de acuerdo a la atmósfera,
presión atmosférica, fuerza de gravedad y más -no
nos creó un Dios, fuimos formados por la naturaleza- que hay en el planeta Tierra-, y son varias las posibilidades de lo que podría pasarle
al universo en el futuro -pero todo lo que vemos
hoy va a ser desbaratado-, a un universo que
no está inmóvil, fijo, fijado, el universo se está expandiendo, se sigue
expandiendo, empezó a expandirse hace como 13 800 millones de años–, es decir, todo lo que vivimos y hemos vivido los humanos y
los perros se va a volver nada, va a ser como si nunca hubiera sido, pero los
perros se lo creen, no saben que sólo son de la vida, de cosas –caminos, modos de ser, necesidades– de la vida –de una vida
química, que es el único lugar en donde puede haber ojos, y creencias–, y que la vida puede darse dentro de una fase de los modos de
ser del universo –que sólo ahí es, que sólo
de ahí es, que sólo ahí puede ser–, y que eso y
más es parte del esquema de un mundo que no tiene sentido, porque no fue
creado, porque no hay eso llamado Dios –no
hay seres fantásticos que a partir de nada pueden crear cosas con el poder de
su voluntad–, la única voluntad, sentido, propósitos,
poder de creación con intención –pero sólo
de algunas cosas, y no a partir de la absoluta nada– e ideas que existen son los que hay en la inteligencia –lo demás del mundo no es así, el mundo es muchas cosas -pero no es de inteligencia, pero es desde la
inteligencia, pero la inteligencia de todos ustedes está como la de los perros,
no les ha alcanzado para en verdad poder entender -pero muchos de ustedes sí pueden, si se les encamina--, es muy raro, pero
no es de voluntad -no muestra voluntad-, no es de idea -no
muestra idea-, no fue planeado -no muestra planeación-,
el mundo sólo es modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico, material,
no espiritual, no sobrenatural, no mágico, no caprichoso -el mundo tampoco muestra magia, ni milagros, ni
espíritus, ni nada relacionado con ello, ni aun en lo más desconcertante de la
mecánica cuántica-, un marco de leyes
regulares, de comportamientos regulares, constantes, sin sorpresas, en donde se
produce la inteligencia, y no siempre la inteligencia puede entender al mundo,
y eso es lo que pasa con los perros, y con nosotros en la etapa -en el nivel de inteligencia- en que aun hoy están todos ustedes–, y la inteligencia es de la vida, surge en la evolución de
la vida).
El mundo sólo tiene, o puede tener
(porque no siempre hay todo lo que hoy hay aquí), 3 tipos de seres (los diferentes
seres del mundo se pueden reducir, se pueden simplificar, desde que los seres
como nosotros son los más diferentes –los
más peligrosos, los más complicados, los más engañados–, pero se ve de dónde venimos, de dónde salimos): seres como las piedras (o
como las estrellas, o sea, seres no vivos), seres
como los perros (o como las estrellas de mar, o
sea, seres vivos, pero menos perceptivos que nosotros) y seres como los “humanos” (los
humanos del planeta Tierra sólo somos una humanidad más –el mundo es eterno, porque hoy es y no fue creado, y no
fue creado porque los datos del mundo no muestran ningún creador, ninguna
posibilidad de creador, absolutamente ninguna -porque
no hay ningún Dios -porque no hay ninguna
prueba de tal cosa-, y porque el mundo no
muestra que sea de inteligencia -que es lo
único en donde hay voluntad, propósitos, poder de creación con intención-, porque no muestra nada de inteligencia -no muestra idea, no muestra propósitos, no muestra
voluntad, “alma”, sólo muestra procesos ciegos, sordos, mudos, insensibles,
indiferentes- aparte de la inteligencia que
hay en la vida y cuyos máximos exponentes hasta hoy han sido ustedes y algunos
otros seres como los perros, es decir, una inteligencia tonta, en donde están
los enredos del mundo, de un mundo que sólo es en la inteligencia, es decir, un
mundo que sólo la inteligencia puede ver, pensar-, el mundo sólo es -es la realidad,
es el ser, eternos, hacia atrás y hacia adelante-, y en él se producen cosas, se crean cosas -pero no son obra de magia, ni de inteligencia -excepto por muchas de las que hacemos nosotros y por
algunas que hacen otros animales--, y es muy increíble -pero
no tiene sentido, es para nada -porque no fue
creado ni ideado--, muy inconcebible -principalmente
la vida -porque puede vivir- y la inteligencia -porque puede pensar-, tan diferentes de todo lo demás-, pero es solo, es “natural”, y funciona de alguna
manera, pero ahí no está el problema del mundo, sino en la inteligencia, porque
el mundo sólo repercute en la inteligencia -en
cosas como los ojos y el pensamiento-, y
hasta hoy en el planeta Tierra sólo había repercutido en unos ojos y en un
pensamiento como los de todos ustedes y como los de los perros, en unos ojos y
en un pensamiento ciegos, tontos, pero que están normales, sin culpa, los
perros sólo son lo que son–), no hay más tipos de seres (las
plantas pueden ser agrupadas con los perros, con los demás seres vivos
diferentes a nosotros, y los seres vivos salimos de lo mismo de donde salieron
las piedras y las estrellas: de reacciones químicas), no hay seres como ese Dios (y demás mundo sobrenatural) en que cree
la mayoría de ustedes (Dios –y todo lo religioso– no
es asunto de amor, o de piedad, o de elección, Dios es asunto de muchísima
ignorancia, Dios no significa amor, piedad o libre albedrío, Dios significa
muchísima ignorancia, la que se necesita para creer en algo de lo que no hay la
más mínima prueba, pero Dios no es el problema –por
eso los “ateos” tampoco entienden mucho–,
problema es que no lo haya, porque entonces el mundo es solo, sin sentido, sus
piedras, perros –y demás seres vivos con
excepción de los humanos– y humanos están
solos, y sólo son y pueden ser lo que sus modos de ser les hacen ser –y el mundo en su conjunto es como las piedras, porque
actúa como las piedras, no vive, no ve, no piensa–, y los humanos en la etapa en que están todos ustedes
estarán tan ciegos como los perros), no hay seres
como los espíritus (el mundo se ha quedado sin sorpresas,
así como ha sido así seguirá siendo, sólo con la posibilidad de tener piedras,
perros –y demás seres vivos con excepción de
los humanos–, y humanos).
El mundo es, pero sólo “es” en la
inteligencia, el mundo es, pero sólo “emerge” a través de (cosas como los ojos y el pensamiento de) la inteligencia, pero la cantidad de inteligencia con que nace la
mayoría de ustedes no permite entender mucho, y el resto de ustedes nace con un
poco más de inteligencia, pero hasta hoy no había sido suficiente para entender
más, y por eso todos ustedes seguían en una situación (en que inevitablemente siempre va a caer la inteligencia una vez
que vaya más allá del nivel de inteligencia en que están los perros) todavía no muy diferente de ésa en que están los perros (ustedes están muy increíbles, y sólo naciendo con una inteligencia
suficiente es como alguien iba a poder superar eso, esa parálisis, ese atasco,
esa inercia).
Todo está trabado, el mundo sólo es
desde la inteligencia, el mundo está atado a la inteligencia, y a cantidad de
inteligencia, como la de todos ustedes (y como la
de los perros), no sólo como la de la mayoría
de ustedes que casi no sabe nada (de lo relevante,
porque sí saben muchas cosas… que los llevan a creer en cosas que no existen,
como en eso llamado Dios), porque algunos
de ustedes saben que el universo en que estamos no siempre va a estar como está
hoy, y que eso va a cortar a la vida, pero no han entendido las implicaciones
de eso (que entonces lo que vivimos nosotros
y los perros va a ser como si nunca hubiera sido, que se vuelve inútil, pero
tampoco han entendido que el mundo no tiene sentido –porque no fue creado ni ideado–, que va hacia nada –que sólo da
vueltas en torno a sus capacidades físicas y químicas, en donde de tarde en
tarde se produce la vida, y con ella la inteligencia, que puede llegar hasta ojos
y entendimiento–, que es para nada, que es inútil,
que sólo es modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico –y lo de que todo lo que vive la vida está de más -porque va a ser borrado- sólo es
un pilón–), no pueden entender mucho, por eso no han entendido cosas como
que lo de ustedes sólo es una etapa de uno de los 3 tipos de seres que puede
haber en el mundo, que lo nuestro no es nuestro, que nosotros sólo estamos
siendo (repitiendo) un modo de ser, que los extraterrestres sólo pueden ser
como piedras, como perros (y demás seres vivos
con excepción de los humanos), o como nosotros
(pero los extraterrestres del tipo de nosotros no son
muy frecuentes, porque la vida no es muy frecuente –porque no es fácil que se produzca y arraigue–, y porque una vez que entienden al mundo ya no duran mucho –porque se van, voluntariamente, colectivamente–, y por esas 2 razones no hemos tenido noticias de ellos –pero también puede ser que nosotros seamos la primera
humanidad de esta galaxia, y también puede ser que se aniquilen a sí mismas en
guerras nucleares–, y porque en su etapa de
mucha inconsciencia –como en la que hoy
están todos ustedes– no pueden mucho –pero la etapa
de conciencia no es algo raro, no es algo esotérico, sólo es darse cuenta de
cómo es el mundo y de lo que somos los humanos–,
los viajes espaciales interestelares tripulados son casi imposibles –porque las distancias entre estrella y estrella son grandísimas–, y la humanidad terrícola ni siquiera ha podido viajar al
planeta Marte –pero en el planeta Marte no
hay seres como nosotros, y tampoco los hay en los demás planetas y lunas del
Sistema Solar, y puede ser que ni siquiera haya vida primitivísima, muy
estancada–, y apenas tiene como 100 años que
empezó a radiar ondas –de radio, de
televisión– al espacio, y ya está esta
explicación del mundo, y así más o menos les pasa a todos los extraterrestres
del tipo de nosotros –y tal vez desde hace 4
400 años ya podía haberse llegado a lo fundamental de esta explicación–. Pero durante mucho tiempo no sabrán qué es eso que viven,
por eso vivirán –como hasta hoy nosotros,
aunque sea una vida de casi muerte, aunque vivan en injusticia, en desigualdad,
en irresponsabilidad, en violencia, en crimen, en maldad–, y cuando lo saben se van, porque no se puede arreglar a
los humanos –aquí no se puede ser ni
siquiera en la justicia máxima -es decir, en
la igualdad máxima- que pudiéramos hacer, ni
siquiera llegando hasta la clonación, para que -de
hoy en adelante- hubiera menos causas de
infelicidad, pero está la muerte, el envejecimiento, y más–, porque sólo son una cosa química -en un mundo físico sin sentido-, y que además no puede
ser continua por siempre, porque en los modos de ser del universo se pueden
producir seres –como las estrellas, como los
perros, como nosotros–, pero ahí mismo son
desbaratados –no sólo es la muerte personal,
sino que algún día no quedará nada vivo de esta vida que se produjo en el
planeta Tierra, y tampoco quedarán estrellas, ni planetas–, pero volverán a producirse
–en el futuro de este universo -pero muy en
el futuro, si es que eso es posible, porque hoy este universo va encarrerado
hacia una disgregación, pero tiene que ser posible, porque si no fuera así este
universo en que estamos quedaría truncado, pero de alguna manera es todo lo de
este mundo eterno que nadie creó y que hoy nosotros estamos viendo, desde este
universo. Y el mundo es eterno porque hoy es, pero sólo es desde cosas como los
ojos y el pensamiento, que son de la vida, como ésta del planeta Tierra, y que
todavía podría seguir siendo durante millones, o miles de millones, de años
más, pero que sólo es una cosa química, de un mundo físico, material, no
espiritual, sin sentido, pero que ustedes no entienden, y que sin embargo lo
viven, pero también los perros lo viven, pero ustedes y los perros no siempre
han sido, ni esta vida que hay hoy en el planeta Tierra, un planeta Tierra que
tampoco siempre ha sido, y que algún día será achicharrado, o puede que hasta
tragado, por un Sol que seguirá su ciclo de estrella de tipo G… Y la mitad de
lo inmediato anterior es información científica, pero lo de que el mundo es
eterno -y que sólo es desde cosas como los
ojos y el pensamiento, y que no es espiritual y que por tanto no tiene sentido- no lo es, pero ustedes no han entendido cosas como ésas,
y tampoco han entendido que porque el mundo no tiene sentido no se puede
arreglar lo de los humanos, pero que tampoco podemos seguir como hasta hoy, como
perros por el mundo-, o en otros universos
que actualmente pudiera haber, pero que no resuelven al universo en que
estamos, a éste sólo lo resolvería alguna especie de multiverso, o algún Big
Crunch–, una y otra vez –porque seres como las piedras, seres como los perros -y demás seres vivos con excepción de los humanos, o
sea, seres vivos que jamás entenderán al mundo, tengan o no tengan inteligencia-
y seres como los humanos son los únicos
tipos de seres que podrían producirse, porque sólo hay vida y no vida, e
inteligencia en distintos grados–, y una y otra
vez serán desbaratados –porque el universo
es en desarrollos, despliegues, y tal vez también en repliegues -pero todo es hacia adelante, nada es hacia atrás, nada
es hacia el pasado-–).
Y estoy mostrándoles la explicación de
tantas cosas increíbles, y la explicación es que el mundo no tiene sentido,
propósitos (porque no fue creado ni ideado), y que sólo nosotros y algunos otros seres como los perros lo
vemos, lo pensamos, pero que los ojos y el pensamiento de todos ustedes todavía
están como los de los perros, y que ahí es en donde están los líos de un mundo
que sólo tiene seres como las piedras, seres como los perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos) y seres como nosotros… y sólo puede haber estos 3 tipos de seres (hoy sólo hay seres que se pueden clasificar dentro de estos 3
tipos, y por más que uno busque –o trate de
imaginarse– no hay más, no podría haber más,
sólo la vida es la que aporta seres diferentes a como son las piedras –a como son las estrellas, a como es el aire–), y que los únicos seres que
faltarían (que podrían faltar, que podría haber,
para cubrir todas las posibilidades de todo) serían los seres fantásticos, como los espíritus, como Dios (pero que esos seres sólo son nosotros imaginados poderosísimos, e inmortales), pero que esas creencias sólo están en los humanos, al principio
en todos (como tal vez hasta hace 4 400 años, o como cuando somos niños), pero después sólo en la mayoría.
Los humanos del planeta Tierra somos de
uno de los 3 tipos de seres que hay en el mundo, pero ustedes no se dan cuenta,
pudiendo ver que además de nosotros sólo hay seres como los perros (o como las plantas, seres vivos con y sin inteligencia, pero
inteligencia peor que la de ustedes) y seres como
las piedras (seres no vivos), y que no hay seres espirituales (como eso llamado Dios, es decir, seres con capacidades de
inteligencia imaginadas hasta el infinito, y que además son eternos, seres que
si existieran serían los que podrían crear cosas como el mundo), que no hay seres misteriosos, mágicos, la creencia en seres
espirituales sólo está en la mayoría de ustedes, no en la realidad (ése es el problema de Dios –que
desafortunadamente no haya algo como eso, que no haya alguien, o algo, cuidado,
protegiendo, amando, a todas las cosas, o por lo menos a todos los humanos,
pero absolutamente a todos, aunque dejara a los demás seres vivos como están, sujetos
a los modos de ser de la naturaleza, en donde hay perros grandes, y perros
chicos, perros con suerte, y perros sin suerte, pero en donde al final mueren
todos–, que está al revés de cómo debía estar, no
está en la realidad, sólo está en la ignorancia, de los más ignorantes de
ustedes).
Todos ustedes viven con cegueras (a un mundo ciego, y de ahí son los ojos, y las cegueras), y eso está mal, pero no está mal, es como lo de los perros, que
están mal, pero que no están mal, así es su ser, ellos no pueden evitarlo, y
hasta hoy nosotros tampoco habíamos podido evitarlo, porque el mundo tiene
modos de ser, y en esos modos de ser hay mucho mal (es decir, daño, el mal no es mal, es daño –y la maldad humana no es maldad, es tontería, ignorancia–, el mundo no es malo, ni bueno, pero en él se dan situaciones, de
bien y de mal… y la mayoría de los humanos tendrá vidas terribles, serán
pobres, feos, enfermos –y todo lo que vivan y
hagan siempre será como si nunca hubiera sido, porque algún día no habrá ningún
humano–, y entonces, cómo asistir
impasibles a tanta inutilidad, a tanto sinsentido, a tanta terribilidad, que
sin embargo es, ha sido, seguirá siendo, aunque ahora nosotros ya podamos
enfrentarla en nosotros), y los perros no
pueden liberarse (pero también algún día va a ser
como si nunca hubiera habido ningún perro del planeta Tierra), pero nosotros sí (y sé muy bien
que a los perros no se les puede explicar, pero a ustedes sí –aunque con la mayoría de ustedes va a ser como tratar con un
avispero–), nosotros sí podemos hacer algo, y simplemente lo que nos
corresponde hacer, ya no seguir como perros.
Y qué opinar de ustedes (aunque no tengan culpa), pero más de
los más malos. Nosotros los humanos sólo somos unos pobres perros más, pero
todos ustedes están igual que los perros (en un
tipo de inteligencia parecida: parcial), y cómo
enfrentar esto, y tener que hacer que vean, para que se conduelan, para que
vivan con los ojos abiertos, para que ya dejen de andarse con tanto cuento (y con tanto daño hacia los demás), para que vean que sólo somos vida, sólo una cosa química (que tiene sus modos de ser y que si no estuviera sujeta a los modos
de ser del universo podría ser eterna, porque –aunque está sujeta a la muerte– se replica, se reproduce, y así hasta podría no importar que el
mundo no tenga sentido –y los seres como nosotros
podrían inventarse un ser, pero ya lo hubieran hecho, atrás de nosotros ya ha
habido eternidad, pero no se ve nada de ellos. Y esto de hoy de nosotros viene
desde abajo, aquí en el planeta Tierra la vida tuvo que empezar de nuevo. Y los
datos que hay son pistas, de cómo es todo esto, que hoy nosotros estamos viendo–, pero la vida es aniquilada una y otra vez –y esto sólo es la puntilla, el mundo no tiene sentido, nosotros
sólo somos de necesidades de la vida, de intereses de la vida, pero de una vida
en la que hay inteligencia y que sólo ahí el mundo es visto, pensado -y se hace este círculo humano, este lío en que hoy estamos
nosotros-–, porque es dentro del universo –y el universo tiene modos de ser–, y llega un momento en que el universo no puede seguir albergando
vida, y entonces –además de que el mundo no
tiene sentido, propósitos, de que es para nada, de que es inútil -porque no fue creado ni ideado-– todos los afanes de los seres
vivos se vuelven inútiles), de un mundo
físico (es decir, no espiritual, no
mágico, no sobrenatural), que estamos
sujetos, a la vida (y al mundo), que somos de la vida, de caminos de la vida (por eso respiramos, por eso comemos, por eso amamos, por eso nos
ilusionamos), de modos de la vida (y de modos del
mundo, un mundo que tiene cosas que están sujetas a modos de ser, como los de
la vida –que muere–, o como los del universo –en que
se producen y se desbaratan cosas–), de una vida ciega, una vida en donde hay inteligencia, pero que
no es de inteligencia, igual que todo lo demás del mundo.
Y el asunto es que hay que enderezarlos
a todos ustedes (sacarlos de la injusticia, de la
desigualdad, de la irresponsabilidad, de la ignorancia, de la tontería, de la
violencia, del crimen, del vicio… sacarlos de tanta ceguera, es decir, sacarlos
de los modos de ser de un mundo ciego que a todos ustedes todavía los tiene
ciegos… ojalá lo único contra lo que tuviéramos que enfrentarnos fuera la desigualdad
–es decir, la pobreza, la enfermedad, la fealdad–, ojalá el mundo fuera otra cosa y todo estuviera en nuestras
manos... o en las de Dios), por eso es
esta explicación, pero el problema es que la tontería en que están todos
ustedes es parte de un asunto muchísimo más grande, muy complejo, y que si
están tontos es porque el mundo no es de inteligencia, y porque la inteligencia
no es muy inteligente (y no sólo están los perros
como ejemplo, sino que también está la mayoría de ustedes).
Nosotros los humanos somos de aquí (y tenemos inteligencia, pero nos domina el cuerpo, porque si no
comemos nos morimos, y después de lo de la comida la vida tiene que poder
reproducirse, porque si la vida no se reproduce no sigue, aunque coma, por eso
el sexo también domina), de lo que es el mundo (de nada con inteligencia, con sentido, con razones, de ser, para
ser), de lo que es la vida (la vida sólo es una cosa química –una
vida que lo único que hace es vivir, supervivir, sobrevivir, y por eso tiende
tanto hacia la fuerza, y un poco hacia la belleza, pero no mucho hacia la
inteligencia–, en donde hay inteligencia, el único lugar en donde hay
inteligencia –que es
lo único que ve, que piensa–, una
inteligencia que también es como la de ustedes y como la de los perros, y ahí
están los enredos), pero todo esto no está bien (cómo va a estar bien una cosa en donde la ignorancia –y su tontería– puede
mandar, forjar, como hasta hoy en nosotros, cómo va a estar bien una cosa en la
que sus humanos durante mucho tiempo van a estar esclavizados, sujetos a un
mundo ciego en que hay mucha terribilidad, y a cantidad incompleta de
inteligencia, y por tanto también ciega, terrible –y los
pobres perros están peor, porque ellos no pueden ser liberados–), pero los perros no se dan cuenta, y hasta hoy ustedes tampoco (y sin embargo lo son, lo van a ser siempre que sean, y siempre van
a tener que ser liberados, siempre va a haber que explicarles el mundo).
Y verlos a ustedes y a los perros, pero
verlos esclavizados (e independientemente de los
caminos seguidos el resultado en los seres vivos sólo puede ser, seres que
actúen como los perros –y demás seres vivos con
excepción de los humanos–, y seres que
actúen como los humanos, y en los humanos habrá dinero, negocios, fronteras,
ideas políticas, ciencia, filosofía, creencias religiosas –creencias religiosas increíbles, increíblemente ignorantes, como
las de aquí del planeta Tierra, estamos solos y es terrible, es lamentable que
no haya nadie, que no haya un Padre -o una Madre- creador… y ahora que por fin puedo con todo esto, con las
estructuras de un mundo ciego en donde ustedes y los perros quedan
esclavizados, sumidos en mundos increíbles, y afortunadamente nosotros podemos
hacer algo, los perros no, ellos seguirán así mientras el universo les permita
ser, tal vez hasta miles de millones de años–), por un mundo que no es de
inteligencia, pero que en nosotros y en los perros es a través de la
inteligencia, pero que todos ustedes todavía están en una cantidad insuficiente
de inteligencia, y más la mayoría de ustedes.
Y el Sol está siendo un ser, pero no se
entera (y los perros tampoco, y ustedes
no mucho), y algún día el Sol no será (ni el planeta Tierra, ni ninguno de los humanos del planeta
Tierra, aunque evacuen el planeta, porque no pueden evacuar el universo, algún
día el universo en que estamos no va a poder albergar vida, ni estrellas), pero seguirá habiendo estrellas (porque hoy las hay, porque son algo posible de esta cosa sola que
es), seguirán formándose (y desbaratándose) estrellas (y humanidades –es decir,
seres de inteligencia como la de nosotros. Y hasta hoy no han venido humanos
extraterrestres a la Tierra -porque, para
empezar, no hay ninguna prueba de eso, así como no hay ninguna prueba de Dios-, porque los humanos son como se los cuento, no es muy fácil que
se produzcan -porque no es muy fácil que se
produzca la vida-, pero se producen -porque aquí estamos nosotros, y no se ve ningún Dios, ni
ninguna otra cosa creadora con voluntad, aparte de la inteligencia, que sólo surge
en esa cosa química que es la vida, pero que lo más que puede es lo que podemos
los humanos-, y una vez que se producen
pasarán mucho tiempo como hasta hoy hemos estado nosotros -soñando, hasta con viajes espaciales-, y nosotros no hemos podido viajar a otro sistema solar -porque no es tan fácil, las distancias entre estrella y
estrella son enormes, son muchísimo más que ir a la Luna o que mandar sondas a
los planetas del Sistema Solar-, y ya está
esta explicación, que pone límite a los sueños y tonterías de los seres como
nosotros–).
Y ya saber que no hay arreglo para
nosotros (pero que tampoco vamos a seguir
como hasta hoy. Nosotros siempre hemos estado necesitados de arreglo, y los
mejores arreglos sólo podrían estar en la justicia, en la igualdad, en la
felicidad, pero para todos, absolutamente para todos, pero la falta de sentido
del mundo –porque no fue creado ni ideado–
convierte en inútil a todo, el mundo es para nada –la vida de humanos y de perros es para nada, sólo es una cosa
química, que vive -que muere, que se
reproduce-, que sobrevive, que va sobreviviendo,
eso es lo que en realidad hace, y en seres como nosotros ya no está tan animal,
por eso hay suicidas–, pero hoy estamos como los
perros, gruñendo, o moviendo la cola, pero naufragando, en este naufragio
eterno), pero que hay modos de ser, y
que ahí está lo nuestro (lo que somos, lo
que hemos tenido que ser, lo que pasará con nosotros), que estamos atrapados, pero que esto tiene estructuras, que
nosotros tenemos una estructura, y haber podido entender (pero no porque yo me lo propusiera, sino porque me fue inevitable), a esto, a terribilidad y a estupidez, a tanta terribilidad que
tiene el mundo, y a tanta estupidez que tiene el humano, y ya saber al mundo,
que no tiene sentido, y que sus humanos y sus perros siempre son cortados (y es terrible tanto drama, que será por siempre, el mismo circo,
pero con diferentes payasos, y nadie de allá afuera sabrá de los payasos del
planeta Tierra, pero podrán imaginarse, así como nosotros ya podemos saber cómo
serán todos los demás humanos y perros del mundo eterno), y ver a los humanos, y a los perros, ver a seres indefensos, a
seres tontos, e indefensos, y ver que los perros no pueden llegar hasta
cordura, que no pueden entender al mundo, que no pueden entender cómo es el
mundo, que no pueden entender qué son ellos, pero que ustedes sí pueden
entender, y yo entendí por verlos a ustedes, y a los perros (y demás seres vivos), y a las
piedras, y a mí, que de algún lugar salí, y tuvo que haber algo diferente,
tiene que haber algo diferente, y la única diferencia relevante que he tenido
ha sido la inteligencia.
Y cómo mostrarles el mundo a unos como
ustedes, que no alcanzan a arañar mucho (pero que están normales, ése es el problema, que nosotros sólo
somos unas criaturas del mundo, que somos de acuerdo al mundo, no de acuerdo a
nosotros –que si tenemos buen juicio o
mal juicio no es por nosotros, sino por la cantidad de inteligencia con que
nacimos, y por la cantidad -y calidad- de conocimiento que hemos adquirido, que hemos podido adquirir -a partir de la inteligencia con que nacimos, y del tiempo en
que nacimos, no siempre los humanos hemos tenido la misma cantidad de
conocimiento disponible, hubo un tiempo en que sólo podíamos saber casi lo que
puede saber un perro-–, el mundo –sus modos de ser, sus
capacidades, sus desigualdades– es el que nos da
nuestro ser, es decir, todo lo que somos), que lo
más a lo que pueden llegar por sí solos (pero es
porque la cantidad de inteligencia con que nacieron sólo puede llegar hasta eso,
para que hubieran podido ir más allá de eso –por sí solos, en la oscuridad en que hasta hoy habíamos estado
todos– les faltaba más inteligencia, nacer con un
poco más de inteligencia, sólo un poco más, para que pudieran darse cuenta de
más cosas, que llevaban a más y más cosas, que llegaban hasta cómo es todo esto
del “mundo”) es a ciencia (a conocimiento científico, un tipo de conocimiento muy bueno, de
calidad, comprobable, pero muy ciego, muy capaz para investigar al universo,
pero no para entender al mundo, es decir, a la realidad, al ser), a filosofía (y la filosofía
no entiende ni al mundo ni al universo, pero a veces hasta puede apantallar,
pero los merolicos sólo pueden enredar) y a
izquierda (una izquierda –unas ideas políticas de izquierda– que sólo es un poco de sentido común, resultado de darse cuenta un
poco de la injusticia, de la desigualdad, de la materialidad del mundo, de algunas
estructuras del mundo), pero sólo muy pocos de
ustedes, porque la mayoría de ustedes está peor, la mayoría de ustedes está
creyendo en cosas que no existen, y creyendo por ingenuidad, por infantilidad,
por mucha ceguera, por poca inteligencia, por haber nacido con poca
inteligencia.
El mundo es muy terrible para
muchísimos, y por eso se necesita justicia, igualdad, igualar, pero no es
suficiente (pero se necesita, es necesario,
no podemos seguir como los perros, es terrible el estado en que se encuentran
ustedes, y el problema es que son todos ustedes –no sólo los más tontos, no sólo los malos–, que están viviendo desconectados –ignorantes– de la realidad,
y no es culpa de nadie, así es el mundo, tiene mucha terribilidad, y en
nosotros –y en los perros– es en niveles de inteligencia innata), porque aunque arreglemos al humano (lo máximo posible, es decir, hasta la igualdad máxima posible), seguimos siendo parte de un mundo sin sentido (porque no fue creado ni ideado), un mundo que es en círculos, en modos de ser eternos (como los de la vida, como los del universo, vida que se produce y
que se corta dentro del universo, universo que tiene periodos en donde hay
estrellas, planetas, vida, e inteligencia –desde la que el mundo es visto y pensado–), pero que ustedes no saben, no
entienden, pero que nosotros los humanos podemos saber, que, por ejemplo, sólo
tiene (o puede tener, porque 2 de ellos no siempre
los hay, pero siempre hay seres como las piedras, porque el universo es como
las piedras, se comporta como las piedras) 3 tipos de seres, como piedras, como perros (y demás seres vivos con excepción de los humanos) y como humanos (y las propias
experiencias personales de penosa construcción –nacemos como bebés, y tenemos que aprender todo– y de fin absoluto –morimos, es
decir, abruptamente pasamos de estar siendo todo a ser nada– dan una idea de lo que es este tipo de cosa que hoy estamos siendo
nosotros, esta experiencia humana que es grandiosa, ilusionante, pero pasajera –algún día no va a haber ninguno de los humanos del planeta
Tierra–, e inútil –porque es para nada, porque el mundo no tiene sentido–, pero que puede reincidir –pero
ya no nosotros, los humanos del planeta Tierra– una y otra vez –por eso es
que somos nosotros en el planeta Tierra, porque la vida -esa cosa química- aquí -por ciertos asuntos, principalmente de habitabilidad- pudo producirse, y arraigar, y llegar hasta humano–, pero que siempre será cortada, por eso mismo por lo que se
produjo, por los modos de ser del universo).
En ustedes es en donde están los dramas
más grandes del mundo, dramas peores que los de los leones comiendo cebras (o que de los meteoritos exterminando leones y cebras), y las cebras miran y miran, y siguen comiendo plantas, porque se
los pide el cuerpo, y siguen mirando, pero no entienden al mundo, no pueden
entenderlo (pero entienden otras cosas –más sencillas–, y así ustedes,
aunque ustedes entiendan muchísimo más, aunque a ustedes las capacidades de
inteligencia que tienen les permitan entender más cosas –incluso cosas que ni siquiera son–), y ustedes sí pueden entenderlo,
pero hasta hoy han estado como las cebras (trabados
en un escollo de la inteligencia, pero ese escollo de ustedes es superable), perdidos en él, siguiendo necesidades de la vida, comiendo,
enamorándose, ilusionándose, y muriendo, pasando.
Y ya poder con ustedes, que están
siendo un ser raro, increíble, con conocimientos, y con cegueras, ustedes que
han descubierto al universo (aunque la
mayoría de ustedes no entienda eso, pero sí que se sirve de la tecnología
resultante), ustedes que están capacitados
naturalmente para poder descubrir al universo, pero que hasta hoy no han podido
darse cuenta de que todo esto (el “mundo”) está tonto en los perros y en ustedes.
Estar aquí, viendo que todo es
terrible, y que todos ustedes están como los perros, que nacen al mundo, y son,
sólo son, su ser, no dándose cuenta de que sólo son perros, y que están
sometidos a su ser de perro.
El mundo es un lío interdependiente,
autocontenido (el mundo es, pero sólo es visto y
pensado por la inteligencia, pero una inteligencia incompleta cae en mundos de
inteligencia incompleta, como los de ustedes y como los de los perros), sin sentido (porque no fue
creado ni ideado), en donde nada importa (y en donde todo lo que vemos hoy algún día va a ser desbaratado), pero aun y así es necesario liberar a esta humanidad del planeta
Tierra (porque es lo que corresponde, porque ustedes
pueden ser liberados, los perros no), y sólo
podremos hacerlo conociendo la verdad, es decir, la realidad, es decir, el
mundo.
Ustedes pueden ver a los perros, es
decir, ustedes pueden ver al mundo de los perros, a eso en lo que andan los
perros, y no tendría que sorprender que los perros sean lo que son, todo lo de
aquí es natural (todo lo de aquí es de aquí), incluidos nosotros los “humanos”, pero las cosas se complican
cuando alguien puede ver que todos ustedes andan en una cosa muy parecida a ésa
en la que andan los perros… El problema (la
complicación, la sorpresa, la buena nueva, es que el mundo puede ser entendido,
que el mundo no sólo es eso de maravilla y tontería sin culpa y sin mérito de
él, de los perros y de ustedes) es que el mundo
puede verse completamente (que no tiene
sentido, y que tiene mundos como los de ustedes y como los de los perros,
esclavizados ambos, pero que ustedes pueden ser liberados), no sólo como lo ven los perros (no sólo lo que ven los perros), no sólo como lo ven todos ustedes (no sólo lo que ven todos ustedes), aunque cada uno de ustedes vea cosas diferentes, y la mayoría de
ustedes ve cosas muy increíbles, de mucha ignorancia.
El mundo no tiene sentido (porque no fue creado ni ideado), lo único que piensa en sentidos es la inteligencia, lo único que
piensa es la inteligencia, pero este asunto de la falta de sentido del mundo no
es tan sencillo, no se trata de nihilismo, todos los temas de ustedes están muy
cortos, y ustedes trataron casi todo, excepto, que el error estaba en todos ustedes,
en la inteligencia de todos ustedes, pero ustedes no podían ver que ustedes
estaban mal, los perros tampoco se dan cuenta de que sólo son perros, es decir,
sólo vida, e inteligencia a medias… El mundo no tiene sentido, pero entonces,
qué es esto, cómo explicar tantas cosas, hay ser, hay vida, hay ojos, hay
pensamiento… hay cosas bonitas… y hay injusticia, hay ignorancia, hay mentira,
hay maldad… hay cadenas, que es necesario enfrentar… El mundo no tiene sentido,
pero hay cadenas, hoy nosotros estamos en ellas, como los perros, sujetos a
fuerzas, pero nosotros podemos enfrentar a esas fuerzas, los perros no, pero
hasta hoy ustedes no han podido, porque así es el mundo... El mundo no tiene
sentido, pero hay cadenas, y modos, las humanidades siempre terminarán
enfrentándose a su condición, de eso trata esta explicación, de un mundo raro,
y terrible, pero en donde hay modos.
Ustedes que creen que saben, ustedes
que pueden ver a los perros y que no saben que (los humanos somos como ellos, que somos de lo mismo que ellos,
pero que todos ustedes) están igual que ellos,
igual de ciegos, igual de inconscientes (y ustedes
que creen que tienen conciencia, pues hasta hoy ha sido como la de los perros,
con límites, que no han podido rebasar), y casi
igual de ignorantes (y más la mayoría de ustedes), y quién les dio a los perros ese ser de perro, quién condenó a
los perros, a ser perros, a sólo ser perros… pues eso mismo hasta hoy nos ha condenado
a nosotros: los modos del mundo.
El mundo ya puede saberse (el mundo es sorprendente, y parece
incomprensible, pero es pequeño, tiene límites, y su principal límite es que no
es de inteligencia, que no se maneja por inteligencia –que es lo único en donde hay
propósitos, razones, sentido, voluntad, racionalidad, y la mayoría de ustedes
cree que la racionalidad de un Dios creó al mundo, y todos ustedes se creen muy
racionales, pero hasta hoy la racionalidad de ustedes ha estado muy irracional,
ha estado igual de programada -de limitada, de cerrada. Y así también está la famosa conciencia que
muchos de ustedes cacarean tanto- que la pequeña racionalidad -pensamiento, entendimiento- que alcanzan los perros, que tienen los
perros, que hay para los perros, y que por eso son perros, si tuvieran más
serían humanos, y ya no serían perros, ni parecerían perros, tendrían cuerpo
como de humano -¿y
los cuerpos de los chimpancés, y de los gorilas, y de los orangutanes, y de los
gibones y de muchos de los demás primates que tienen cuerpos más parecidos a
los de nosotros que a los que tienen los delfines?, y esto nos lleva a 2 cosas,
nos lleva a que la inteligencia de tipo humano proviene directamente de cuerpos
semihumanos, y nos lleva a que la inteligencia de tipo humano es tajante, y que
la inteligencia de tipo perro máxima puede incluso tener un cuerpo muy semihumano,
como el de los chimpancés, o que puede tener un cuerpo como el de los delfines.
Y los humanos no descendemos de los chimpancés, descendemos de algo que nos dio
origen a nosotros y a los chimpancés -y a los bonobos-, y ese algo -que ya tenía un cuerpo muy semihumano- vivió hace como 7 millones de años -pero desde hace como 19 millones de años
que en el planeta Tierra ya hay cuerpos muy semihumanos, hace como 19 millones
de años se diferenciaron los gibones y los homínidos, es decir, ésos que algún
día darían origen a orangutanes, gorilas, chimpancés, bonobos, y humanos-, y una vez que se separaron nuestros
caminos, humanos y chimpancés pasamos por una gran serie de antepasados
propios, y en algún momento nosotros caímos en el punto irreversible que hace
que haya humanos, inteligencia de tipo humano-–, y la inteligencia también tiene límites,
pero es la única cosa en donde hay ojos y pensamiento), porque la inteligencia ya puede saberse (que produce entendimientos raros, como los
de ustedes y como los de los perros… está el mundo y sus datos –sus hechos–, está la inteligencia, que puede entender,
y están los mundos de ustedes y de los perros. Cuando se pregunten qué es el
mundo, tienen que ver hacia el mundo, y hacia la inteligencia –que es quien entiende–, y lo mismo que les dio a los perros esa
inteligencia tan rara se los dio a ustedes –las cantidades de inteligencia–, esa inteligencia que ve Dios donde no hay
nada, esa inteligencia que entiende ciencia, pero que no entiende justicia, porque
no ve las causas de la injusticia, porque no está totalmente capaz, para en
verdad poder ver, y trató de ver al mundo y a sus partes, y a eso le llamó
filosofía, pero no pasó mucho, y establece reglas para vivir el día a día, y a
eso le llama política, pero no se ha dado cuenta de que no se puede, que sólo
sería administrar seres como los perros, igual de condenados, a sólo ser lo que
un mundo sin inteligencia da para ser, y a unos los hace perros, y a otros los
hace humanos, perros humanos).
Todos ustedes andan en el mundo como
andan los perros (todo
lo que viven ustedes y los perros es un mundo irreal, y viven y mueren en ese
mundo, siéndolo, creyéndolo), sin saber qué son (que sólo son cosas, que sólo son vida, que sólo son animales, que tienen
inteligencia, pero que no es mucha, y que la mayoría de ustedes incluso tiene
menos), sin
saber al mundo (que
no tiene sentido, y que es totalmente inútil), impotentes (padeciendo –en ustedes, o en el prójimo– infelicidad, injusticia, desigualdad, irresponsabilidad, estafa, poder, ignorancia, maldad,
modos de ser del mundo y del humano), como tontos (en vicios, en países, en dinero, en
egoísmo, en negocios), como locos (en
vilezas, en bestialidad, en crimen, en violencia, en guerras religiosas,
políticas y sociales), pero sólo están limitados, programados (es decir, condicionados, obligados, a ser
de determinada manera, sólo el conjunto de capacidades y de límites que les
permiten su cuerpo y su cantidad de inteligencia), lo que están siendo hoy sólo es una
etapa del humano (y no
hay nada para nadie, pero los perros y ustedes no lo saben, y los perros no
pueden saberlo, pero ustedes sí, y cuando pasa eso el final ya estaría cerca –pero ese final no es a lo loco, tiene
que planearse muy bien–, porque se dan cuenta de que sólo son vida, e inteligencia, y de que
aquí no se puede ser, que lo más que podrían ser sería perros conscientes, pero
que serían para nada, que lo único que hay para ser es como para perros –y para piedras–, que no pueden saber su ser, al ser).
Y hay mujeres muy atractivas (que también están condenadas a la ignominia de tener que ir al
baño –y de expeler gases–, y que se marchitarán, y ellas se producen en la evolución de la
vida, de un tipo de peces salieron vacas y ratas, y también de ahí salieron los
cuerpos y las caras de las mujeres de ensueño), pero también hay muy feas, y ellas no tienen la culpa, pero todo
es como una broma para los seres que pueden verlo, sentirlo (los humanos sentimos hambre, y ganas sexuales, que incluso llegan
hasta eso que es el amor sexual, y el hambre es porque la vida en el nivel
animal así es como se sostiene, y las ganas sexuales y el amor sexual son porque
ésos son algunos de los modos de cómo la vida se reproduce, se duplica, se
atrapa, se ata), y pregúntenle a la gallina que
se van a comer (y si ya hemos matado muchísimas
gallinas es porque no somos animales herbívoros como las vacas, pero las
gallinas tampoco son animales herbívoros, también matan, gusanos y más) si todo no es como una broma, como una broma macabra, y ser el
aguafiestas de un carnaval para tontos, en donde hay tanto daño, pero sólo es
el mundo, así es el mundo, ustedes y las gallinas son a los que una
inteligencia de gallina les hace creer cosas.
Y el mundo carece de sentido, es inútil,
pero los perros no lo saben, ellos andan en sus cosas (como loquitos, sin saber que van a morir, sin saber lo que es el
mundo, sin saber lo que es la vida, sin saber casi nada), en sus apetitos, en sus peleas, en sus mundos de dominio… Y es estar
obligado a que ustedes entiendan al mundo, aunque nada importa, pero cómo
asistir incólume a esta terribilidad en donde todos ustedes están como los
perros. Y ser de aquí, igual que todos ustedes, pero haber podido entender al
mundo (pero no porque yo me lo propusiera, sino
porque así nací, con más inteligencia). Y lo
primero que debió haberse percibido es la injusticia, la desigualdad, la
ignorancia, la mentira, pero la mayoría de ustedes ni siquiera podía darse
cuenta de esas cosas tan obvias, y había más, mucho más (hay estructuras, hay cosas, hay modos de ser), pero eso ya los incluía a todos ustedes, porque todos ustedes
están en una inteligencia muy incompleta. Todo lo de ustedes es como lo de los
perros, sólo capacidades ciegas, y pueden tener mucha tecnología, pero mucha cordura
no tienen.
Y hoy estoy en este
terrible hoy, que sólo es una partecita de un mundo terrible (el fondo es de terribilidad, porque nada tiene sentido, porque
todo es inútil, y porque las desgracias serán una y otra vez –eternamente–, siempre va a
haber la posibilidad de que haya –como aquí ya
los hubo, eso espero, que ya no los vuelva a haber más– tipos como Hitler que a muchísimos les destruirán la vida –y no todo es tan negro, pero al ser inútil todo, entonces todo
es nada, pero hoy estamos siendo esta nada–), en donde nada importa, pero en donde
aun así hay responsabilidades, deberes (y por
eso yo ya no pude pensar en ser un “licenciado” –o un médico, o un guerrillero–, cuando esto era muchísimo más –cuando el
mundo no es lo que ustedes creen, cuando todos ustedes viven un mundo irreal–, y cuando tenía que llegar hasta el fondo de todo esto –tenía que atraparlo, y tenía que
poder decirlo lo más exactamente posible–, de esta
cosa que es lo único que es, lo único que hay, y ahora ya puedo ver –no sólo vislumbrar– que los
licenciados –y los médicos y los
guerrilleros– sólo están en los mundos de
ustedes, tan irreales como los de los perros).
Y yo no quisiera
meterme con eso llamado Dios, pero no tengo alternativa. Esto (el mundo, la realidad, el ser, la naturaleza, las cosas, todo) sólo podría ser de Dios (es decir,
de un Creador, de una Inteligencia), o podría no
ser de Dios (pero tampoco es del diablo, Dios
y diablo son del mismo cuento de espíritus), y no es de Dios (porque no hay la
más mínima prueba de tal cosa), y entonces,
cómo es, de eso trata esta explicación.
Y no hay nada como eso que ustedes
creen que es la vida (en nosotros los humanos sólo
hay “instintos” –capacidades, de vida, y de
inteligencia–, igual que en los perros), ustedes se inventan un mundo, inventan cosas como las
religiones, como las formas de gobierno, como el matrimonio, y todas las demás
cosas “humanas” (el no hacer del baño a la vista
de todos, las tazas de baño, el papel para –medio– limpiarse el ano), todas las demás cosas que no tienen los perros, todas las demás
cosas que si los perros tuvieran nuestras capacidades también inventarían,
nosotros sólo somos unos perros más avanzados, y tarde o temprano llegamos a un
momento en que el mundo puede verse, y puede verse lo que somos nosotros, y lo
que son los perros, y en lo que están ustedes (hay un mundo perro –el
mundo que los perros ven, el mundo que los perros entienden–, y hay
un mundo ustedes –el mundo que ustedes ven, el mundo que
ustedes entienden–, pero sólo hay un mundo, el real, de eso
trata esta explicación, del mundo real, y de los mundos de los perros y de ustedes
–del mundo de los
humanos cuando están en la etapa en que hoy están todos ustedes, y antes yo
también vivía en eso. Y sigo sintiendo ganas de comer, y de ir al baño, y de
dormir, y de sexualidad, pero ahora ya sé qué es todo esto, y por lo menos los
humanos ya no andamos a 4 patas, porque si así fuera yo tendría que seguir
andando a 4 patas, aun sabiendo ya a tanta cosa natural sin sentido, inútil–).
Los humanos sólo somos unas cosas más
del mundo, y somos en modos de ser (nosotros
venimos desde un nivel de entendimiento como el del perro, pero ustedes ya
debían de haber entendido al mundo, y sin embargo no ha sido así, pero no es
culpa de ustedes, la inteligencia tiene modos de ser, la inteligencia es en
niveles, desde los más mínimos y hasta el nivel como en que están los perros, y
luego hasta el nivel en que todos ustedes están hoy –aunque no todos ustedes estén en el mismo nivel–, y en el nivel que sigue ya se puede entender al mundo, y yo nací,
y he podido entender al mundo, porque nací con un poco más de inteligencia, y
porque ya se había acumulado el conocimiento suficiente –pero eso ya es desde hace 4 400 años–, pero ante el que todos ustedes están ciegos). Y además de nosotros sólo hay perros (o seres como ellos, es decir, seres vivos, pero menos perceptivos
que nosotros) y piedras (o seres como ellas, es decir, seres no vivos), no hay más, no hay dioses ni nada que se les parezca (no hay Dios, ni espíritus, ni fantasmas, ni aparecidos, ni
brujería, ni clarividencias, ni milagros. Y no los hay porque no hay ninguna
prueba de cosas como ésas, cosas mágicas, inteligencia espiritual, sólo hay un
mundo muy raro, pero que no es de inteligencia –en él sólo hay modos de ser físicos y químicos–, inteligencia sólo la hay en muchos de los seres vivos –pero puede estar tan poco inteligente como está en todos
ustedes y en los perros–. Pero la
tortilla se voltea cuando la inteligencia –de un nivel como en que sigue estando la mayoría de ustedes– inventa a los espíritus, y entonces le da superpoderes a la
inteligencia –y entonces cree que la
inteligencia está detrás de todo, cree que la inteligencia es la fuerza máxima
del mundo -que ella creó al mundo-, o cree que el mundo es como es la inteligencia, que tiene
voluntad, que tiene propósitos–), pero la mayoría de ustedes cree en cosas como ésas (y la mayoría de la mayoría de ustedes que cree en cosas
fantásticas cree en eso llamado Dios –aunque
cada quien lo crea a su manera, una manera que sólo es el resultado de lo que
hay acumulado en el cerebro, o sea, en lo que cada inteligencia ha podido
extraer del mundo–, pero generalmente a ese
Dios lo tienen muy revuelto con muchas otras creencias, como la de la Llorona –un fantasma del folclor mexicano, pero en otros países también han
inventado algo parecido a ella–, como el tarot –o como la astrología o la brujería, aunque algunos -de los creyentes en Dios- no
confíen en eso, porque lo creen del diablo, diablo que sólo es el Coco del cuento de Dios– o con extraterrestres –que según
algunos de los creyentes sólo vienen y se van -y a veces sólo vienen a hacer figuras en los campos de trigo de
Inglaterra, han de ser extraterrestres con retraso mental-, pero otros de los creyentes dicen que actualmente hay
extraterrestres en el planeta -y que son millones-, que algunos viven entre
nosotros, y que otros viven bajo tierra–, y seres
como nosotros los ha habido y los seguirá habiendo, pero hasta hoy no han
venido al planeta Tierra, porque no hay ninguna prueba).
Y yo he llegado a lo que está en esta
explicación de una forma natural, para mí ha sido inevitable, imperioso, nunca
pude dejar de seguir todo lo que veía del mundo. Y de lo de ustedes lo que más
se acerca a esto son las ganas que han tenido algunos de ustedes de querer “cambiar
al mundo”, de querer hacerlo mejor, darle justicia, arrancarlo de manos de la
injusticia (y no hay diablo, pero la
injusticia se le parece mucho), porque por ahí
pasé yo, cuando tenía 16 años, pero también veía más cosas.
Y hoy sé que los humanos sólo somos
cosa, capacidad, y procesos, los humanos no siempre hemos sido como somos hoy, pero
lo que hoy se sabe del mundo ya es suficiente (y tiene tiempo que ya era suficiente, tal vez unos 4 400 años –algunos testimonios de ese tiempo que tenemos de Sumeria
muestran que el humano ya podía darse cuenta de muchos asuntos de fondo del
mundo–) para poder
darse cuenta de él, pero ustedes no han podido. Y yo nací, y durante algunos
años viví como cualquiera de ustedes (en la
normalidad que viven ustedes, en el sonambulismo que viven ustedes), y un día vislumbré que todos ustedes estaban como están, como tontos,
como ciegos, muy ignorantes (y malos, y
buenos, pero que aun su bondad tiene ignorancia. Pero que su maldad tiene
ignorancia y sólo ignorancia. No hay diablo, pero la injusticia y la ignorancia
se le parecen mucho).
Todo lo de ustedes ha sido dentro del
esquema del mundo, y ahí podían darse esas revoluciones científicas de
Copérnico o de Darwin, que movieron mucho al mundo de ustedes, pero que
terminaron asimilándose al mundo de ustedes, por eso todavía hoy algunos de
ustedes pueden seguir creyendo en tonterías como lo de la Tierra plana, y por
eso todavía hoy la mayoría de ustedes puede seguir creyendo en cuentos como el
de Adán y Eva (y era
necesario evidenciarle algo a una Biblia tan infantil, pero hace falta
evidenciarle más cosas, como eso de que “varón y hembra los creó” –todos con voz de hombre, todas con voz
de mujer, todos con la misma cantidad de pene, todas con la misma cantidad de clítoris,
ningún güevedoce o con síndrome de
Klinefelter, ninguna con agenesia vaginal… pero una de cada 5 mil -de las mujeres nacidas vivas- nace sin, o casi sin, vagina, y uno de
cada 166 -de los
hombres nacidos vivos- nace con micropene, o sea, actualmente en el planeta Tierra hay como 778
000 mujeres que nacieron con agenesia vaginal y hay como 23 442 500 hombres que
nacieron con micropene. Y la cantidad de pene, o de clítoris, o de pechos, o de
caderas, son buenos indicadores de lo que somos realmente, pero hay paradojas,
principalmente referentes al pene, muchas tienen pene, y cuando sienten amor, o
deseo, usan lo que tienen -Y micropene es menos de 7 centímetros en erección, y ya me dirán si el
mundo es hermoso, para todos, y actualmente ya se puede hacer algo por las
vaginas -por las
vaginas muy pequeñas, o por la vaginas ausentes-, pero no mucho por los micropenes. Y
además de los micropenes hay los minipenes, y son muchos más, y no todos son
por las diferencias de raza o de estatura, también los hay por desórdenes del
desarrollo sexual, como es en el caso de los güevedoce, que son consecuencia de problemas en la enzima 5 alfa
reductasa 2, y se les llama güevedoce
porque como a esa edad les salen, y también el pene, pero no les salen plenos,
y así sus vidas-–).
Los humanos del planeta Tierra somos de
uno de los 3 tipos de seres que puede haber en el mundo (sólo hay seres como las piedras, seres como
los perros –y
demás seres vivos con excepción de los humanos– y seres como los humanos. No hay seres
como Dios o como el diablo, los seres espirituales sólo existen en la
imaginación. Sólo hay seres que tienen vida y seres que no tienen vida, y la
vida sólo es una capacidad de los elementos químicos –porque de ellos está hecha, y no hay
Dios–, y no
siempre hay vida, pero la vida puede llegar hasta pensamiento, y cuando la vida
llega hasta pensamiento es cuando se complica el mundo, porque en el
pensamiento el mundo es en ideas, sólo en el pensamiento hay ideas, ideas como
las de nosotros, ideas como las de los perros. Y el pensamiento de ustedes –revelado por sus cegueras– y de los perros –revelado por sus ladridos– es lo que permite desnudar al pensamiento,
y cuando se desnuda al pensamiento se puede desnudar a todo los demás. En el
mundo lo único que es en pensamiento es el pensamiento, él es el único que
piensa, imagina, cree, crea ideas, hace conceptos, pone nombres, inventa
cuentos, tiene ilusiones, es en ilusiones, en sueños. Y pareciera que vida y
mundo son sinónimos, pero lo único que pueden hacer muchos seres vivos es
percibir a lo que existe, pensar a lo que existe, ver a lo que existe –pero no todos los seres vivos que
tienen ojos ven lo mismo, los perros no ven todo lo que nosotros vemos, y no
todos nosotros vemos lo mismo, no todos nosotros entendemos lo mismo, la
inteligencia tiene niveles–), pero lo
humano es la cosa más compleja del mundo (lo humano se produce cuando las
características de la inteligencia pueden ser hasta su límite, en los seres
como los perros la inteligencia llega hasta cierto límite, y así sus cuerpos,
cuerpos de chimpancés, o de delfines), pero tiene una etapa como en la que todos ustedes están
hoy (y ahí
está el enredo del mundo), con la mayoría de ustedes en muchísima ignorancia (en Dios, en espíritus, en tarot), y en donde ninguno de ustedes ha podido
llegar a los máximos alcances de la inteligencia (o sea, poder entender a los 2 mundos, al
mundo real y al mundo que es desde limitaciones de la inteligencia. Y eso llamado
ciencia es sorprendente, pero es un conocimiento como de ciegos, como de
sonámbulos. Y eso llamado filosofía no está sorprendente, es especulación de
ciegos, de sonámbulos, de loritos. Y de eso llamado política lo más rescatable
está hacia la izquierda y hacia la revolución, aunque la mayoría de eso que se
dice izquierda dé vergüenza, y aunque las revoluciones sociales siempre estén
tan contaminadas de humanidad de la más común y corriente). Pero los humanos sólo somos cosas, no
hay méritos ni culpas (sólo son una serie de condiciones las que hacen posible que algún
“animal” llegue hasta “humano”), sólo somos un modo de ser, sólo somos algunas capacidades (ni nosotros ni los perros hemos inventado
nada, sólo hemos sido lo que está dentro de nuestras capacidades de vida e
inteligencia).
Y habría que arreglar al mundo
(sus problemas, sus males, sus miserias, sus
injusticias, sus desigualdades, sus irresponsabilidades, sus infelicidades), no sólo hoy, sino siempre (pero
apenas hoy nosotros podemos hacer algo), y no
sólo para nosotros los humanos (todos los
humanos tendrían que ser iguales, en todo, no sólo para que no hubiera pobres,
sino para que no hubiera feos ni todas las demás causas de mal. Y ni aun la clonación podría resolverlo
todo, porque la vida está viva, se desarrolla, envejece, muere, y porque el mundo no tiene sentido, es para nada –porque no fue creado ni ideado–, y porque la vida se vuelve nada, porque se produce en el universo,
cuando en el universo hay condiciones para eso, pero también llega un momento que
en el universo ya no hay condiciones para que siga habiendo vida), sino para todos los demás seres que necesiten arreglo
(pero nosotros no podemos meter orden en los perros,
sólo en los humanos, y sólo en los humanos del planeta Tierra). El asunto es lo malo, el problema es lo malo, y el querer
arreglar a lo malo me llevó hasta lo que está en esta explicación, y desde el
mundo en que están encerrados todos ustedes lo más lejos que se puede ver es
hasta revolución muy izquierdista, y sólo muy pocos de ustedes pueden llegar a
ese máximo.
Y quisiera poder decir que si hubiera
Dios (porque el mundo sólo podría
ser solo… o de Dios, es decir, de alguien, creación de alguien), pues que entonces los problemas de los humanos se los
dejáramos a Dios y que él los resuelva cuando quiera, pero que si no hay Dios,
pues que entonces esta explicación del mundo sólo sería un intento de
explicación, pero no puedo, Dios y todo lo que hay en el mundo de ustedes está
sosteniéndose en la ignorancia y en el conocimiento de todos ustedes, en la
ignorancia increíble en que está la mayoría de ustedes (se necesita tener demasiada ignorancia para creer en Dios, en
la astrología, o en el “movimiento antivacunas”. Creer en Dios no es un asunto
de bondad, o de piedad, o de elección. Y creer en la astrología –o en el tarot– es sinónimo de casi babear, o de mucha desvergüenza), y en el poco conocimiento relevante que tienen ustedes (y que sólo manejan muy pocos de ustedes), y que está muy increíble, muy corto, muy ciego, es como de
sonámbulos, o como de loritos (ustedes pueden
algunas cosas, pero los perros también tienen algunas gracias, es decir,
algunas capacidades, ciegas).
Nosotros los humanos somos unos perros
más, pero ustedes no lo saben. Seres como los humanos y como los perros somos
los únicos que somos el mundo desde ideas, juicios, conceptos (en la inteligencia hay mundos, como el mundo que viven los perros,
el mundo que ven los perros, el mundo que entienden los perros, o ustedes. La
clave del mundo está en la inteligencia, porque sólo ahí el mundo es en cosas
de inteligencia, en voluntad, en sentido, en propósitos, en ideas, en juicios,
en razones, en querer encontrar razones, pero no hay razones. El mundo es solo,
sin un Creador, es decir, sin un Dios, es decir, sin una inteligencia general.
Y en un mundo así lo único a lo que los humanos podrían aferrarse sería a la
justicia hasta la igualdad máxima posible. Porque no hay razones, no hay
sentido. Sólo Dios, o algo como eso, podría haberle dado sentido al mundo, pero
desgraciadamente los seres espirituales no existen más que en la inteligencia
de la mayoría de ustedes, en los mundos de una inteligencia que ve, pero que no
ve, como la de los perros, pero así también están todos ustedes, en ojos como
programados, para sólo ver determinadas cosas, y algunos ven Dios, y otros ven desde
ciencia, o desde filosofía, o desde política, o en mezcolanzas de todo eso,
pero si de por sí la política y la filosofía son ya una mezcolanza de creencias
y de conocimientos, de esas creencias cuya expresión máxima es eso que ustedes
llaman Dios, de esos conocimientos que lo más lejos que llegan en ustedes es
hasta ciencia por un lado, y hasta revolución izquierdista por el otro).
Y meterse con el avispero de ustedes está
de locos, pero tarde o temprano cada humanidad tiene que enfrentar al mundo
real (y a la cita ustedes llegan normales, bastante
normales, con la mayoría muy tonta, y con muchos malos, y con algunos muy muy
malos). Esto que hoy estamos siendo nosotros ya ha
sido innumerables veces (porque hoy es y
no hay Dios, no es especial, único) en la eternidad
del mundo que ya ha habido antes de nosotros (el mundo es eterno, porque hoy es y porque no hay ningún Dios,
sólo hay fuerzas naturales, fuerzas sin idea, sin propósitos), y en algún momento dado toda humanidad deja de estar tan sujeta
al mundo como lo están los perros, y cuando eso sucede esos humanos sólo tienen
2 opciones, quedarse, o irse (y si deciden
irse tienen que ser todos, y a la de tres. Pero eso tiene que ser bien
planeado). Y lo más seguro es que las
humanidades no se quedan, porque en inteligencia completa aquí no se puede ser (aquí sólo se puede ser en inteligencia como la de los perros, o
como la de ustedes. Aquí no se puede ser porque no hay sentido –el mundo es para nada, es inútil–, sólo sería hacerle al tonto, y no sería fácil, porque son muchas
las goteras, y no todas se pueden reparar, algún día el universo no podrá
albergar vida, y entonces la vida de nosotros se cortaría –la vida sólo es una cosa química -una combinación más de los elementos
químicos-, que
vive, y que muere, pero que se reproduce, que se continúa, pero que no puede
tener una continuidad eterna–, la vida está
sujeta a un mundo físico –es decir, a un mundo material, no espiritual, no mágico–, natural –es decir, solo–, raro, que no tiene sentido –porque no fue creado ni ideado–, y que lo que hay en él siempre es cortado –porque el universo -dentro del cual se da la vida, y las
estrellas- es en modos
de ser, no está inmóvil, el universo en que estamos se está expandiendo, las
cosas son en periodos, por lo menos las que vemos hoy no siempre han sido, pero
pueden ser, son posibles que sean, en la etapa de la expansión del universo como
la que hasta hoy ha sido–, y que entonces
sus humanos ni siquiera pueden engañarse queriendo inventarse un mundo –que tendría que ser de justicia, de
igualdad -hasta
la clonación-, no lo
de hoy, que ni siquiera es de engaño, sino que es de un nivel de inteligencia todavía
como el de los perros, ciego, tonto, pero normal, inevitable–). Pero sea lo que sea lo que
decidan hacer, primero tienen que enderezar su ser, que hasta ese momento
habría sido igual que en los perros, ciego, completamente títere (títere de fuerzas naturales, títere de modos naturales, que
producen, en los que se producen, belleza y fealdad, sin ningún sentido de
justicia).
Y todavía a veces me parece increíble
que el mundo sea así como lo estoy diciendo, pero no hay Dios (ni nada como eso, es decir, no hay seres que puedan crear cosas de
la nada con el poder de su voluntad, y lo único que se acerca un poquitito a
eso es la inteligencia, pero la inteligencia sólo es de la vida, ahí surge –en la evolución de la vida, de una vida que es una cosa química–, y lo más que puede es lo que podemos los humanos. Pero también de
ella son los líos del mundo, porque el mundo sólo es desde ella, ella es la
única que ve, la única que piensa), y hay muchas
cosas buenas (pero no hay sentido, el mundo es
para nada –porque no fue creado ni ideado–, y lo único que puede hacer la vida es vivir, mientras es –mientras los modos de ser del universo se lo permiten–, pero vive para nada, sólo vive para mantenerse –y por eso hay cosas como el hambre y como el sexo–, es decir, sólo vive para sobrevivir, sólo son vueltas de más,
aunque en nosotros sea muy sofisticado, en los perros es más bestial), y hay ignorancia, y mentira, y desigualdad (hay perros chicos y grandes, hay belleza y fealdad, hay enfermedad), y daño (hay muertos, hay asesinados,
hay sufrimiento), y mala suerte (como tal vez ésa que exterminó a los dinosaurios, antes de tiempo,
porque algún día toda la vida que surgió en el planeta Tierra será exterminada), es decir, sólo hay cosas naturales, y hay cosas humanas, que
también son cosas naturales, pero los únicos que hablamos somos nosotros, y
hasta hoy el mundo era de ustedes, de lo que decían ustedes.
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RESUMEN
Al mundo (o realidad, o ser) podríamos
llamarlo universo si el universo en que estamos fuera el único, y actualmente este
universo se está expandiendo, y esta expansión empezó hace como 13 800 millones
de años, y en esta expansión se han producido los elementos químicos de los que
están hechas las estrellas y la vida, y algún día esta expansión se va a
resolver de una u otra manera (va a seguir y
seguir, o va haber contracción), pero todo lo
que vemos hoy (incluso los elementos químicos, que
no podemos ver a simple vista) va a ser
desbaratado, ya sea que sea desmembrado o aplastado.
Pero eso no es lo peor, eso no es el
problema, el problema es que el mundo no tiene sentido, propósitos, que es para
nada, porque no fue creado, porque no hay ningún dato que sostenga a esa
posibilidad de que alguien haya creado al mundo (y aquí todo podría ser posible, pero no lo es –porque aquí hay datos, hechos–, y la inteligencia es lo único que puede aclarar a todo esto –porque ella es lo único del mundo que ve, que piensa, que
entiende–, a un mundo increíble –inconcebible–, y en donde todos
ustedes están increíbles, como ciegos, como sonámbulos), porque eso llamado Dios no existe (porque no hay ninguna prueba de eso), y porque lo único en donde hay ideas y poder de creación voluntario
(porque aquí hay mucho poder de creación, pero no es de voluntad,
es de modos de ser físicos y químicos dentro de un marco físico, material, es
decir, no espiritual, no de espíritus) es en la
inteligencia (pero sólo puede crear algunas
cosas, pero no mágicamente –es
decir, a partir de la más absoluta nada–, sino a partir de lo que hay en el mundo), en una inteligencia que sólo es
de la vida (surge en la evolución de la vida), y que lo más que puede es lo que podemos los humanos.
Inteligencia sólo la hay en los seres
vivos, y en donde hay más es en animales como nosotros y como los perros. Y en
nosotros hay mucha más inteligencia que en los perros (incluso en la mayoría de ustedes que no nació con mucha
inteligencia y que por eso es capaz de creer en cosas como Dios o como el tarot,
y que además puede actuar con mucha maldad), pero en todos ustedes todavía está como está en los perros, y
ahí está el lío del mundo, en una inteligencia que tiene ojos, pero que sin
embargo no ve lo suficiente como para entender al mundo.
Los humanos del planeta Tierra somos de
uno de los 3 tipos de seres que hay en el mundo, sólo hay seres vivos y seres
no vivos, e inteligencia en distintos grados, sólo hay seres como las piedras, seres
como los perros (y demás seres vivos con excepción
de los humanos) y seres como los humanos (nosotros somos una humanidad más, lo de nosotros sólo es la
inteligencia más allá del nivel que alcanzan los perros, y en ese nivel ya se
puede entender en verdad, no en ese tipo de entendimiento increíble en que
están los perros… y todos ustedes, pero lo de ustedes sólo es una etapa del
humano. Y hasta hoy todos ustedes han estado en la misma incapacidad de no
poder entender en verdad, pero no todos ustedes están igual, algunos de ustedes
nacieron con más inteligencia, y eso los tiene en ideas de izquierda de más
izquierda –de más justicia, de más igualdad,
de más responsabilidad–, y otros de ustedes están en
conocimiento científico. Y la mayoría de ustedes cree en cosas que no existen).
Todo lo de ustedes está increíble (no sólo la religión, sino también la ciencia, y la filosofía, y la
política, pero en algo de las ideas políticas de izquierda es en donde está lo
menos ciego de ustedes, porque incluso el conocimiento científico está ciego,
es de ciegos, que ni siquiera pueden darse mucha cuenta de las raíces de tanto
problema que ha jodido y sigue jodiendo a los humanos –como la injusticia, como la desigualdad, como la ignorancia,
como la irresponsabilidad, como el vicio, como la vileza, como la violencia,
como el crimen, como la mentira–, y de la falta
de sentido del mundo ni hablemos), pero no es de
ustedes, es de las cosas que son como nosotros en la etapa en que están todos
ustedes, aquí no hay culpas ni méritos, hay cosas y modos (y lo de ustedes sólo iba a poder superarse cuando alguien naciera
con la inteligencia suficiente como para poder darse cuenta de que todos
ustedes están ciegos, ante lo que más tenemos frente a las narices:
terribilidad y estupidez, y a partir de eso –de terribilidad, estupidez y cegueras– iba a llegar hasta lo que es todo esto, hasta cómo es el mundo).
Y el problema es que no podemos
quedarnos en igualdad (en la igualdad máxima que
pudiéramos hacer, es decir, hasta la clonación, no sólo hasta la igualdad
económica), que no podemos hacer un mundo mejor
para el humano, el mejor mundo que jamás hemos tenido (porque el mundo no tiene sentido, es para nada, es inútil –porque no fue creado ni ideado–, y porque algún día el universo no va a poder seguir albergando
vida), pero mucho menos podemos quedarnos en lo
que hoy están ustedes, y todos ustedes van a ser sacados de sus cuentos, de sus
estructuras de tontería, de dinero, de fronteras, de egoísmo, de problema, de
daño (y no he querido tratar lo de la reconversión
mínima que se tendría que hacer, pero mucho de lo de hoy tiene que volcarse, y
construirse algo basado en igualdad máxima hoy posible, y en todo lo contrario
a irresponsabilidad, a estupidez). Y el problema
es que el asunto era tajante, o era en verdad saber, o era estar como hasta
hoy, es muy abrupto, es pasar de la tontería y locura a la nada, es pasar de
ser perros a ser nada.
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INTRODUCCIÓN
El mundo es eterno, y hoy yo me encuentro
en él… y puedo ver, desde mi inteligencia… Y veo y veo, y no veo a ningún Dios,
a ningún Creador, sólo veo cosas, modos de ser… Y veo a la inteligencia que
también tienen los perros… y los veo a ustedes, y a los perros, perdidos
ambos... Y veo a algo del planeta Tierra (y a la Luna, y al Sol, y a algunos
planetas del Sistema Solar, y a algunas estrellas), y a la vida y a la inteligencia que hay
en el planeta Tierra… y tengo que encontrar una explicación de todo,
principalmente de las cegueras increíbles de todos ustedes, porque ahí estamos
atorados los humanos, ahí está atorada la justicia, ahí está atorada la
cordura.
Todos ustedes están increíbles (y por eso
va a parecerles increíble lo que voy a decir en esta explicación), pero no es culpa de ustedes, y los perros también están
increíbles, tan bobos (tan ciegos ante el mundo
del que son parte, tan perdidos en su mundo de perros, tan reaccionando sólo a
sus “instintos”, es decir, a sus programaciones, forjadas en el curso de la
evolución), pero tampoco es su culpa, así es
el mundo.
Los seres humanos tenemos muchos
problemas (pobreza, enfermedad, violencia, crimen,
vicio, irresponsabilidad, mentira, vileza, egoísmo, prejuicios, ignorancia,
injusticia, desigualdad, infelicidad…), y cualquiera
de nosotros tendría que darse cuenta de ellos, y tendría que tratar de hacer
algo para solucionarlos, pero no sucede así, a lo largo de la historia humana
sólo pocos se han dado cuenta, y sólo de algunos de los problemas, por eso hoy
todavía seguimos muy mal, pero son cosas del mundo. En esta explicación voy a
mostrar lo que yo veo (pero las cosas no son de
opiniones, desde pequeño siempre hubo una gran diferencia entre todos mis
compañeros de salones de clases y yo, y eso me fue marcando, y un día a todos
ustedes los vi tan mal que empecé a leer y a leer para algún día poder
gobernarlos, pero terminé hasta lo que está en esta explicación –en donde ya no hay lugar para ningún gobierno -ni siquiera para el mejor que pudiéramos hacer-, ni para nada–. Y la diferencia
que había era de calificaciones, de saber –y con el tiempo esa diferencia se hizo más y más, ya no en las
calificaciones, sino en el saber, las calificaciones fueron constantes desde mi
primer año de escuela–. Y cuando empecé lo que
ahora está en esta explicación fue porque a todos ustedes los percibí como
operados del cerebro, y ahora puedo decir que sí, que están como operados del
cerebro, que están en un estado parecido al de los perros, que sólo entienden
hasta cierto punto). Y de lo que se trata es de
solucionar los problemas de los humanos, de lo que se trata es de ponerle un
alto a tanto que no debería ser, pero que es, ha sido, tenía que ser así,
porque así es el mundo.
En esta explicación voy a mostrar al
mundo, o sea, a eso a lo que también se le llama realidad, naturaleza, ser. Y
también voy a mostrar a los humanos, y a los perros y demás seres vivos, y a
las piedras, a los seres no vivos. Y también voy a mostrarlos a ustedes, que
sólo son una etapa de los humanos.
Esta explicación es para empezar a
corregir una situación natural, la única situación incoherente que se da en el
mundo (en un mundo en donde no hay deber ser sólo a
la inteligencia podría calificársele de incoherente): una inteligencia que ya puede entender al mundo (y no siempre fue así, los humanos no siempre hemos sido lo que
somos hoy, lo humano surge a partir de niveles mentales como los de los perros,
pero ya tiene muchos años –tal vez 4 400
años– que el mundo ya hubiera podido ser ubicado,
enmarcado, marcado, fijado, porque ya podían verse los mundos en que están
encerrados ustedes y los perros, porque ya podía verse que el mundo de ustedes
sólo está dentro de ustedes y que el mundo de los perros sólo está dentro de
los perros, ya podía verse que sólo hay “conciencia” –ojos, pensamiento– y “materia” –un mundo material, no espiritual -con ojos y pensamiento sólo en seres como nosotros y como los
perros-–) y que sin embargo sigue ciega,
tonta, entendiendo sólo parcialmente, ocupada en asuntos menores del mundo,
igual que los perros.
Y el problema es que son todos ustedes los
que están muy increíbles, como ciegos, como sonámbulos, pero no es culpa de
ustedes, pero tampoco es mérito lo de nosotros los humanos, que somos lo que
somos porque tenemos un poco más de inteligencia que los perros, y si todos
ustedes todavía están como los perros es porque todavía les faltaba un poco más
de inteligencia, y por eso no han podido entender al mundo (por sí solos), por eso
todavía están encerrados en un mundo, igual que los perros (aunque lo que ellos hagan más sea ladrar, a lo tonto la mayoría de
las veces. Y ustedes tienen política, y religión, y filosofía, y ciencia, pero esas
cosas son de cegueras increíbles, de ignorancias increíbles, son de una inteligencia
parecida a la del perro, que sólo puede entender algo de lo del mundo. Y la
inteligencia tendría que poder entender todo –o por lo menos hasta cómo es este todo
que es–, pero la inteligencia tiene
niveles, como los de los perros, como los de nosotros, como los de ustedes,
como los de las plantas), igual que los pobres
perros que sólo son lo que son, y también así los pobres de nosotros, sólo
títeres, cosas, resultados.
La inteligencia de nivel humano sí
puede entender al mundo, pero hoy (que comprobablemente
ya se puede –porque tal vez desde hace 4 400 años que ya se podía–) todos ustedes están ajenos a eso, en los humanos hay una etapa
como en la que hasta hoy habíamos estado todos nosotros, una etapa completamente
cerrada, un mundo completamente cerrado, como el de los perros.
Hace como 4 400 años en un sumerio
llamado Urukagina puede verse que el humano ya podía darse cuenta de muchas
cosas del mundo, pero ustedes tienen barreras, máximos, y eso se ve en la
política (que lo más lejos que ha podido
ver es revolución social e izquierda), y en la
filosofía (que siempre debió darse cuenta de
más cosas, pero no pudo, y en Heráclito de Éfeso puede verse que muy pronto la
filosofía llegó a sus potencialidades máximas, y luego siguieron 2 500 años de
filosofía que lo más que pudo ver fue hasta algo tan obvio como la materialidad
del mundo, pero tan limitadamente la vio que por eso terminó en el callejón del
marxismo), y en la ciencia (que es conocimiento del mejor, pero desviado de los problemas más
primarios de los humanos: las desigualdades, las estructuras).
Y no ha sido fácil atrapar a esta cosa
que es el mundo. Y luego no ha sido fácil encontrar desde dónde decirla (lo filosófico y lo científico no sirven para decir a un mundo tan
atrapado dentro de sí, y lo político podría servir algo, al mostrarles que la
lucha política se queda corta ante las soluciones que necesitamos los humanos
para poder con todos nuestros problemas, que aun las mejores intenciones
políticas de ustedes se quedan cortísimas ante la realidad, ante un mundo que
no tiene sentido –que
es para nada, que va hacia nada -porque no fue creado ni ideado-, que sólo es de modos de ser físicos y
químicos dentro de un marco físico–, y ante una vida
que algún día será cortada, porque algún día el universo en que estamos no
podrá albergar vida).
Y no es fácil estar obligado a tener
que abrirlos a ustedes, pero no tengo de otra, a pesar de que nada importa, de
que nada tiene sentido, de que todo es inútil, pero ustedes no lo saben,
ustedes están como los perros, pero ustedes pueden saber, por los perros no se
puede hacer nada.
Y me fue inevitable no poder ser como
ustedes, en esa inteligencia inconsciente (de la que ninguno de ustedes tiene la culpa. Y el que alguien pueda
llegar solitariamente a esta explicación es cosa de procesos sujetos a tiempo y
a cantidad de inteligencia, se necesita nacer con la inteligencia adecuada en
un tiempo ya adecuado, cuando la cantidad de conocimiento relevante acumulado
ya es suficiente –pero que la mayoría de ustedes
no sabe, no maneja, no entiende, la mayoría de ustedes cree en cosas como Dios,
como el tarot–, y así va a ser siempre –los humanos del planeta Tierra sólo somos una humanidad más–, en el mundo hay esquemas, la inteligencia de todos ustedes se
queda increíble, estacionada, atorada –como ésa
que se queda en perro–, y sólo naciendo con una
inteligencia suficiente es como va a poder desatorarse esto, porque se tiene
que tener la inteligencia suficiente para poder verlos a todos ustedes –que están tontos, como ciegos, como sonámbulos -ante los datos que hoy -y tal
vez desde hace 4 400 años- hay, datos
que llevan y llevan -no crean que ha sido muy
sencillo llegar- hasta lo que está en esta
explicación-, aun los pocos de ustedes que
saben -y medio vislumbran- algo de lo relevante–, y a
pesar de lo muy difícil que es entender al mundo a contracorriente de todos
ustedes se tiene que seguir y seguir –porque
se llega a sentir que el destino de los todos los humanos -principalmente lo peor, la injusticia, la pobreza, el vicio, la
vileza, el crimen, la violencia, la mentira, el daño, la infelicidad, el
sufrimiento- depende de uno, y cuando
resulta que no se andaba errado, que así es como se rompía esto– todo lo que se ve, a un montón de cosas extrañas, entre las que
están todos ustedes, muy incapaces, tan perdidos en el mundo como lo están los
perros. Y tal vez suene rudo, pero por lo menos hay algunos de ustedes que se
dan cuenta de que esas ideas de Dios en que cree la mayoría de ustedes ya son muy
incoherentes a esta altura del desarrollo de la humanidad, de una humanidad que
hace 200 mil años todavía andaba desnuda y que no sabía mucho, y hace 200 mil años los humanos todavía no
nos limpiábamos el ano, y actualmente ya casi todos los que pueden hacerlo se
lo “limpian”, con papel, pero lo que también deberían hacer sería lavarlo con
jabón, en alguna especie de bidet, por lo menos, porque por lo que he visto en
los baños públicos no es difícil que muchísimos de ustedes habitualmente anden
con excremento embarrado en el ano, y con el movimiento o con el sudor se ha de
hacer una buena combinación) como de perro, en donde algunos de ustedes se aprovechan de que la
vida les dio dientes (poder:
dinero, fuerza, belleza, algo de inteligencia, no mucha), y en donde para muchos de ustedes el vivir sólo es sobrevivir,
y en donde muy pocos de ustedes tratan de hacer algo (los revolucionarios sociales principalmente, pero también
otros buenos, como algunos de religión, o como muchos de los que se dedican a
la investigación científica), y a veces eso
les cuesta la vida, pero lo hacen, porque no pueden evitarlo.
Y me molesta que el mundo sea como es,
me molesta ponerlos a todos ustedes al mismo nivel que los perros (y que yo quede como protagonista, pero sólo así puedo acomodar al
mundo, a lo humano, y al mundo que todos ustedes viven hoy. Y no crean que ha
sido muy bonito haberse ganado la rifa del tigre, pero tarde o temprano a
alguien le iba a tocar), encerrados en mundos,
perdidos en mundos, pero es que hoy así están todos ustedes. Y ustedes sí
pueden ver a los perros, al mundo de los perros, al mundo que viven los perros (y también pueden ver al mundo de los niños, y al mundo de los
locos, y al mundo de los más tontos).
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CAPÍTULO 1 EL PROBLEMA (EL
NUDO) DE ESTA EXPLICACIÓN
Esta explicación del mundo no es fácil,
porque va contra todos ustedes y contra todo lo que el mundo ha sido hasta hoy
para cualquiera de ustedes. Y el problema está en ustedes (ustedes están muy increíbles, con mucho sonambulismo, con mucha
ceguera, con mucha ignorancia, con mucha tontería, con mucha maldad), pero no es de ustedes, los humanos somos una cosa más del mundo,
y ustedes sólo están siendo lo que se espera que sean (sólo lo que sus niveles de vida y de inteligencia les hacen ser), pero no está bien (y tampoco ser
perro está bien, pero por ellos no puede hacerse nada).
Esta explicación del mundo no es fácil,
porque implica meterse con las cosas del mundo, es como si a los perros se les
quisiera hacer entender el mundo, para que dejen de ser en esa inteligencia
inconsciente que los tiene como perros.
Pero los perros (o las hormigas, o las estrellas) sólo son lo que son, y no pueden ser diferentes a eso, no
pueden ser más (ser perro –u hormiga, o planta, o sea, todos los seres vivos con
excepción de los humanos– es un nivel de ser en
el mundo, los otros niveles son lo que somos los humanos y lo que son las
piedras –o las estrellas, o el agua, o sea,
los seres no vivos–), pero ustedes sí pueden ser más, ustedes sí pueden ser
diferentes de lo que son hoy, ustedes sí pueden ser movidos de esa inteligencia
ciega en que están hoy, no por culpa de ustedes, sino porque los humanos (y los perros) sólo somos
cosas (y estamos sujetos a modos de ser), y aunque tengamos ojos eso
no significa mucho, sino sólo que podemos ver, pero los perros no ven mucho (no entienden mucho), hasta
ustedes pueden darse cuenta de eso, pero ustedes tampoco han podido entender
mucho, y de eso ustedes no se dan cuenta.
En nosotros y en los perros (y en algunos otros seres) el mundo
es a través de (lo único en donde el mundo es, lo
único en donde el mundo se puede manifestar) los ojos y del pensamiento, pero el mundo que nosotros y los
perros vemos no es el mismo (y
no todos los humanos entienden lo mismo –y
no todos los perros entienden lo mismo–, porque
el entendimiento depende de la cantidad de inteligencia con que se nace, y del
conocimiento adquirido, y de la época en que se nace –los humanos no siempre hemos tenido la misma cantidad de
conocimiento, hace 6 millones de años lo que podíamos saber -aun el que naciera con una gran cantidad de inteligencia- era casi lo que puede saber un perro–, y de la edad que se tiene, porque nacemos sabiendo nada). Pero los perros no pueden entender al mundo (porque su inteligencia no da para tanto, porque su nivel de
inteligencia no es mucho), y hasta hoy ustedes
tampoco han podido entenderlo, hasta hoy ustedes también han estado
estacionados en uno de los mundos intermedios de la inteligencia (por cosas de los modos de ser de la inteligencia –que sólo podían ser rotos cuando alguien naciera con una
cantidad de inteligencia muy descollante -en
un tiempo ya adecuado, cuando la cantidad de conocimiento -acumulado por los humanos-
ya fuera suficiente para poder entender al mundo, y en los humanos del planeta
Tierra esto tal vez ya es desde hace 4 400 años-,
en verdad descollante -para que pudiera
darse cuenta de lo increíbles -tontos, ciegos- que están todos ustedes-,
no semiautista, como la de Einstein y otros que son considerados muy, pero muy,
inteligentes–, porque la inteligencia de muchos
de ustedes ya es suficiente para entender al mundo, si se les encamina). Y no va a ser fácil moverlos de ahí, pero yo tengo que
hacer mi parte, yo tengo que mostrarles al mundo (y dejárselos fijado, marcado, para que el entendimiento de los pocos de
ustedes que –por la cantidad de inteligencia
con que nacieron– entienden más pueda entender
más). Porque así es esto, nosotros no somos
únicos, esto que hoy somos nosotros aquí en el planeta Tierra ya ha sido
innumerables veces, y volverá a ser innumerables veces más, porque el mundo es
eterno (porque hoy es y nadie lo creó, porque
no hay eso llamado Dios, y sin embargo la mayoría de ustedes cree en Dios –y en cosas como ésa, cosas que no son, cosas que no
tienen ninguna prueba–).
Y sólo puedo mostrar al mundo a través
del conocimiento, pero todos ustedes están muy increíbles (debido a las cantidades de inteligencia con que nacieron), y la mayoría de ustedes (y no
estamos hablando del 51 %, sino de más del 99 %) está más que increíble, está muy tonta (y tengo que ser muy claro, para que ustedes dejen ya de estar en
tantos cuentos, y cuentos normales, naturales, esperables, inevitables, pero
que sólo son cegueras, limitaciones, que el humano tiene en la etapa en que
están todos ustedes), muy ignorante (y el hecho de que la mayoría de ustedes esté tan ignorante sólo
evidencia la pequeña cantidad de cordura en que hoy están todos ustedes). Pero los perros también ignoran tanto, y sin embargo andan por
la vida como si nada. Pero por eso tienen una vida de perros.
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CAPÍTULO 2 6 EJEMPLOS DEL
MUNDO
Los mormones
Los que creen en Dios tienen muchos
ejemplos increíbles de ignorancia, o de tontería (no sé cómo decirlo, no quiero ofender), y voy a dar un ejemplo:
Los mormones (la religión mormona fue fundada en Estados Unidos en 1830
por Joseph Smith) creen en muchas
barbaridades, pero la principal barbaridad en la que creen es que los indígenas
del continente americano son judíos (en el Libro de Mormón se narra algo de la
supuesta historia de esos judíos, entre ello que Jesucristo estuvo unos días en
el continente americano poco después de su muerte y que ahí terminó de dar su
mensaje, y ese complemento también está en ese libro), y que llegaron en barcos, en 3 distintas ocasiones, una
en tiempos de la Torre de Babel (y según los
creyentes de la Biblia lo de la Torre de Babel fue allá por el año 2269 antes
de Cristo. Y por si hiciera falta aclaro que no hubo tal cosa como la Torre de
Babel en donde según el cuento fueron creados todos los idiomas de los humanos,
para esa fecha Imhotep, Urukagina de Lagash y Sargón de Acad ya habían vivido,
e Imhotep había hablado en egipcio, Urukagina había hablado en sumerio y Sargón
había hablado en acadio, y todavía faltaban más de 2 mil años para que empezara
a formarse el idioma que estoy utilizando. Y ni hubo un Diluvio Universal, y ni
existió un humano llamado Matusalén que vivió 969 años, y ni existió un tal
primer hombre de nombre Adán, que fue creado, según muchos, en el año 4026 –o, según otros -James
Ussher principalmente-, en el año 4004– antes de Cristo, y el hecho de que fechemos tomando como
referencia a alguien a quien apodaron el Cristo no significa nada, sólo es una
de las huellas de cómo fue formándose nuestro mundo humano de hoy), otra allá por el año 600 antes de Cristo, y la otra en el
año 588 antes de Cristo, y que si se les cambiaron los rasgos y el color de la
piel es por una maldición de Dios (que de
blancos y “sumamente bellos” los volvió de piel oscura a casi la mitad de
ellos, para que no fueran atractivos a los que siguieron siendo blancos y
sumamente bellos, pero que con el tiempo los blancos y sumamente bellos fueron
exterminados por los de la piel oscura, y que por eso cuando los europeos
“descubrieron” América ya sólo encontraron gente de piel oscura. Pero ésos que
encontraron los europeos no son los del cuento de los mormones, el origen de
los indígenas del continente americano está en Siberia, más algunos náufragos
polinesios, y tal vez uno que otro naufrago europeo y africano). Y los mormones creen que todo lo anterior es verdad, todo
eso viene en el Libro de Mormón, un
libro que según ellos le fue dado a Joseph Smith por medio de un mensajero de
Dios (ese mensajero le mostró dónde estaban
unas planchas de oro en las que estaba escrita una historia de los antiguos
habitantes del continente americano, y Joseph Smith tradujo al idioma inglés
esa historia por medio de 2 piedras en aros de plata, ensambladas por el mismísimo
Dios). Y pobre Joseph Smith, cómo hubiera
podido imaginar él que sus absurdidades (cuentos,
fantasías, mentiras) iban a servirme para
poder demostrar la ignorancia o tontería que conlleva en sí toda creencia de
eso llamado Dios. Y todas las religiones pueden ser desnudadas, pero una de las
más fáciles de desnudar es la de los mormones, pero también son fáciles de
desnudar todas las religiones que toman a la Biblia como palabra auténtica de
Dios (la Biblia es fantasiosa y abunda en
contradicciones, fue armada en distintas épocas, desde diferentes puntos de
vista, y tiene añadidos sobre añadidos).
Y con ejemplos como el de los mormones
tengo que mostrar lo raros (como
sonámbulos, como hipnotizados) que están
ustedes, todos ustedes, tanto los que creen en cosas como las de los mormones,
como los que no creen en ninguna cosa como ésa, pero que no pueden enfrentarse
a un mundo humano dominado por creencias (como
las de los mormones, o por peores, como las de los satánicos), y por ignorancia, y por mentiras, y por dinero (y por pobreza, y por enfermedad, y por irresponsabilidad, y
por injusticia, y por desigualdad), y por
vicios, y por todas las demás vilezas:
asesinatos, robos, violaciones de niños y bebés… Pero nosotros los humanos sólo
somos cosas, no hay culpas ni méritos.
Los extraterrestres
Lo menos que puedo decirles a ésos que
creen en los cuentos de los extraterrestres (o a ésos que hacen negocio con los cuentos de los
extraterrestres) es que los extraterrestres no
han venido a visitar el planeta Tierra, ni están viniendo, ni van a venir,
porque los extraterrestres (es decir, los otros
humanos, los otros seres de cerebro de tipo humano que hay –o ha habido, o va a haber– en otros planetas de nuestro universo, o de otros universos) son como nosotros (no
exactamente iguales, pero son como nosotros, no son como las piedras, no son
como los perros, ni siquiera son como los gorilas, o como los chimpancés, son
más o menos como nosotros, y mientras están como hasta hoy hemos estado
nosotros tienen países, fronteras, negocios, dinero, política, religiones,
filosofía, ciencia), y antes de que lleven las
tan normales cegueras humanas (ignorancia,
injusticia, conquista, comercio, exploración, proselitismo religioso, turismo) a otros planetas los alcanza (les abre los ojos, les detiene su carrera natural de inconsciencia) una explicación como ésta (si
es que han llegado hasta este punto, es decir, si es que antes no se han
autodestruido, completamente, en una guerra nuclear), y por mucho que esa explicación tarde en poder darse va a
haber tiempo, porque los viajes interestelares no son tan fáciles de realizar
(y la humanidad del planeta Tierra ni siquiera ha
hecho viajes interplanetarios, lo más lejos que ha podido ir es a la Luna), para que los humanos del planeta Tierra hubieran podido
ir a algún planeta de alguna de las estrellas más cercanas (porque en los demás planetas y lunas del Sistema Solar
puede ser que ni siquiera haya bacterias, mucho menos perros o humanos) todavía les iba a tomar muchísimos años, ¿saben a qué
distancia está hoy (porque las estrellas no
siempre están a la misma distancia una de otra)
la estrella más cercana a nosotros (aparte de
nuestro Sol, claro está)? A 4.22 años luz. ¿Saben
cuánto es eso en kilómetros? 39 924 221 601 024 kilómetros. ¿Saben cuánto se
tardaría en recorrer 39 924 221 601 024 kilómetros a la velocidad a la que
viaja la sonda espacial (que es muchísimo más
sencilla que una nave espacial tripulada) Voyager
1 (que es el objeto de los humanos del planeta
Tierra que más se ha alejado del planeta Tierra, y sigue alejándose –fue lanzado en 1977–, y
actualmente viaja como a 17 kilómetros por segundo, y para lograr esa velocidad
se utilizaron combustibles normales y algo de la fuerza de propulsión que
pueden dar los planetas, pero el uso de esa propulsión –aun combinada con los mejores materiales de propulsión
que puedan ser ideados– no da para mucho, lo
más que se podría bajar sería hasta, más o menos, 10 mil años. Y para lograr
viajar –en una nave tripulada– en una cantidad de años que no suene a locura se
necesitarían cosas casi imposibles, por la cantidad de energía requerida)? Más de 74 000 años.
Nagasaki
Había 2 (y en algunas fuentes se habla de 3) ciudades japonesas candidatas para ser la ciudad en donde iba a
ser lanzada la segunda bomba atómica, y la que se llevó el premio fue Nagasaki,
porque se combinaron diferentes circunstancias, principalmente las del clima (nubes, y viento, que llevó humo de una ciudad cercana que el día
anterior había sido bombardeada, desencadenando incendios), así que los aviones se fueron hacia Nagasaki, hacia los pobres
habitantes de Nagasaki, que tuvieron que morir (o ser afectados) por cosas como
el clima, ¿y quién da el clima, qué acaso no se mueve ni la hoja de un árbol si
no es por la voluntad de Dios (en
varios lugares de la Biblia dice que Dios es el causante de todo lo bueno y de
todo lo malo, por ejemplo: en el capítulo 45 de Isaías, versículos 6, 7 y 8; o en el capítulo 3 de Lamentaciones, versículos 37 y 38; o en
el capítulo 4 de Éxodo, versículo 11)?, pero los japoneses también tenían cuentos, creían que
sus dioses iban a ayudarlos (ya los habían
ayudado en el pasado, como cuando los mongoles quisieron invadirlos, bueno, eso
creían ellos, y también creían que eran una nación divina), pero qué decepción se llevaron, fueron vencidos en una
guerra que creían que iban a ganar, porque así debía ser, porque sus dioses
eran los originales, los verdaderos, pero no, no eran, pero todos los que creen
en dioses piensan que sus dioses son los verdaderos, y son los verdaderos
mientras no se los desmiente la realidad, sólo con la realidad pueden ser
desmentidos los dioses humanos.
Las medicinas
Si siempre hubiéramos tenido medicinas
(pero medicinas efectivas, no medicinas
“alternativas”, medicinas alternativas que hemos tenido siempre, pero que no
pueden curar casi nada, medicinas alternativas que no pudieron evitar los
millones de muertes por peste bubónica, porque para esa enfermedad se
necesitaba un tipo de antibióticos que sólo empezaron a ser descubiertos a
partir de 1943) no hubieran tenido que morir
tantísimos millones de seres humanos.
Pero los humanos sólo somos lo que
somos, sólo unos animales más, sólo que con un cerebro más desarrollado, pero a
ese cerebro más desarrollado le toma algún tiempo poder darse cuenta de todo lo
que puede darse cuenta (incluida esta
explicación de un mundo tan terrible en donde inevitablemente siempre va a
haber víctimas).
¿Cómo podíamos saber que para poder con
la bacteria que causa la peste bubónica había que utilizar alguna tetraciclina (o cloranfenicol, o estreptomicina), o que para poder con la bacteria que causa la tuberculosis había
que utilizar Isoniacida, Rifampicina y Pirazonamida?
¿Cómo podíamos saber cosas como ésas?,
imagínense a los perros o a las moscas (o a ustedes a la edad de un año) sabiendo eso, imagínense que los perros o las moscas fueran
capaces de poder obtener esos conocimientos, pues desde seres como ésos venimos
nosotros, desde por allá venimos, por eso hemos tenido tanta ignorancia, por
problemas de origen, porque las cosas son naturales (porque no hay un Dios creando al hombre tal cual es hoy. Y
la Biblia dice que el hombre –y la mujer– fue hecho a “imagen y semejanza” de Dios. Pero el cerebro
de esa imagen y semejanza ignoraba tanto, no sabía que la lepra no es una
maldición de Dios, no sabía que la lepra puede ser curada con Dapsona y
Rifampicina, no sabía que la bacteria Mycobacterium
leprae, que causa la lepra, tiene mucho de semejanza con el animal Homo
sapiens, o sea, con nosotros, los humanos del planeta Tierra), este cerebro y su cuerpo (pero
en el principio es más importante el cuerpo que el cerebro, porque en cuerpos
primates fue donde pudo desarrollarse más el cerebro, fue por donde la vida
terrícola llegó hasta humano) salieron de la
naturaleza, y fueron desarrollándose casi a la par, se desarrolló la postura
erecta, se desarrolló la belleza, se desarrolló la resistencia a las
enfermedades, pero no toda la belleza, y no toda la resistencia a las
enfermedades, porque empezó a intervenir cada vez más el cerebro de tipo
humano, que alteró cosas como eso de la resistencia a las enfermedades, porque
empezamos a tener más cuidados, más limpieza (no
mucha), “casas” (aunque al principio sólo fueran cuevas),
empezamos a alterar cursos naturales, en donde sobrevive sólo lo que sobrevive,
lo más adaptado.
Adán y Eva
Y voy a dar una prueba más de la
incoherencia del mundo de todos ustedes.
El cuento de Adán y Eva es un buen
ejemplo del mundo increíble de todos ustedes, un mundo lleno de ignorancia (y de mucha infelicidad), y de vicio, y de vileza, y de deformación, en donde
nuestros destinos son forjados, en donde las cadenas en que están todos ustedes
no permiten un respiro, por lo menos de bondad, un punto inicial de cordura.
Ustedes tienen un mundo increíble en
donde unos de ustedes dicen una cosa y otros de ustedes dicen otra (y en un lado está la
mayoría de ustedes, y en el otro lado están pocos de ustedes; y en un lado
están los más ignorantes de ustedes, y en el otro lado están los menos
ignorantes de ustedes; y en un lado están los que creen en Dios o en cosas como
ésa, como el tarot, o los fantasmas, y en el otro lado están los que ven al
mundo desde ciencia o desde filosofía materialista), y no pasa nada, el mundo de ustedes sigue, más o menos
igual, más o menos en unos cauces en donde se mantienen el daño, el mal, la
locura, y con algo de bondad, pero como de ciegos, como de tontos, como de
niños, que hacen lo que pueden, pero que no se dan mucha cuenta del mundo.
En ejemplos como el de Adán y Eva es
donde se ve la inoperancia del conocimiento relevante de ustedes (que no se le hace mucho
caso al conocimiento relevante, y a los que no creen en el cuento de Adán y Eva
parece que no les importa que la mayoría de ustedes siga creyendo en cuentos,
han de pensar que en nada modifica al mundo el hecho de que la mayoría de los
humanos crea en cosas que no son. Y también están las mentiras que ustedes
tienen, con las que conviven, que los moldean, que los perpetúan. Parece que
todos ustedes están tontos, pero no es que estén tontos, sólo están en una
etapa de los seres de cerebro de tipo humano),
porque las ignorancias increíbles en que está la mayoría de ustedes pueden ser
comprobadas (como por ejemplo, que los seres
humanos no somos creación de ningún Dios, sino que venimos de la naturaleza,
que somos naturaleza, sólo que un poco diferente, pero que también las moscas
son diferentes, y que incluso vuelan), pero no
pasa nada, el mundo de ustedes (el mundo normal
de todos ustedes) sigue como si nada, pero no
es un mundo inocente, se pagan precios, un mundo con tantos daños que tienen
causas, entre ellas una ignorancia increíble, pero la ignorancia de ustedes y
la impotencia de ustedes tienen su explicación en lo que es el mundo, en cómo
es el mundo.
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CONCLUSIÓN
Los humanos sólo somos un tipo
diferente de perro (o de piedra).
Y todo lo del mundo tiene explicación,
tiene que tenerla, pero las explicaciones determinantes del mundo son: el mundo
no lo creó nadie (porque el mundo no muestra nada
como un Dios, y porque voluntad –e ideas, y
ojos– sólo la hay en la inteligencia, en la
inteligencia que sólo es de la vida, en la inteligencia que sólo surge en la
evolución de la vida, de una vida que sólo es una cosa química más, la vida
surge a partir de una serie de combinaciones de los elementos químicos), el mundo es eterno (porque hoy es y no
hay creador), el mundo no tiene sentido,
propósitos, es para nada (porque no fue
creado ni ideado), el mundo sólo es a través de cosas
como los ojos y el pensamiento, pero los de todos ustedes y los de los perros
están increíbles, muy ciegos, y ahí es donde el mundo se hace bolas (pero ustedes sólo están en una etapa de lo que somos los humanos –y los perros no están en una etapa–, sólo hay 3 tipos de seres en el mundo –y lo que los define es la vida y la cantidad de inteligencia–: seres como las piedras –seres
no vivos–, seres como los perros –y demás seres vivos con excepción de los humanos– y seres como los humanos).
Y la inteligencia no es la gran cosa, casi
no puede nada frente al mundo, pero sí puede mucho dentro del mundo humano,
porque es la que dice al mundo (es la que lo ve,
es la que lo piensa), y la inteligencia
increíble (limitada, pero natural, normal, inevitable)
de todos ustedes (la
cantidad de inteligencia que el humano tiene cuando está en la etapa en que
están ustedes, o sea que no sólo es de ustedes, no se envanezcan, de todo lo
bueno que hay hoy en el mundo humano, sino que vean hacia todo lo malo, y hacia
todo lo tonto, que hay hoy en el mundo humano, porque ése es el punto que pone
al humano en su exacta medida, sólo un perro, sólo una piedra, sólo que
diferente. Los humanos –y los perros– sólo somos lo que nuestras capacidades de vida y de
inteligencia nos hacen ser) es la que hasta hoy
ha dicho al mundo.
Y sólo Dios (o cualquier otra cosa sobrenatural, la más mínima cosa
sobrenatural, la más mínima prueba de mundo sobrenatural) haría la diferencia, porque pondría al mundo en otra
dimensión (y entonces yo tendría que callarme), y ahí la ignorancia y el conocimiento de todos ustedes (y de los perros) tendrían
la razón, como hasta hoy (a pesar de que todas
las evidencias están en contra del mundo que ustedes y los perros creen vivir,
pero todos ustedes están enceguecidos, y la mayoría de ustedes está muy
ignorante, e irresponsable, estamos como en una trampa, pero sólo son modos de
ser de la inteligencia, ojalá se pudiera preguntarle a los perros qué es lo que
ellos entienden del mundo… desde sus capacidades de inteligencia… y hacerles
ver sus cegueras y afanes necios, que para ellos lo son todo).
El mundo no tiene sentido, porque no
fue creado (porque no se ve ningún Dios, y lo
que sí se ve es muchísima ignorancia en los que creen en tal cosa, y son la
mayoría de ustedes), y hoy nosotros estamos
siendo testigos de él (a través de nuestra
inteligencia de tipo humano, pero esta inteligencia de tipo humano tiene una
etapa como en la que hasta hoy habíamos estado todos los humanos del planeta
Tierra, pero en la que todavía están todos ustedes, una etapa en donde se idean
tantas tonterías, como las leyes con las que ustedes tratan de enmarcar religiosa
o civilmente al mundo –a un mundo que no tiene
ningún sentido, y en donde sus cosas son en modos de ser–, como en el asunto de la criminalización de la homosexualidad, de
una homosexualidad que sólo es aparente, una homosexualidad que sólo es intersexualidad,
una intersexualidad que es resultado de desórdenes con los que nacen los
“machos” y las “hembras” de los organismos que se reproducen sexualmente, muchísimos
de esos machos y de esas hembras no son 100 % machos o 100 % hembras, y en los
humanos el ejemplo más visible de eso son ésos que ustedes llaman homosexuales,
y que le causan problemas a “instituciones” como la del matrimonio. Y son más
de 40 los diferentes tipos de desórdenes que ocasionan alteraciones en el
desarrollo sexual de los “hombres” y de las “mujeres”, los seres humanos no
somos seres humanos a secas, somos hombres, o mujeres, o con partes de ambos,
unos hombres y unas mujeres que pueden ser hombres o mujeres al 100 %, o muy
cercanos al 100 %, pero que también pueden tener grandes porciones del sexo
contrario, pero nadie elige nacer como nace –nadie elige nacer pareciendo “homosexual”, pero una vez que pasa
ya no queda sino aguantarse o matarse, u operarse, pero no siempre hubo la
tecnología para eso, pero ni aun las operaciones pueden corregir toda la
deformación, quedan muchas marcas, de un mundo, que no es que sea malo, sólo es
difícil, ciego, sin corazón, porque así como en él hay belleza también hay
fealdad, y sólo los ciegos, o los suertudos, no pueden darse cuenta de tanta desigualdad,
de tanta injusticia, de tanta complejidad. Nadie elige nacer a problemas, nadie
elige nacer feo, nadie elige nacer débil, nadie elige nacer enfermo–, y en las mezclas más paradójicas es donde pareciera que hay eso
que ustedes llaman homosexualidad, pero la homosexualidad no existe, que los
exteriores no nos engañen, hay heterosexualidad, bisexualidad y asexualidad,
los gais y las lesbianas son heterosexuales –los “afeminados” en realidad son mujeres, y las “machorras”,
hombres, nada más que con el cuerpo alrevesado–, no son homosexuales, “ellos” y “ellas” son una mezcla de hombre
heterosexual y de mujer heterosexual, pero sus ganas sólo son unas, quienes
tienen de ambas –aunque no con la misma
intensidad– son los bisexuales. Y muchísimos
de los que por fuera se ven como hombres o mujeres “normales” podrían ser
bisexuales –o gais o lesbianas–, y si la mayoría de los bisexuales puede mantener ocultos toda su
vida sentimientos tan “vergonzosos” es porque la bisexualidad no es una, sino
en una gran variedad de grados. Y el matrimonio es un invento de los humanos
cuando están ciegos, eso del matrimonio es un buen ejemplo para restregarles la
clase de mundo que creen vivir ustedes. Y querer hacer aquí –en un mundo como éste, el único, en lo único que es, pero en
donde no hay sentido, en donde todo es inútil, en donde nada importa– la igualdad máxima que pudiéramos hacer también sería una necedad), y los perros también, y hoy todos ustedes todavía ven al mundo
con ojos como los de los perros, con ojos muy inconscientes, con ojos como
programados, para sólo darse cuenta de determinadas cosas.
No podemos arreglar a los humanos, ni
siquiera clonándolos (para que no sólo no hubiera
pobres, sino para que tampoco hubiera feos, ni enfermos, ni tontos, es decir,
para que casi –porque los clones no son 100 %
iguales– no hubiera ninguna diferencia de hoy
en adelante, más que las de entre hombre y mujer), porque el mundo no tiene sentido (porque así no es el mundo, no es de nada de lo de la inteligencia,
sólo es física y química, y la inteligencia tampoco es de inteligencia, y en
los perros y en la mayoría de ustedes se puede ver eso –Y sólo podría haber 2 tipos de mundo, o el mundo sería de
alguien -de un Dios-, o el mundo sería solo, y es solo -porque los hechos así lo muestran-, y un mundo solo no puede tener ningún sentido, porque no es de
planes, de ideas, no hay ninguna voluntad detrás de él… Y un Creador implica
inteligencia, y esa inteligencia se vería en el mundo, pero sólo se ven humanos
tontos, y perros tontos, y moscas y mosquitos tontos y latosos, y meteoritos
que obedeciendo a fuerza de gravedad física pueden caer en planetas, y
exterminar dinosaurios tontos, que tal vez incluso amaban. Y el amor sexual
tampoco es la gran cosa, el amor sexual sólo es una cosa más que le funciona a
la vida, para su persistencia -mientras esa
vida puede ser, mientras hay las condiciones para que esa vida pueda seguir
siendo-, uno no se enamora porque
quiere, uno se enamora porque el amor sexual es una fuerza natural exitosa, el
amor sexual no es de cuento de hadas, es de impulsos animales–), es para nada, es inútil (y por eso no podríamos pensar en una vida de igualdad hasta la
clonación para las próximas generaciones porque puede verse que lo que somos
está atado al universo, y que el universo algún día no va a poder albergar
vida, porque el universo no es una cosa inmóvil, porque actualmente se está
expandiendo, porque esa expansión tuvo un inicio, porque en esa expansión se ha
producido todo lo que vemos hoy, porque esa expansión sólo puede seguir y
seguir, o va a revertirse, va a disgregar, o va a aplastar, los humanos –y los perros, y las estrellas, y los planetas– somos unas cosas que una y otra vez se producirán –porque hoy somos y no nos creó ningún Dios, porque no hay
ninguna prueba de tal cosa–, y que una y
otra vez serán desbaratadas), pero tampoco podemos seguir como
hasta hoy hemos sido.
Y por lo pronto tenemos tareas,
enfrentarnos a la pobreza, a la estafa, a la injusticia (más primaria), a la desigualdad
(más primaria), a la
ignorancia (más cavernícola), a la irresponsabilidad (más
infantil), a la maldad (a toda la maldad), a un mundo
humano gobernado con los pies, de los más vivillos, que se amparan en una
mayoría muy ignorante (de la que ellos también son
parte) que vota (cuando ya hay ese cuento de la democracia electoral, pero las
cadenas de ignorancia y poder vienen de mucho más atrás, de cuando ni siquiera
había dictadores o reyes, vienen de esas peleas de perros en donde la fuerza
bruta decide, condena, y hoy esos modos de la naturaleza sólo están sutilizados
en nosotros), decide (ésa que hace que gente como Trump gobierne, guíe, la marcha, en un
mundo sin sentido, por eso no importa cómo gobiernen, o desgobiernen, porque
somos habitantes de un vacío, más afín a perros y a piedras. Pero aun y así
tenemos que luchar, hacer un poco de orden en esta casa de fieras. Y después
ustedes podrían tratar de hacer una isla –condenada,
porque algún día sería destruida– de felicidad
para estos humanos del planeta Tierra, porque sólo eso les quedaría, tratar de
ser felices aquí, pero todos, absolutamente todos, y para eso necesitarían la
igualdad máxima que pudieran hacer, la igualdad hasta la clonación, no sólo
hasta la igualdad económica, que es lo menos que hoy nosotros tenemos que
hacer, y hoy también tenemos que hacer la igualdad de corazón).
La clave del mundo está en la
inteligencia (porque sólo ahí el mundo
aterriza, sólo ahí el mundo es visto, pensado), y la clave de la inteligencia está en la cantidad de
inteligencia con que se nace (una cantidad de
inteligencia que entre más sea más puede saber, y entender. Y qué más se puede entender sino al
mundo mismo).
La inteligencia tendría que llegar
hasta el poder entender al mundo mismo, y el escalón anterior a esto (no es la ciencia) tendría que ser
el darse cuenta de que hay que hacer la justicia, la igualdad (porque siempre hemos estado plagados de problemas, en los que
podían verse algunas causas: estafas, mentiras, injusticias, desigualdades, ignorancias,
historia, naturaleza… y entre más fuera ese darse cuenta de toda la injusticia,
y de toda la desigualdad, más cerca se estaría de poder entender al mundo, pero
hasta hoy ésos han sido terrenos en los que ustedes no han podido meterse. Y yo
sólo les explico al mundo y les cuento cómo llegué a esta explicación, y me
sigue admirando que todos ustedes estén como ciegos, aunque ya sepa que nada de
lo nuestro es nuestro, que lo humano sólo es un lugar del mundo, que tiene sus
modos de ser, y que hoy nosotros los humanos del planeta Tierra sólo estamos
siendo ese lugar y sus caminos), y los
escalones de más hasta abajo van de derecha hasta perro (o hasta mosca, o hasta planta, o hasta bacteria).
El mundo no tiene sentido, y eso nos
condena a los humanos (a un final, que tendrá que
ser muy bien planeado), a los perros no (porque ellos jamás podrán entender al mundo, en el mundo en que
están encerrados ellos el mundo se queda en ese nivel, en nivel perro, en donde
se nace y se es lo que se tiene que ser, mientras se puede serlo, es decir,
mientras se es –y a los perros del planeta
Tierra eso podría durarles todavía muchos millones de años–. Y cada vez que ustedes se queden maravillados ante lo
sorprendente de cualquier cosa del mundo sólo piensen que lo más lejos que
puede llegar el mundo somos nosotros, y que lo inmediatamente anterior a
nosotros son ustedes, los afanes de todos ustedes, tan ciegos como los de
cualquier perro), pero hoy nosotros tenemos
tareas más inmediatas: empezar a enderezar a nuestro mundo humano (y ya a otros les tocará lo más difícil, lo más terrible, dentro de
30 ó 300 años).
Mi170321
Y aquí va a estar lo demás https://capitulo4enproceso.blogspot.com
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